
Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco
Renta 4 ha recomendado a sus inversores «no hacer nada» y mantener «la calma» pese a las caídas bursátiles, siempre que sus carteras ya estén ajustadas al nivel de riesgo adecuado para su perfil.
«El inversor que haya estructurado su cartera, debidamente asesorado, con una toma de riesgos que no vayan más allá de su perfil, ya tiene mucho ganado y en esta situación debe tener calma», sostiene Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco, en un video.
Ureta ha explicado que no se deben tomar decisiones «precipitadas por la situación del ambiente excepcional» y que lo normal es «no hacer nada», pese a que se registren pérdidas en las carteras.
«La inversión es un proceso que se hace a lo largo del tiempo y no se debe invertir ni desinvertir de golpe. Ni en esta situación, ni nunca», ha aseverado.
En este sentido, el presidente de Renta 4 ha recalcado la importancia de anticiparse y tener carteras de inversión debidamente estructuradas con el nivel de riesgo y diversificación apropiado en función del perfil de cada inversor.
Por otro lado, Ureta ha criticado la situación previa «de excesiva complacencia con los riesgos» en el mercado, con ciertos segmentos «sobrecomprados» donde no se había tenido en cuenta la realidad, lo que ha conllevado a que el shock del coronavirus tenga un impacto «todavía mayor».
«La situación de inquietud e incertidumbre ha cogido desprevenido a las entidades«, ha reconocido Ureta, que ha sostenido que la «parálisis económica y de gran turbulencia en los mercados» dejará una huella «duradera pero no irreversible».
«La economía tiene capacidad de recuperarse y el ajuste que se ha producido, hasta cierto punto, era un ajuste necesario, aunque es verdad que en otra parte no», ha afirmado el presidente de la entidad.
En esta línea, la entidad confía en que la economía española se recupere, aunque esto ocurrirá en un periodo «relativamente largo», teniendo en cuenta la situación de China, que lleva más de dos meses paralizada por el Covid-19.
Banca March: no aumentar la exposición al riesgo
Banca March considera que no es momento de aumentar la exposición al riesgo en las carteras de inversión hasta que no se den varios factores como una «respuesta contundente» de las autoridades monetarias y se adopten nuevas medidas fiscales.
«Confirmar una moderación de la expansión de los contagios en la tragedia humana, unido a una respuesta contundente de las autoridades monetarias y, la adopción de nuevos estímulos fiscales, serían los detonantes que consideraríamos necesarios para adoptar una mayor exposición al riesgo», ha sostenido la entidad en su última actualización de la ‘Estrategia de mercados’.
La entidad ha recordado que en otras epidemias del pasado, una vez controlado el virus, las Bolsas comienzan a rebotar descontando la futura recuperación económica, de forma que el suelo de las caídas bursátiles suele coincidir con el punto más álgido de contagios.
«Recomendamos no precipitar decisiones, particularmente si son de venta», ha insistido el grupo financiero, que pronostica «fuertes niveles de volatilidad» hasta que el Covid-19 no esté controlado.
Banca March ha valorado las últimas medidas implementadas por Europa y EE.UU., que tendrán un «fuerte impacto en el crecimiento en el corto plazo», y ha recordado que «cuanto más contundentes sean las medidas adoptadas y mayor impacto económico tengan en el corto plazo, la capacidad de aislar el coronavirus será más efectiva y la economía tardará menos en volver a funcionar con normalidad».
«Si las actuales medidas implementadas surgen efecto, en pocas semanas la situación debería mejorar», ha pronosticado la entidad, que encuentra difícil estimar el alcance de as consecuencias económicas que se derivarán de las medidas de aislamiento.
No obstante, ha pronosticado que algunas economías especialmente afectadas por la contaminación vírica, como Italia y Japón, atravesarán un periodo de contracción del crecimiento en esta primera mitad del año.
Singular Bank ve un deterioro de la confianza
La constatación de la propagación del brote del coronavirus(Covid-19) a más de 110 países, el aumento del número de fallecidos y contagiados fuera de China y la declaración de pandemia global por parte de la Organización Mundial de la Salud, han elevado el grado potencial de impacto negativo sobre la evolución de los mercados financieros, los beneficios empresariales, el empleo y, por tanto, el crecimiento económico mundial.
Este evento inesperado de 2020, unido al nuevo entorno socioeconómico y geopolítico, está deteriorando las expectativas y la confianza del sector privado (familias y empresas). A la contracción de la oferta, generada por el frenazo de la actividad productiva y económica de China y su transmisión a través de las cadenas de valor
globales, la propagación de la crisis sanitaria a escala mundial ha provocado también una ralentización de la demanda. La incertidumbre y las medidas de contención adoptadas por los Gobiernos están lastrando el consumo privado y la inversión empresarial y provocando tensiones en los mercados financieros.
Singular Bank pronostica que el crecimiento de las economías emergentes se reducirá en 2020 hasta un 4,1% anual, frente al 4,7% estimado previo a la crisis. Los países con mayor exposición son los productores de materias primas y de manufacturas, y aquellos con un elevado peso del sector turismo.
La crisis del coronavirus acentuará la senda de desaceleración del avance
del PIB de China, situándolo previsiblemente en torno a un 5% anual en 2020, su menor nivel desde 1981.
Por tanto, el grado de propagación y duración de la crisis sanitaria del coronavirus determinará el impacto final sobre el crecimiento económico global. En este contexto, los nuevos estímulos fiscales y monetarios determinarán un entorno económico marcado por mayores niveles de deuda pública y menores niveles de tipo de interés e inflación.
Schroders habla de recesión
«La semana pasada, cuando regresé a Reino Unido, un taxista me comentó que los ciudadanos estaban entrando en pánico y arrasando los supermercados por miedo a la escasez de alimentos. Me pregunté si me había bajado en el aeropuerto correcto… pero, comprobé que el comportamiento que él describía se parecía mucho a lo que está ocurriendo en los mercados financieros», cuenta Keith Wade, economista jefe de Schroders.
La pregunta es ¿la economía global se dirige hacia una recesión? Porque «el coronavirus ha afectado a nuestras previsiones de crecimiento», y en Italia «está alcanzando los niveles de China». Europa tendrá un impacto mayor ,al menos, un punto para 2020. «Creemos que una actividad más débil en Italia repercutirá en el resto del continente», añade.
«El Reino Unido no será inmune y la debilidad del mayor socio comercial de la economía será un viento en contra para el crecimiento en 2020. Estos cambios por sí solos harían que nuestra previsión de crecimiento global bajara del 2,3% al 2%», opina este experto.
«Somos más optimistas con China, donde el número de nuevos casos parece haber llegado a su punto máximo y los indicadores muestran que la economía está volviendo gradualmente a la normalidad. El primer trimestre seguirá siendo uno de los más débiles en su historia, pero, confiamos más en que la economía se recuperará durante el segundo trimestre. Para que esto ocurra, creemos que la política fiscal desempeñará un papel importante y esperamos un estímulo significativo», destaca.
En EEUU, «es probable que veamos un aumento significativo en la incidencia del virus a medida que se hagan más pruebas». «La crisis pasaría entonces a una nueva fase: Estados Unidos sigue siendo la mayor potencia económica mundial (representa más de un cuarto del crecimiento global) y las nuevas medidas de restricción de viajes y cierres podrían impactar de forma muy negativa en el crecimiento mundial», señala .
«La buena noticia es que la economía de Estados Unidos se enfrenta al virus en un estado de salud robusto, como se ha observado en las últimas cifras, que muestran que la economía añadió 273.000 puestos de trabajo en febrero, mucho más de lo esperado», argumenta.
Este experto pronostica una desaceleración del crecimiento del PIB por el cierre de Boeing, la débil demanda extranjera y el colapso del precio del petróleo.
«En circunstancias normales, un precio del petróleo más bajo sería bienvenido como un impulso a la actividad económica, ya que reduciría la inflación y aumentaría los ingresos y el gasto del consumidor.Sin embargo, en el entorno actual es probable que los consumidores ahorren la mayor parte de este “regalo” con el que no contaban, en parte debido a la incertidumbre de lo que pueda pasar en el futuro y en parte porque reducirán sus desplazamientos», opina Keith Wade.
«Para Estados Unidos esto significa que el efecto neto de la reducción del precio del petróleo le afecta de forma negativa, ya que los recortes de gastos de capital en el sector de la energía superarán las ganancias por parte del aumento del consumo. Creemos que, cuando el virus se disipe, es probable que el consumo se recupere, pero el impacto a corto plazo será un lastre para el crecimiento de Estados Unidos», señala el economista jefe de Schroders.
«Las naciones que importan petróleo serán los grandes beneficiados. En este sentido, los ganadores se encontrarán en Asia, especialmente Japón, China, India y Corea del Sur, y gran parte de Europa, mientras que Rusia, México y Noruega serán los más afectados», añade.
«Sin duda, el reto es proporcionar financiación a las empresas cuyo flujo de caja se ha visto gravemente afectado por el virus, en particular en sectores como el transporte, los hoteles, los restaurantes y otros servicios en los que la demanda se ha desplomado. No obstante, el peligro es que una conmoción temporal tenga efectos permanentes a medida que las empresas se hunden y cierran durante la crisis. Esa evolución perjudicaría la oferta y la capacidad de la economía para recuperarse», razona.
«Otro gran dilema es que, incluso con la rebaja en los tipos, los bancos podrían cancelar sus préstamos, lo que produciría un colapso en los créditos», lo que ha llevado a los bancos centrales del Reino Unido y de Europa a impulsar los destinados a pymes.
«Posiblemente, Estados Unidos adopte un enfoque más contundente, rescatando al sector de las aerolíneas de la misma manera en que el sector automovilístico recibió apoyo en 2009. También es probable que veamos un paquete fiscal más amplio que incluya un recorte de los impuestos sobre los salarios para apoyar la economía. Mientras tanto, se puede esperar que la Reserva Federal reduzca aún más los tipos, probablemente en otros 50 puntos básicos», señala Keith Wade.
La economía mundial es «una bicicleta tambaleante, debido a su lento ritmo de actividad, hacia la recesión, que dependerá de cómo evolucionen los acontecimientos en Europa y la escala del impacto del virus en EE.UU».
«En muchos sentidos, la economía mundial está mejor situada para hacer frente a estas perturbaciones que en 2008: los bancos centrales han desarrollado nuevas herramientas y el sistema bancario está bien capitalizado. Los inversores buscan ahora medidas en el frente fiscal», añade. Pero » as herramientas monetarias y fiscales son débiles frente al virus y hasta que el brote esté bajo control, el riesgo de una caída prolongada sigue siendo alto».
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