El jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, se ha apuntado hoy un tanto de consideración. Ha logrado hacer subir las Bolsas aún teniendo en contra un montón de factores de los que realmente pesan, empezando por el huracán que se anuncia para el fin de semana en la cosa este estadounidense.
En esta jornada no sólo habló Bernanke, sino que apareció una cifra de las que hubieran dejado sentenciado a Wall Street para un par de semanas: se rebajó al 1% el crecimiento económico del segundo trimestre frente al 1,3% estimado anteriormente. Es lo que tiene la estadística americana, tan rápida como poco fiable.
Por su fuera poco, el índicador semanal del ECRI mostró un desalentador crecimiento para la semana pasada, un menos 2,1%. El propio ECRI indica que se trata de un dato aislado y que no debe ser tomado como tendencia, a pesar de que ya la semana anterior había entrado en terreno negativo (por primera vez desde diciembre de 2010). Cada vez son más los indicadores que apuntan al abismo de una nueva recesión.
Pero Bernanke dio paso a la esperanza frente a tanto mal dato. En primer lugar, no ocultó su preocupación por la situación; en segundo lugar estableció el empleo como prioridad, lo que no es novedad pero el mercado lo agradeció; y, en tercer lugar, citó al mercado para los días 20 y 21 de septiembre. En esas fechas, la Fed analizará las medidas a tomar y las pondrá en marcha.
Inmediatamente se ha abierto un debate que considero estéril. ¿Habrá QE3 o no? ¡Qué más da! Lo que importa es que la Fed tome las riendas del asunto y que, a ser posible, no las tome imprimiendo dólares. Si Bernanke habló en su día de «alternativas nunca puestas en marcha hasta ahora» se supone que dejará en paz por una temporada la imprenta de los dólares y se concentrará en otro tipo de medidas.
Eso es lo que ha supuesto el mercado (al que yo creo que le gustaría hasta que emitiera dólares a mansalva), e incluso ha valorado positivamente que la Fed vaya a tener un mes más de datos para tomar sus decisiones. Puede que sea un poco tarde, pero la mayoría interpreta que en ese plazo algunos de los «halcones» de la Fed darán su brazo a torcer.
Total, que Bernanke doblegó a los datos negativas y, como estaba cantado desde el lunes, los ìndices iniciaron la senda de la recuperación. Ahora sólo falta saber cuánto aguantarán, cuándo será la próxima recaída y con qué fuerzas cuentan los alcistas en estos momentos. Hoy parecía que con bastantes, pero puede ser un espejismo. Yo apuesto por subidas moderadas y algún resbalón al más mínimo contratiempo hasta que la Fed defina exactamente qué va a hacer.
Al cierre, el Dow Jones subió un 1,21%, el S&P 500 un 1,51% y el Nasdaq un 2,49%.
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