El coronavirus parece bajo control en China. De hecho los casos en Hubei pueden reducirse a cero para mediados de abril y en el resto de China a mediados de este mes. Así mismo en Corea del Sur el número de nuevos casos diarios está cayendo por debajo de 200 desde 1,200 de finales de febrero y también disminuyen en Japón, Singapur y Hong Kong.
De manera que China está volviendo gradualmente al trabajo, con el sector industrial recuperándose más rápido que los servicios, cómo lo indica el consumo de carbón para centrales eléctricas, que ya implica que la actividad industrial está al 82%, aunque las exportaciones han caído lo que va de año. Los índices de gestores de compras se han desplomado en febrero a mínimos históricos, pero la fabricación puede volver a «normal» a finales de este mes de marzo. Los sectores de servicios pueden tardar más en recuperarse por completo, posiblemente durante el segundo trimestre (las transacciones inmobiliarias todavía se encuentran al 25% de la media histórica), pero prevemos un gran repunte del crecimiento del PIB chino el segundo semestre.
De hecho las medidas de estímulo están dirigidas a que vuelva la actividad y vemos cómo se levantan medidas restrictivas en varias ciudades.
El segundo objetivo de China es evitar cualquier riesgo sistémico, empezando por minimizar la posible falta de liquidez, especialmente entre empresas medianas. Ello incluye exención del IVA para pequeños contribuyentes en Hubei y reducción de impuestos en otras partes de China, con exención del pago de la seguridad social de las PYME hasta finales de junio y a la mitad para grandes empresas. El estímulo fiscal total hasta el momento es de 1,2 billones de renminbi y el monetario de tres billones. Incluye 300.000 millones en apoyo crediticio a negocios relacionados con control del virus, 350.000 millones en líneas de crédito a bajos tipos de interés de bancos a PYME y diferimiento de pago de la deuda hasta finales de junio para negocios e individuos afectados por el coronavirus.
Esperamos medidas adicionales para compensar la pérdida de producción del primer trimestre, incluyendo dos reducciones de tipos de interés del banco central de al menos 0,1% el resto del año. También es posible que reduzca de nuevo el requisito de reservas bancarias. A ello se añade que el apoyo a inversiones de infraestructura, especialmente redes 5G, centros de datos y otras relacionadas con nuevas tecnologías, que puede generar aumento de la productividad y crecimiento futuro. No esperamos tanto estímulo como en 2009, pero si suficiente para evitar un aterrizaje duro de su economía, que puede crecer 4,8% este año.
Dong Chen, economista de Pictet WM
Seguimos creyendo que estamos ante un shock transitorio
Hace dos semanas trabajábamos con la suposición de que no habría un brote importante de coronavirus fuera de China. Estimábamos menor demanda de bienes europeos de Asia y alguna interrupción en las cadenas de suministro mundiales, que sería temporal, principalmente el primer trimestre, siendo la economía china la más afectada.
Seguimos creyendo que estamos ante un shock transitorio.
Pero los Gobiernos han implantado medidas drásticas, que afectan a la actividad, sobre todo servicios y fabricación. El turismo, parte significativa de la economía de varios países europeos, es muy sensible. En Italia representa 5,5% del PIB, 13% con efectos indirectos.
Así que las encuestas de febrero de la Euro Zona ya han revelado primeros signos de perturbación en las cadenas de suministro, así como menor demanda de exportaciones europeas (la Euro Zona es más abierta que EEUU o la propia China). Alemania está particularmente expuesta a la demanda china e interrupción de la cadena de suministro, mientras que en Italia las regiones más afectadas, Lombardía y Véneto, representan alrededor de 30% del PIB italiano y 40% de su producción industrial. A ello se añade que son de las regiones más visitadas del país transalpino.
Así que es previsible que haya recesión el primer semestre en Italia y en el conjunto de la Euro Zona. Pero el crecimiento se puede reanudar el segundo semestre, para acabar plano en el año, aunque negativo en 0,4% en Italia. Mucho dependerá de las medidas fiscales y monetarias. Fiscalmente las iniciativas en cada país se ven favorecidas por la autorización de la Comisión Europea a desviarse del objetivo de déficit público. Italia ha anunciado un paquete presupuestario de 7.500 millones (0.4% of GDP) y es probable un mayor gasto en otros países. El caso es que es un problema europeo, que necesita una política fuerte y coordinada, especialmente fiscal, qué transfiera presión de individuos y empresas a los gobiernos. Ya ocurrió en 2008 que la Comisión Europea reunió a todos los gobiernos de la UE y coordinó un estímulo presupuestario de 200.000 millones de euros, equivalente a 1,5% del PIB de la UE. Por su parte el BCE está dispuesto a tomar «medidas apropiadas y específicas» y esperamos en la reunión del 12 de marzo una operación especial destinada a proporcionar préstamos a PYME en condiciones muy favorables, sin que se pueda descartar nuevos recortes de tipos de interés o aumento de compras de activos financieros.
Nadia Gharbi, economista de Pictet WM
Mucho está descontado
Estamos en un mercado difícil, pero con oportunidades. Aunque la dirección depende de las medidas, de los bancos centrales y del ritmo con el que el coronavirus vaya atenuándose, especialmente en Italia, mucho está descontado por los mercados.
Efectivamente, la caída de 15 al 20% en renta variable ya implica que los mercados descuentan con cien por cien de posibilidad una recesión suave y 50 a 60% severa. Por su parte la deuda del Tesoro de EEUU parece descontar una recesión severa. Además el diferencial de rentabilidad a vencimiento en deuda de alta rentabilidad, que en otras recesiones llega a ser 10%, actualmente está en 6%, lo que indica probabilidad 40 a 45% de recesión.
En crédito seguimos prefiriendo calidad y deuda respaldada por activos, por lo menos hasta que veamos que los bancos centrales implantan medidas con éxito. De hecho la guerra de precios del petróleo puede tener serias implicaciones la deuda de alta rentabilidad de EEUU.
En este régimen de alta volatilidad los múltiplos de valoración de las acciones pueden comprimirse, pero es posible aprovechar y ganar exposición, eso sí, con protección. También hay que tener en cuenta que la rentabilidad a vencimiento de los bonos del Tesoro a 30 años ya está por debajo de la rentabilidad por dividendos del S&P 500. Como elemento diversificador puede ser buen momento para hedge funds macro driven, que se benefician de la volatilidad y pueden proporcionar exceso de rentabilidad respecto a riesgo asumido.
Por otra parte, tras el agresivo recorte de tipos de interés de la Reserva Federal y a medida que el dólar se devalúa, preferimos otras monedas defensivas. Los inversores han llegado a tener grandes posiciones cortas en euros y yenes japoneses para financiar compra de deuda de mayor rentabilidad. Pero la fuerte corrección y rápida ampliación de diferenciales crediticios ha motivado que se hayan deshecho estas operaciones, lo que ha provocado el enorme rally técnico en el euro y yen frente al dólar.
César Pérez, director global de inversiones de Pictet WM
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