No habrá recesión en 2020

28/02/2020

César Pérez Ruiz (Pictet WM). “Seguimos neutrales en renta variable global”, señala este experto.

Lamentablemente cada año hay menos 650.000 fallecidos por gripe común. De todas formas la actual epidemia de Covid-19 ya ha tenido efectos negativos en las cadenas de producción y hay que seguir los casos fuera de China, pues la propagación, en particular a Europa, pone de manifiesto que viajes y cadenas de suministro mundiales puedan verse más afectadas de lo que preveíamos en nuestro escenario global de contención y reanudación del crecimiento el segundo trimestre. De todas formas los inventarios son bajos y eso puede ayudar.

El caso es que mantenemos como escenario central que no habrá recesión en 2020, aunque hemos bajado la estimación de crecimiento global 0,2%, que casi se puede considerar ruido y ser recuperable.

Los canales de transmisión difieren por región. En China se trata de interrupción de cadenas de suministro manufactureras. Por su parte una caída del petróleo por debajo de 40 dólares/barril socavaría la gran industria petrolera de esquisto de EEUU. De momento es probable que la Reserva Federal espere señales de disminución de nóminas o del índice manufacturero ISM antes de actuar, si bien la inversión de curva de rentabilidades a vencimiento de la deuda del Tesoro de EEUU puede presionar una reducción de tipos de interés en abril (frente a septiembre que habíamos previsto). Además se puede ver afectado el sector automotriz en Europa y especialmente las exportaciones italianas y alemanas, hasta el punto de están aumentando los riesgos a la baja para nuestras previsiones de crecimiento.

De manera que, si las dificultades relacionadas con el coronavirus persisten en el segundo trimestre, la recuperación en forma de “V” del crecimiento mundial puede convertirse en «U».  Hay que tener en cuenta que la munición contra un escenario de mayor riesgo se ha vuelto más escasa por una menor eficacia de la política monetaria y falta de margen de maniobra (o voluntad política) para el estímulo fiscal.  De hecho bajar los tipos de interés e inyectar liquidez como ha hecho China no soluciona el problema y otros bancos centrales están llegando al límite en políticas monetarias.

Oro físico y monedas defensivas

En este estado de cosas los principales activos de refugio seguro que pueden ayudar a mitigar riesgo son oro físico y monedas defensivas (dólar y franco suizo), así como bonos del Tesoro de EEUU. Efectivamente, a pesar de las ya fuertes posiciones en oro, este puede seguir brillando ante una nueva extensión de Covid-19.

Además hemos pasado de infra ponderar a estar neutrales en bonos de la periferia de la euro zona -el aumento de rentabilidad de los bonos italianos puede atraer a los inversores- y seguimos sobre ponderando crédito de mercados emergentes en moneda local, que se debe beneficiar de una gradual devaluación del dólar -los diferenciales de crecimiento y tipos de interés, que lo han estado sosteniendo, pueden atenuarse más lentamente, pero prevemos a doce meses un tipo de cambio de 1,15 con el euro. A ello se añade que sobre ponderamos liquidez y seguimos interesados en alternativas al efectivo a corto plazo.

La renta variable tiene apoyo en la baja rentabilidad de los bonos

Cabe esperar nervios por el coronavirus y el ciclo electoral estadounidense, pero la renta variable tiene apoyo en la baja rentabilidad de los bonos. Además la fuerte corrección en renta variable la ha realineado con los activos de menor riesgo, que paradójicamente también subían las últimas semanas  Así que seguimos neutrales en renta variable global. De todas formas hemos adoptado mayor protección comprando opciones put (derecho a vender si baja el precio) en renta variable estadounidense.

Estamos cautelosos respecto a empresas de consumo europeas expuestas a China, pero todavía vemos potencial en acciones cíclicas de calidad, especialmente en Europa, donde vemos oportunidades a largo plazo en bienes inmuebles, dados los cambios demográficos.

En cualquier caso esperamos rentabilidades por debajo de la media en renta variable de mercados desarrollados este año, dominadas por dividendos y recompras de acciones. En conjunto se puede esperar que a los sectores defensivos les vaya mejor que a los cíclicos hasta que los temores de crecimiento relacionados con el coronavirus se desvanezcan. También esperamos volatilidad en el sector salud estadounidense a medida que se acercan las elecciones presidenciales.

La epidemia tendrá que alcanzar máximo antes de que veamos repunte en emergentes

También hay que tener en cuenta que muchas economías emergentes están estrechamente vinculadas a China, cuya demanda representa una parte considerable de sus exportaciones, siendo el mayor consumidor de la mayoría de materias primas.

De manera que la epidemia tendrá que alcanzar máximo antes de que veamos repunte en renta variable de mercados emergentes.  En el peor de los casos la renta variable de mercados emergentes, dada su alta sensibilidad a las variaciones del mercado global, puede generar una rentabilidad inferior a la de los mercados desarrollados.  Además, con los precios del petróleo bajo presión, vemos una creciente fragilidad en deuda de alto rentabilidad de EEUU, que infra ponderamos.

 

César Pérez Ruiz, director global inversiones de Pictet WM

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