El supervisor bancario europeo tiene en cuenta esta autoevaluación de los bancos a la hora de realizar el proceso de revisión y evaluación supervisora (SREP) de cada entidad para el siguiente ejercicio, a través del cual el BCE establece los requisitos prudenciales de capital mínimo, cuyo cumplimento habilita a la entidades al pago de dividendos.
En este sentido, fuentes financieras confirmaron a Europa Press que el banco central ha recomendado a las entidades que «en la medida de lo posible» empiecen a incorporar dentro del apartado del paquete de datos referido al capital el impacto estimado relacionado con la pandemia que pudiesen anticipar ‘ad futurum’, aunque subrayando el elevado nivel de incertidumbre actual al respecto, tal y como adelantaba el diario ‘El Confidencial’.
«No se está pidiendo de manera urgente un cambio de modelos ni remitir nuevos formularios con datos sobre el impacto exacto de la crisis del coronavirus», indicaron, advirtiendo de que no sería realista hacer tales cálculos en este momento, mientras que supondría la obligación de destinar muchos recursos de personal.
En respuesta a la crisis provocada por la pandemia de Covid-19, el Consejo de Supervisión del BCE ha garantizado a la banca europea que actuará con «flexibilidad» a la hora de determinar que un préstamo es improbable que se pague (NPL) con el objetivo de permitir a los bancos beneficiarse por completo de las garantías y moratorias puestas en marcha por las autoridades públicas para atajar la actual emergencia.
Asimismo, la institución ha autorizado a los bancos a usar parte de sus colchones de capital y liquidez.
El BCE calcula que el capital liberado por la posibilidad de operar por debajo del Pilar 2 alcanza los 120.000 millones de capital CET1, lo que permitirá a los bancos absorber pérdidas sin generar acciones regulatorias o conceder préstamos a hogares y empresas por un importe de hasta 1,8 billones de euros.
Con anterioridad, el BCE había pedido a las entidades de la zona euro que incluyesen en sus planes de contingencia los potenciales riesgos de una pandemia y las medidas para abordarla con el fin de minimizar los efectos adversos de la propagación del coronavirus.
Esto incluía una evaluación «urgente» sobre la posible implantación del teletrabajo y la sostenibilidad de las operaciones bajo tal escenario, según una carta remitida a los bancos el pasado 3 de marzo por el presidente del Consejo de Supervisión del BCE, el italiano Andrea Enria.
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