Voy a ir contracorriente e incluso contra mis impresiones de días pasados, pero tengo que ser honrado con lo que veo y pienso y la sesión de hoy, al margen del resultado lamentable, ha tenido un indicio positivo de reacción que ha quedado laminada por una vuelta de mercado de última hora. Ya es un gran avance, porque ayer no hubo ni eso.
¿Qué está pasando en realidad? Ya se lo he contado varias veces. Las autoridades americanas y las comunitarias se han cargado de un plumazo las seguridades en la recuperación económica y todo está en duda, fundamentalmente al otro lado del Atlántico. Por lo que se refiere a Europa, la falsificación de sus cuentas por parte de Grecia puso claramente sobre la mesa las carencias de la Eurozona. Primero no pudieron expulsar del euro a un país que resultó ser tramposo y después no reaccionaron con prontitud y contendencia para evitar el contagio de la crisis.
De hecho, lo de Grecia sigue coleando y sólo hoy se ha podido certificar el acuerdo pleno para el segundo rescate al país heleno, una vez que se han resuelto los «flecos» suscitados por las demandas de garantías por parte de Finlandia, Holanda, Eslovenia, Austria y Eslovaquia. Entre tanto, ahora Francia y Alemania juegan a «pilotar» un rescate total de la Eurozona que no termina de ser muy bien comprendido por el resto de los socios y que quiere culminar con la posibilidad de una intervención económica en toda regla a los países que incumplan gravemente los objetivos definidos desde Bruselas. Sobre el papel es una buena idea, pero es que el papel lo aguanta todo y nadie se fía de un proyecto que se antoja tan a largo plazo como que podría ser realidad en la siguiente recuperación y no en esta, si es que llega.
En estas condiciones y sin nada en el horizonte que permita una mínima sonrisa, lo sorprendente es que los índices no hayan vuelto al saludable deporte de la caída libre y se hayan puesto incluso a intentar una tímida recuperación. A mi me parece muy loable que llueva menos, aunque hay que recordar a todos que llueve, que sigue lloviendo y que puede arreciar de nuevo al más mínimo contratiempo.
La prueba de que sigue lloviendo la aportan los índices. Al cierre, el Dax perdió un 2,19%, el FTSE un 1,01%, el CAC un 1,92% y el Ibex un 2,11%. Que el FTSE sea más de un punto menor que el Dax a mí me parece un buen indicio, aunque sigue siendo preocupante que sea el índice alemán el más flojo del continente.
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