Empezamos confinados la semana de pasión. Una de las pocas virtudes que tiene esta pandemia es que ha puesto a muchos en su sitio, sin las tan escasas caretas protectoras. Hace bueno el mensaje bíblico “por sus hechos los conoceréis”.
En épocas de crisis aparece lo mejor y lo peor de cada uno. La solidaridad de unos y el egoísmo de otros, los que se juegan la vida para ayudar al prójimo y los que pretenden pescar en rio revuelto.
Muchos de los aún supervivientes del coronavirus han sufrido en sus carnes la muerte de un ser querido sin poderle acompañar en los últimos momentos y con la tensa espera de una llamada telefónica que desde el hospital les digan que todo acabó. En este sentido hay que agradecer la humanidad del desbordado personal sanitario que sabe encontrar un hueco en su trabajo para facilitar el contacto del enfermo con la familia gracias a tablets y móviles.
En contrapartida hay que recordar los draconianos recortes que en los últimos años se hicieron en la sanidad publica (como dijo el entonces jefe de la oficina antifraude catalana a su ministro del PP:”nos hemos cargado la sanidad catalana”). Aquellas medidas no sólo afectaron a las listas de espera, algo que de alguna manera les parecía asumible, si no a todo el sistema sanitario, con lo que el ahorro de ayer (con la privatización de una parte de la sanidad pública) se ha convertido en un gasto mucho mayor hoy, con el inconveniente que se ha tenido que hacer precipitadamente y con no pocos estruendosos fracasos.
De aquellos polvos populares vienen los actuales lodos.
Algunos medios empresariales, con el apoyo de no pocos propietarios de los medios de comunicación, no les preocupa las víctimas si no la crisis económica y la manipulan escandalosamente con las cifras del paro. Los afectados por los ERTE volverán al trabajo cuando se normalice la situación. Es verdad que las empresas nacen, se desarrollan y finalmente mueren. Es evidente que tras la crisis habrán de cambiar muchas cosas y también en el mundo económico, pero de las crisis se sale, quizás con sangre, sudor y lágrimas, que el pequeño comercio hace tiempo que está sentenciado y que Estados Unidos puede dejar de ser la primera gran potencia en beneficio de China. Pero de las crisis, tarde o temprano, se sale.
También resulta poco estético (para ser amable) los que aprovechan la situación para obtener réditos políticos ante el temor que el Gobierno tiene de ser demasiado socialista por miedo a lo que dirá la derechona y los poderes fácticos. Si repasamos declaraciones vemos que unos piden directamente un golpe de estado y otros hacer una nueva coalición con la derecha. Sin embargo no aportan ninguna solución que permita demostrar que con esta fórmula iríamos mejor, más bien al contrario si nos atenemos a lo que propugnan sus dirigentes. Ya basta de mítines patrioteristas (y esto también va por el Gobierno) y las arengas de determinados militares que no van a ninguna parte
Mucha gente no solo tiene miedo si no que se siente indefensa y desprotegida, Teme por su futuro y se huele que algunos pretendan aprovechar esta crisis para que cuando pase el recorte de las libertades que sufrimos actualmente se mantenga y que el centralismo vuelva a triunfar en detrimento de las autonomías.
Ahora que ha empezado la semana de pasión muchos se han quitado la careta y dicen lo que quieren decir. Que cada uno saque sus consecuencias.
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