¿Cobardes o aprovechados?

19/08/2011

M. L.. 19-08-2011

No hay nada más cobarde que el dinero y se está volviendo a demostrar, con el agravante de que es agosto y que no se espera reacción por parte de los que mandan al menos hasta septiembre. No planta cara absolutamente nadie y al más mínimo síntoma de que no se remonta, se deja caer. Literalmente.

Luego les contarán que se trata de un «culebrón de agosto» pero les mentirán. Les dirán que «no había nadie y por eso pasó lo que pasó» y volverán a mentirles para justificarse ellos mismos. Están todos, absolutamente todos. La prueba de que no falta nadie es el gigantesco volumen que se está produciendo de nuevo en estas caídas. Absolutamente impropio de un mes de agosto.

Y es precisamente ese volumen desatado el que me da pie a la esperanza y a formular la segunda parte de la tesis. ¿Y si además de cobardes fueran unos aprovechados? He descartado a propósito la posibilidad de que sean una cosa u otra porque creo que son las dos al mismo tiempo. Hace dos semanas deshicieron posiciones y compraron más abajo, la semana pasada ganaron al alza y ahora vuelven a tirar el mercado. El volumen demostraría que están volviendo a comprar más abajo.

En los análisis bursátiles, los que saben de esto dan mucha importancia al volumen y para mí tengo por cierto que eso es cierto solo en las alzas. Creo firmemente que las caídas con volumen no son caídas, sino engaños de los poderosos para pillar a idiotas de siempre. Si alguien vende y encuentra comprador rápidamente, no hay problema. La caída puede ser fuerte, incluso muy fuerte, pero no se ha «interrumpido el mercado».

Los problemas vienen cuando las caídas son abruptas y los volúmenes bajos, lo que propicia claramente que haya un comprador aquí y otro medio dólar más abajo, pero nada entre ambos. Cada operación es un mazazo en esas circunstancias. En cambio, observen las cotizaciones intradiarias de hoy mismo. Incluso la de Hewlett Packard parece una cotización normal, sin agujeros, a pesar de su cataclismo.

P0r tanto, son cobardes porque vendieron y siguen vendiendo cada vez que las cosas se tuercen y lo hacen en masa, pero también son aprovechados porque están poniéndose las botas a comprar. Y aquí coincidirán ustedes conmigo que es bastante inverosímil que los particulares, los pequeñitos, los ahorradores, hayan acudido en masa en pleno agosto a las «rebajas de Wall Street».

Son los grandes, no nos engañemos, los que lo están haciendo todo y les está saliendo de cine. Ahora sólo falta ver si serán capaces de recuperar a los índices del abismo, porque corren un riesgo evidente. Juegan a una recuperación que solo se producirá si Bernanke pasa por el aro de lo que piden los mercados y el bueno de Ben parece que quiere resistirse. No en vano, sabe que se trata del último cartucho y quiere reservarlo por si realmente es imprescindible.

Entre tanto, seguirán a lo suyo. Esta semana ha sido de de caídas y no se extrañen que la próxima sea de subidas. Con la tendencia hacia abajo, eso sí, pero no se preocupen que ya darán el tirón cuando tengan que darlo. Casi les digo que me gustaría que esta vez se quedaran pillados con todo el papel en las manos…

Al cierre, tras un intento de tímida recuperación, los índices volvieron a marcar abundantes pérdidas, más de las que técnicamente estarían justificadas. Pero, ya les digo, cuando ven que el esfuerzo no merece la pena, simplemente, lo dejan caer hasta donde toque. Así, el Dow Jones retrocedió un 1,57%, el S&P 500 un 1,50% y el Nasdaq Composite un 1,62%. Tampoco es tanto si uno de los valores estrella de Wall Street, el referido Hewlett Packard, se dejó un 20%.

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