El viernes, la OPEP y sus aliados no lograron llegar a un acuerdo para reducir aún más la producción con el fin de equilibrar el mercado del petróleo y apoyar los precios. La idea era que los miembros de la OPEP redujeran la producción en 1mn bpd y sus aliados no pertenecientes a la OPEP en 500.000 bpd. Según la OPEP, debido a la epidemia del coronavirus, «se prevé que el crecimiento de la demanda mundial de petróleo en 2020 será de 480.000 bpd, frente a los 1,1 millones de bpd de diciembre de 2019». Goldman Sachs está incluso viendo el crecimiento de la demanda de petróleo caer en territorio negativo (-150.000 bpd).
Las tensiones entre Arabia Saudí y Rusia, cuya alianza ha ayudado a sostener los precios del petróleo durante los últimos tres años, conducirá ahora a una guerra de precios que llevará al petróleo a mínimos plurianuales.
Tanto Arabia Saudí como Rusia han anunciado que producirán más para proteger su cuota de mercado. Según Bloomberg, «Arabia Saudí ha dicho en privado a algunos participantes del mercado que podría aumentar la producción a más de 10 millones de barriles diarios… incluso llegando a un récord de 12 millones de barriles diarios».
Rusia se negó a recortar su producción, siendo una economía diversificada que puede permitirse un precio del petróleo tan bajo como 42 dólares para reequilibrar su presupuesto. Esta situación sin precedentes es diferente para otras economías mono-exportadoras como los países del Golfo y Arabia Saudí, que requieren un precio de al menos 80 dólares para equilibrar su presupuesto. En cuanto a los países exportadores de petróleo que tienen dificultades, como Irán y Venezuela, este colapso de los precios podría causar disturbios sociales y crisis políticas.
Los efectos inmediatos recaerán sobre la industria ‘shale’ de Estados Unidos, cuya extracción de petróleo es demasiado cara y la mayoría de las empresas del sector están muy endeudadas. La insolvencia entre los productores de ‘shale’ podría convertirse en un problema. El ‘shale’ también ha sido un componente importante de capex y cualquier desarrollo afectará naturalmente a los proveedores de servicios petroleros como Halliburton y Schlumberger.
Creemos que la industria del petróleo se enfrenta a una combinación letal: demasiada producción mundial de petróleo junto con la ralentización del crecimiento económico mundial. Definitivamente nos mantendríamos alejados del sector y estamos manteniendo la calificación de sector de baja ponderación que hemos recomendado desde septiembre de 2019.
Névine Pollini, Equity Analyst de Union Bancaire Privée (UBP)
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.