Hace ya algunos días que las sesiones son un calco unas de otras y en las que la única diferencia es si al final el resutlado fue positivo o negativo. Aperturas al alza hasta que a media mañana se tuerce todo y los índices se despeñan. Unas veces paran a tiempo y remontan apoyados en una buena apertura en Wall Street, otras veces no paran en ninguna de las pardas previstas y cunde el pánico.
La de hoy ha sido una de las de parar a tiempo y remontar gracias a una apertura alcista al otro lado del Atlántico, pero cabe destacar que desde media mañana los datos alemanes han pesado como una losa. Una vez más la economía alemana da muestras de cansancio y de no ser la omparable locomotora que aparentaba.
Señora Merkel, copie cien veces en una hoja cuadriculada: «Es imposible que nos vaya bien si a los demás les va mal». Viene a cuento esta recomendación por algo más de lo habitual. Las mil y una pegas puestas por Alemania al rescate griego han envalentonado a países como Finlandia, Holanda o Austria y exigen garantías bilaterales por parte de Grecia para aportar su dinero al rescate.
El problema es que ahora sale Alemania diciendo que eso perjudica la solidez de la UE, del euro y va en contra del resto de países. ¿Con qué credibilidad va ahora diciendo esas cosas, señora Merkel? Mire bien a ese grupo de países. No son más que sus tradicionales aliados en la intransigencia. Ya sabe usted el refrán castellano y si no lo sabe se lo cuento yo: «Cría cuervos y te sacarán los ojos». Vaya usted con cuidado porque Finlandia ya ha amenazado claramente con retirarse del rescate griego si no recibe garantías directas de Grecia, y en efectivo.
Pues entre los malos datos macro alemanes y la creciente desconfianza en la (des)Unión Europea, los índices fueron desinflándose poco a poco hasta volver a territorio negativo después de haber avanzado más de un 2% y sólo una apertura alcista en Wall Street logró sacar del atolladoero a los índices europeos. ¿Todos? Pues como de costumbre hubo un índice irreductible, aunque sta vez no fue el Dax sino el Ibex.
El selectivo español no logró salir de la zona de pérdidas y aunque éstas fueron muy reducidas al cierre, dejan constancia de que la tensión renovada sobre el rescate griego puede volver a pasar factura a España y, sobre todo, a Italia, cuyo índice Mibtel sí reflejó pérdidas severas. Lo peor es que todo esto se produjo en un día en el que el Tesoro logró colocar deuda a precios bastante inferiores a los de subastas anteriores. El «wefecto Grecia» nos privó de una subida que sin duda se hubiera producido tras la subasta de deuda.
Total, que al final los índices salieron adelante, aunque sin saber muy bien por qué. Pura inercia de Wall Street que favorece un rebote técnico sin convicción alguna. Mucho tienen que cambiar las cosas para que esto cambie de sesgo, pero el mercado está hiperdeprimido y eso suele necesitar de factores externos para remontar el vuelo. Estamos en problemas: los factores externos no son precisamente para llamar al optimismo, como hemos contado anteriormente.
Al cierre, un rayo de esperanza. El Dax subió un 1,07%, el FTSE un 0,67% y el CAC (que hoy mostró su mejor cara) un 1,08%. El Ibex se dejó un 0,17%, nada comparado con el porrazo del Mibtel italiano, que perdió un 1.04%.
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