La propagación del COVID-19 ha provocado una corrección fortísima y muy rápida en todos los activos, salvo en los bonos del Gobierno alemán y de EE.UU. y el oro. La práctica totalidad de las economías se están paralizando, con más de un tercio de la población mundial confinada en su casa para controlar la expansión del virus, lo que ha provocado una incertidumbre en los mercados de renta variable, que experimentaron
pérdidas de más de un tercio de su valor, con unos índices de volatilidad que pasaron de mínimos de 5 años a máximos, llegando a sobrepasar los niveles de la crisis de 2008.
Diaphanum explica que, en las últimas 11 recesiones, desde la II Guerra Mundial, la caída media del mercado ha sido del -29,5%, niveles ya superados por la actual pandenmia. Y que la incógnita se encuentra en la duración que tendrá la pandemia y su
impacto sobre los beneficios empresariales. Los mercados de bonos han
vuelto a demostrar que, en situaciones extremas, se colapsan y no tienen
suficiente liquidez para permitir la formación de precios.
En este escenario, Diaphanum ha detectado los principales riesgos globales a
los que se enfrenta la economía global en 2020:
- Una extensión mayor de lo esperada del virus, que prolongue las medidas de
confinamiento y lleve a la economía a una recesión global significativa. - Un impacto severo en el crédito y liquidez, por el hundimiento de la demanda,
improbable con la inyección masiva de estímulos de bancos centrales y
Gobiernos. - Quiebra de compañías de fracking en EE.UU. por el mantenimiento
prolongado de bajos precios del crudo, con consecuencias negativas sobre el
mercado de crédito americano. - Una reactivación de las tensiones comerciales que lleve a China a adoptar
una postura más dura para perjudicar la reelección de Trump, con un aumento
de la inestabilidad política, asociada a las elecciones americanas de noviembre
de 2020. - Aterrizaje abrupto de la economía china y crisis de deuda corporativa.
- Recuperación muy lenta de la Eurozona ante la cuarentena, la inestabilidad
política, la ausencia de reformas estructurales y la falta de herramientas de
política monetaria. - Abultada deuda internacional (320% del PIB global), que aumentará con la
crisis del Covid-19, y que reduce el crecimiento económico futuro adicional y
deteriora los déficits. - Depreciación de las divisas de los países emergentes, con efectos negativos
sobre sus niveles de inflación, deuda externa y crecimiento.
Mantenimiento en la asignación de activos
Diaphanum mantiene la asignación de activos, pero con la idea de hacer
cambios cuando se normalice el mercado. Durante la crisis, la entidad ha
aprovechado para aumentar el peso en libras, en todos los niveles de riesgo,
cambiado bonos corporativos en el perfil equilibrado, mientras que la tesorería,
como puerto seguro en los momentos de mayor volatilidad, mantiene un peso
destacado en las carteras.
Los únicos bonos gubernamentales que funcionaron como activo refugio fueron
los alemanes y los de EE.UU., pero la entidad considera que este mercado estará
todavía más dominado por la intervención de los Bancos Centrales, con
programas de compras ilimitadas, por lo que no retribuye el riesgo. La entidad
mantiene un peso neutral en renta variable (es pronto para prever cómo
evolucionarán los resultados, pero los mercados han descontado una fuerte
bajada en el largo plazo) y en deuda corporativa, con un mercado que está
roto, por iliquidez y descontando una fuerte subida de la insolvencia de las
compañías.
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