El 60% de los consejeros delegados de las empresas españolas ya está implantando la Inteligencia Artificial (IA) en determinados procesos de automatización, según el último informe ‘CEO Outlook’ de KPMG. Aunque es cierto que no lo están haciendo de forma masiva, los responsables de las empresas son conscientes de las oportunidades que brinda para ejecutar tareas repetitivas y mecánicas, permitiendo a los empleados centrarse en funciones de mayor valor añadido.
El 73% de los consejeros delegados de empresas en Estados Unidosva más allá y cree que la Inteligencia Artificial y la robótica van a crear más puestos de trabajo en vez de reducirlos. En la edición anterior del CEO Outlook de KPMG este porcentaje era del 52%.
Y el 92% manifiestan su deseo de que los empleados de sus empresas se sientan autorizados a innovar sin preocuparse por las consecuencias negativas para ellos si sus iniciativas fracasan.
Para ello, la formación en el puesto de trabajo es «un paso crucial», señala el informe. Lo mismo que «comunicar claramente los cambios y ventajas de la adopción, hasta el nivel de tareas, y fomentar nuevas funciones y roles que añadan valor para el trabajo y la empresa».
Responsables de ética en la alta dirección
«Los algoritmos que están cambiando nuestro entorno -y van a seguir haciéndolo- aprenden de manera continua en función de los datos que reciben», señala el informe de KPMG, que habla de un «bucle de aprendizaje continuo».
Por ello es tan importante «crear algoritmos basados en un sólido marco ético». KPMG propone la incorporación de responsables de ética en el equipo de alta dirección, creando comités directivos que incluyan al área tecnológica y a la del negocio, o «integrando a un socio con un marco establecido para el gobierno y el control de la Inteligencia Artificial»
El 72% de los CEO estadounidenses, frente al 15% de la edición anterior, señalan que la ciberseguridad es crucial para inspirar confianza a todas las partes implicadas en la implantación de la Inteligencia Artificial.
En ese sentido, hay que conocer a fondo el contexto y el propósito buscado conforme al que se desarrolló el modelo de IA; identificar quién habilitó los algoritmos; conocer la procedencia de los datos y los cambios realizados en éstos; saber cómo se atienden y protegen los modelos «ahora y en el pasado», y llevar a cabo una revisión y una confirmación continuas de la efectividad y la precisión del algoritmo.
Automatización inteligente pero responsable
«La Inteligencia Artificial, combinada con el análisis avanzado de datos y las soluciones cognitivas, están habilitando una nueva generación de automatización inteligente que está cambiando la naturaleza del trabajo y la calidad de los servicios», ha subrayado la socia responsable de Análisis de Datos e IA de KPMG en España, Eva García.
La Inteligencia Artificial impulsa el desarrollo de nuevos productos y experiencias de cliente, pero ha incidido en que, para que realmente tenga éxito, debe implantarse «de forma responsable».
El entorno de trabajo va a cambiar con la implantación de estas tecnologías, pero lo «verdaderamente importante» es crear las habilidades que las empresas van a necesitar para alcanzar el éxito y potenciar su valor a largo plazo.
En este contexto, el informe define cinco pilares básicos sobre las políticas y acciones que pueden llevar a cabo las organizaciones para que la Inteligencia Artificial sea productiva y les permita implantar modelos con integridad y transparencia, es decir, crear empresas éticas donde la IA «se controle de manera responsable»:
1.-Transformar el lugar de trabajo
«Si la organización integra correctamente la tecnología con las personas, no solo favorecerá sus resultados financieros sino que también reforzará su cultura», señala KPMG. «La formación en el puesto de trabajo es un paso crucial», insiste.
2.-Establecer supervisión y buen gobierno
Aunque hay iniciativas de regulación como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de 2018 en Europa o la American AI Initiative de febrero de 2019 en EEUU, «es la empresa la que debe establecer políticas claras de supervisión y gobierno de la IA, como el correcto uso de los datos y las reglas de privacidad». «Crear algoritmos basados en un marco ético es un imperativo para los responsables de implantar la IA de manera responsable», recalca el informe de KPMG.
3.-Alinear la ciberseguriddad y la ética en IA
«No solo los algoritmos deben tener una base ética sino también aportar una fuerte seguridad. Las empresas son conscientes de que hay que gestionar los riesgos de seguridad que plantean los algoritmos para no poner en peligro su reputación y otros activos clave», subraya el estudio de KPMG. «La ciberseguridad es crucial para inspirar confianza y generar modelos de algoritmos sólidos y con integridad», recalca.
4.-Reducir sesgos
Las empresas y sus responsables «deben asumir el imperativo moral de mitigar el sesgo en todo el ciclo de gobierno de la IA». KPMG avisa que «los algoritmos van evolucionando, desde su concepción hasta su construcción y uso, por tanto el sesgo puede aparecer en cualquier momento y puede ponerse en peligro la información que incorpora».
y 5.-Aumentar la transparencia
«En un contexto de análisis masivo de datos sensibles, las empresas deben proporcionar a los clientes la claridad y transparencia en la información» y hacer llegar al mercado el alcance de las decisiones tomadas a partir de datos personales.
«Establecer los mecanismos y normas adecuadas para construir, controlar y aportar seguridad a través de los sistemas de IA es el elemento clave para que sea implantada de forma ética», ha señalado el socio responsable de Consulting Corporates de KPMG en España, Alberto Martín. Aquellas organizaciones que aporten transparencia, seguridad y privacidad rigurosa a la gestión de datos «se verán recompensadas con un aumento de la confianza por parte del cliente», recalca.
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