El Gobierno presentó hoy ante el Congreso algunos de sus planes para incentivar la permanencia en el mercado de trabajo, sanear el sistema de pensiones y asegurar que las pensiones se actualizarán sin perder poder adquisitivo.

el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá
El ministro Escrivá, que compareció hoy por primera vez ante la comisión del Pacto de Toledo, llamó a esta comisión a cerrar cuanto antes unas recomendaciones para una nueva reforma, alejando así la alarma generada entre los pensionistas y trabajadores en torno al estado de salud del sistema de pensiones.
En este marco, José Luis Escrivá, ministro de Seguridad Social y antiguo presidente de la Autoridad Fiscal Indepediente, se ha mostrado dispuesto a desplazar las ventajas fiscales de que hoy gozan los planes de pensiones individuales, en beneficio de los llamados planes de empleo de empresa. Unos fondos de pensiones escasamente desarrollados en el conjunto de España, con excepciones, como el País Vasco, cuyo fomento puede contribuir a mejorar los ingresos de los pensionistas futuros.
Además, Escrivá reiteró su apuesta por mejorar los incentivos y el conocimiento público de los mecanismos para prolongar la vida laboral, e incluso castigar las llamadas jubilaciones anticipadas, con una mayor penalización en las cuantías de las prestaciones que se jubilen con anticipación.
“Agujero enorme” a partir de 2025
A pesar de afirmar que el sistema es “solvente” y su déficit “manejable”, Escrivá no ocultó que las previsiones demográficas indican que, a partir de 2025, con la jubilación de la muy numerosa generación del ‘baby boom’, se abrirá un “agujero enorme” en el sistema de pensiones hasta 2048, que sin embargo cuantificó en dos puntos y medio del PIB, desde el 11% actual hasta el 13,5% al final del período; algo “muy manejable”, reiteró.
La principal novedad de la comparecencia de Escrivá tuvo relación con la fiscalidad de los fondos de pensiones. Escrivá avanzó que el Gobierno se plantea trasladar las actuales ventajas fiscales de los planes de pensiones individuales hacia los planes colectivos de pensiones que desarrollan las empresas.
El ministro puso el ejemplo del País Vasco, donde la mitad de los trabajadores goza de uno de estos planes, cuyas rentas se suman a la pensión pública llegado el momento de la jubilación, y que en la comunidad vasca acumulan un patrimonio equivalente al 20% del PIB de esa comunidad.
El ministro llamó a incentivar en el resto de España estos planes colectivos de pensiones, cuya rentabilidad en los últimos 10 años mejora de largo la de los planes individuales, sobre todo debido a las carísimas comisiones que estos últimos cobran a los ciudadanos.
Esta rentabilidad, que en los planes colectivos – con unas comisiones de apenas el 0,3% – se eleva hasta el 4%; frente al 2,5% de los planes individuales, en buena medida debido a las “carísimas” comisiones del 1,2% – es decir, cuatro veces más que en el otro caso – que cobran los gestores de estos planes individuales.
“No da la impresión de que los mayores comisiones de los fondos de pensiones individuales se dediquen a mejorar la rentabilidad de esos fondos”, ironizó Escrivá.
Ingreso mínimo vital para complementar las pensiones más bajas
Respecto a la cuantía de las pensiones, el ministro calificó de “aceptable” la actual tasa de reposición que devuelve de media el 70% del último sueldo de los pensionistas a los nuevos jubilados.
En este sentido, Escrivá anunció que, en el diseño del futuro ingreso mínimo vital, que el Gobierno prevé “desarrollar a lo largo de la legislatura” – el otro día, el ministro dio a entender que este ingreso podría estar aprobado el año próximo – el ingreso mínimo vital servirá también para que las pensiones más bajas – hoy complementadas a mínimos mediante los Presupuestos – se vean elevadas mediante estas palanca del ingreso mínimo vital.
Incentivos a prolongar la vida laboral
Finalmente Escrivá reiteró hoy su intención de potenciar mediante “incentivos positivos” el retraso “voluntario” de la edad de jubilación a través de figuras ya vigentes, como la jubilación demorada o la jubilación activa, “muy poco conocidos” hasta la fecha y cuya difusión la Seguridad Social se encargará de reforzar a fin de que sean más conocidos y utilizados por los ciudadanos.
Según Escrivá, por cada año que se consigue en el retraso de la edad de jubilación efectiva se resuelve “un 25% del problema”, dijo.
Por otro lado, el ministro se mostró dispuestos a “rediseñar” las condiciones de la llamada jubilación anticipada, una figura que actualmente penaliza con rebajas del 8% la cuantía de la pensión cada año de adelanto del retiro, lo que no ha impedido que estas se incrementen un 66% en los últimos cinco años; debido a que “muchas personas” logran esquivar esta penalización, dijo.
Respecto a la inmigración, y aunque hoy Escrivá no desarrollo especialmente este punto, el ministro precisó que España necesitará de la llegada de inmigrantes durante los próximos años para poder asegurar el pago futuro de las pensiones.
En esta línea, sin embargo, descartó una ‘japonización’ de la economía española, que detenga el crecimiento debido al envejecimiento de la población, y confió en la llegada de mano de obra extranjera a fin de afrontar los 11 millones de retiros previstas entre 2020 y 2045; tres millones y medio más que en los anteriores 25 años, dijo.
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