Dunas Capital cree que en una semana el Banco Central Europeo (BCE) ha pasado del mensaje de “haré lo que pueda”, al “haré lo que sea necesario”. Y destaca que el propio BCE reconoce que tendrá que revisar los límites autoimpuestos, señalando que no tolerará cualquier desarrollo de mercado que afecte a una adecuada transmisión de la política monetaria en todas las jurisdicciones de la Eurozona.
«La acción del BCE debe ayudar a rebajar buena parte de la presión que se ha visto sobre las curvas de gobierno europeas. En este sentido, es especialmente relevante la menor trascendencia que plantea el ‘capital key’ (clave de capital) y que debe ayudar especialmente a la periferia, con Italia por delante de todos. El crédito corporativo Investment Grade también se podría ver bastante soportado, aunque es discutible ver si puede haber un rally prolongado en el mismo mientras las Bolsas y la renta fija High Yield continúen tan sumamente presionadas como hasta ahora. Y para que esta presión remita sería necesario ver unas cifras de afectados por el Covid-19 que, por lo menos, se estabilicen», señalan en Dunas Capital.
Vontobel duda si tendrá un efecto duradero
Frank Haüler, estratega jefe de Vontobel AM, considera que la medida del BCE, «a juzgar por los movimientos de los bonos españoles e italianos a 10 años, seguramente tiene un efecto tranquilizador en los bonos del Gobierno». «Veremos si tendrá un efecto duradero en los diferenciales de la deuda corporativa«, precisa.
«En Europa, no esperamos otras medidas no convencionales. Sin embargo, en otras zonas la posibilidad de poner en marcha el llamado ‘dinero helicóptero’ está generando debates más serios. Actualmente, no asumimos que el BCE comenzará a comprar acciones, ni que la FED se aventurará en la compra de bonos corporativos», señala este experto.
«Se espera que los gobiernos actúen. Su principal trabajo es asegurar que el número de impagos de las empresas sea lo más bajo posible y que los trabajadores continúen recibiendo su paga dentro de tres meses. Estas medidas podrían incluir vacaciones fiscales, recortes de impuestos y apoyo financiero directo o indirecto a ciertas industrias que tienen que despedir temporalmente a su personal o que se enfrentan a perspectivas inmediatas de quiebra. Mucho se ha planeado a este respecto, pero ahora realmente tiene que suceder. De lo contrario, tendremos un problema», argumenta Häusler.
Una recesión es inevitable en Japón y muy probablemente también en la zona euro, según Häusler. Es probable que EE.UU. registre un crecimiento casi nulo durante todo el año 2020, mientras que el esperado 5% de China es uno de los pocos puntos positivos. Cualquier recuperación global será lenta en llegar, y se parecerá más a una «U» que a una «V». Es posible que los brotes verdes sólo empiecen a aparecer durante el verano, dependiendo de la recuperación económica de países como China.
Bank Degroof Petercam pide «una sola voz»
Juan Ramón Casanovas, Head of Private Portfolio Management de Bank Degroof Petercam, destaca que el plan del BCE es «un programa flexible que le permite distribuir, de la forma que sea necesaria, los flujos de compra, para así poder ayudar realmente a aquellos países que lo necesitan». «Es la primera vez que un programa de recompra puede incluir bonos del estado griego», resalta, mientras precisa que «en lo referente a bonos corporativos las compras serán más flexibles, con las únicas limitaciones de calidad y bonos del sector financiero.»
«El BCE se ha hecho de rogar, pero sale con toda la artillería. Con ello ha logrado aliviar, en gran medida, las tensiones de los mercados de los últimos días. Los diferenciales de crédito y el incremento de las primas de riesgo de los países periféricos registradas en las últimas sesiones, que se relajan considerablemente en la sesión de hoy», explica este experto, que destaca cómo una frase de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, da una muestra de la contundencia del programa: “Tiempos extraordinarios requieren medidas extraordinarias. No hay límites en nuestro compromiso con el euro”.
«Ahora solo cabe esperar medidas igual de contundentes por parte de los Gobiernos y los dirigentes europeos. Medidas coordinadas, medidas que den respuesta a los ciudadanos. Debemos oír una sola voz, una voz valiente y que de esperanza; una voz que aporte soluciones y visibilidad… en definitiva una voz que nos una y nos proteja», concluye este experto.
Bankia cree que «marca un antes y un después»
Los analistas de Bankia Estudios creen que el plan del BCE «puede marcar un antes y un después» en la crisis, ya que el volumen y las características del nuevo programa de compras aseguran «la máxima flexibilidad y potencia» para afrontar los momentos de tensión y suponen «una importante red de seguridad» para que la política fiscal vaya adaptándose a las necesidades de la coyuntura.
El mercado ha reconocido la capacidad de estas decisiones para atajar la tensión que se estaba produciendo en los bonos periféricos, siendo significativa la reacción inicial de las TIR de los bonos a diez años de Italia y de España, con caídas de 80 y 40 puntos básicos, respectivamente.
El posible impacto de las medidas en las condiciones financieras ha tenido «un claro reflejo» en la depreciación del euro.
«Rectificar es de sabios y Lagarde, al frente del BCE, lo ha hecho. La autoridad monetaria europea ha decidido afrontar de forma contundente el aumento de las primas de riesgo de los países periféricos y, por tanto, el riesgo de fragmentación», señalan los analistas de Bankia.
Respuesta común europea
«El BCE compró tiempo para que Europa encuentre una respuesta común. Pensamos que la habrá. Este respaldo es grande, compra tiempo pero no la eternidad. Ahora se necesita más del lado fiscal, pero como es habitual en Europa, el umbral de dolor para la acción es elevado», señalan en Bank of America. «El BCE ha sentado las bases para tal acción, pero no puede obligar a los Gobiernos a actuar, pero cuanto más tarden, mayor será el problema y más complicadas serán las soluciones«. añaden.
La intervención del BCE «puede verse probablemente complementada con medidas fiscales coordinadas, posiblemente a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)». «El MEDE podría activarse de manera preventiva para todos los miembros, convirtiéndose en el equivalente de una capacidad fiscal de estabilización en lugar de un presupuesto de la zona euro. Esto impulsaría la emisión del MEDE, y los nuevos bonos del mecanismo de rescate serían incluidos en el programa de compras del BCE», añaden en Barclays Bank.
El analista de eToro Javier Molina cree que «esta vez sí, el BCE se lanza al rescate de Europa», pero este tipo de estímulos «no son suficientes si no vienen acompañados por mayores medidas fiscales y de apoyo al tejido empresarial. «Los Gobiernos deberán perseverar», asegura.
El Servicio de Estudios de Mapfre considera que las medidas «parecen algo limitadas» y que hubieran sido deseables elementos adicionales como la ampliación del espectro de la compra de activos, así como dar señales de que las medidas adoptadas tienen un carácter global a través de una acción coordinada con el resto de los bancos centrales.
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