Bernanke, en medio del huracán

25/08/2011

M. L.. 25-08-2011

Tiene hasta cierta lógica un recorte de los índices americanos en la víspera del discurso más esperado de Ben Bernanke desde hace dos años. Todos los ojos miran hacia el jefe de la Fed como el personaje clave para guiar a los mercados por el maremagnum en el que se encuentran, pero la sesión tuvo mucho más aún: la dimisión de Steve Jobs al frente de Apple y la entrada «a saco» de Warren Buffett en auxilio del maltrecho Bank of America.

La salida de Jobs, largamente esperada y siempre temida, no se tradujo finalmente en el derrumbe de la cotización que los más agoreros profetizaban. Tim Cook, su sucesor, lleva años demostrando su capacidad para pilotar el barco de la compañía con mayor valor bursátil del mundo.

Por su parte, la llegada de Buffett al Bank of America es casi una tradición. El tercer hombre más rico del mundo ya hizo maniobras semejantes con sus entradas en Goldman Sachs o General Electric cuando la crisis arreciaba en 2008. En ambas ha acumulado pingües beneficios y hoy ha conseguido que las acciones de la maltrecha entidad financiera repuntaran un 9,44%, lo que no está nada mal en un valor acostumbrado a liquidar las jornadas con derrumbe tras derrumbe.

A estos dos ingredientes hubo que sumar un mal dato de empleo que posiblemente está influenciado por el hecho de que trabajadores huelguistas de Verizon han solicitado ayudas por desempleo en Nueva York, donde es posible hacerlo. Son miles de huelguistas y solo dentro de algunas semanas se podrá saber si realmente este hecho ha tenido alguna influencia. De momento, el mercado se lo ha tomado a la tremenda.

También juega sus cartas la incertidumbre meteorológica y, mucho ojo con esto, puede ser un factor vital mañana, tanto como el discurso de Bernanke. Pocos querrán tomar posiciones con un largo fin de semana de huracán en la costa este por delante y más si incluso amenaza con llegar a Washington y Nueva York.

Pero el protagonista fundamental es Ben Bernanke. El jefe de la Fed es lo que el mercado está esperando y sus palabras tendrán el mismo efecto que el dedo pulgar del César en las peleas de gladiadores de la antigua Roma. ¿Qué tiene que disipar Bernanke?

El mercado espera aclaraciones a algunas materias sensibles. ¿Volverá la Fed a comprar deuda? ¿Optará por una operación de cambio de plazos en la deuda, vendiendo deuda a corto y comprando deuda a largo? ¿Establecerá la Fed un objetivo de inflación para facilitar la implantación de una QE3 en toda regla que cuenta con demasiados detractores en la propia Reserva Federal? ¿Rebajará los tipos que paga a los bancos por los depósitos en la Fed para «obligar» a que los bancos presten a sus clientes?

Son pocas las certezas y muchas las expectativas que ha despertado el discurso de Bernnake, pero tengan ustedes muy claro que como el mercado quede mínimamente decepcionado, los índices se van a ir al garete, mucho más abajo de lo que lo han hecho en los últimos tiempos. Por el contrario, si Bernanke convence y sus medidas gustan, es posible la reacción y posiblemente exagerada en los primeros compases.

El mercado está hipersensible y los avances o caídas de unas pocas décimas no se llevan en los últimos tiempos. La moda es otra y hoy volvió a demostrarse. Al cierre, el Dow marcaba una caída del 1,51%, el S&P 500 del 1,56% y el Nasdaq Composite aún más abultada, hasta el 1,95%.

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