Desde la noche del domingo la caída del régimen libio es un hecho y los mercados lo han festejado. ¿Todos? Pues como en Asterix, Todos no. Un irreductible índice germano, el Dax, sigue a lo suyo y no festeja absolutamente nada.
¿Qué tiene que ver la caída del sátrapa de Trípoli con el mercado? La primera vertiente, la más evidente, es el fin del suspense sobre el petróleo libio. Ahora podrán calcularse con rapidez los daños de las instalaciones petroleras y poner fechas para la vuelta del crudo libio al mercado. Ese es el efecto más conocido, pero no el único que han festejado los mercados.
Además del crudo, hay también un efecto sobre el gasto. La caída de Gadafi también pone un horizonte sobre el despliegue de la coalición internacional, lo que tendrá un efecto claro sobre el gasto de los países presentes en la fuerza internacional. Mantener un ejército en operación a miles de kilómetros de sus bases es muy caro aunque se reparta el gasto entre varios países.
Incluso por este motivo puede entenderse que los índices europeos suban excepto el alemán, ya que Alemania no está presente en la coalición internacional, mientras sí que lo están Bélgica, Canadá, Qatar, Dinamarca, España, Estados Unidos Francia, Italia, Noruega y Reino Unido..
Pero una vez dicho todo esto, hay que puntualizar que la subida ha sido endeble y que el perfil de la sesión no da pie al optimismo. La jornada ha tenido un último tramo realmente endeble y todo queda en realidad en manos de Wall Street, que hasta el momento hace una jornada de mas a menos.
Al mercado le han sobrado las dos últimas dos horas y media y al cierre el Dax marcaba un retroceso del 0,11%, mientras que el FTSE avanzaba un 1,08%, el CAC un 1,14% y el Ibex un 1,87%.
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