Los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20, reunidos en una cumbre virtual, han expresado su respaldo unánime a la aplicación a partir del 1 de mayo y hasta el final de 2020 de una suspensión temporal de los pagos del servicio de la deuda de aquellos países pobres que lo soliciten.
De este modo, «todos los acreedores oficiales bilaterales participarán en esta iniciativa», de conformidad con sus leyes nacionales y procedimientos internos, recoge el comunicado emitido tras la reunión. «Hacemos un llamamiento a los acreedores privados para que tomen parte en la iniciativa en términos comparables», añade el G20.
La suspensión del pago «del principal y de los intereses» de la deuda comenzará el 1 de mayo y estará vigente hasta el final de 2020, aunque los acreedores considerarán la posibilidad de acordar una ampliación del plazo a lo largo del año y en función de una evaluación de las necesidades de liquidez de los países por parte del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Cada país beneficiario de la moratoria deberá, por su parte, emplear el espacio fiscal generado para aumentar su gasto sanitario, social o económico en respuesta a la crisis, y se pondrá en marcha un sistema de monitorización por parte de las instituciones financieras internacionales, que proporcionarán asistencia técnica para lograrlo.
El FMI y el Banco Mundial propusieron a finales de marzo que los tenedores de deuda de países pobres aplacen los pagos para ayudarles a luchar contra la pandemia. La propuesta se refiere a los países pertenecientes a la Asociación Internacional de Fomento (IDA, por sus siglas en inglés), un ente que forma parte del Banco Mundial y agrupa a los países más pobres. El 66% de la población mundial que vive en situación de extrema pobreza se concentra en los países pertenecientes a la IDA.
Los países del G7, reunidos virtualmente el 14 de abril, habían ya expresado su respaldo a la medida siempre que ésta fuese apoyada por el G20 y rubricada en el Club de París.
Más esfuerzos contra la Gran Reclusión
Los ministros de Finanzas del G20 han subrayado la importancia de «continuar y ampliar» los esfuerzos realizados para luchar contra la crisis provocada por la pandemia y el impacto de la Gran Reclusión sobre la economía. «Nuestros esfuerzos deben continuar y ampliarse. Nos comprometemos a utilizar todas las herramientas de políticas disponibles para apoyar la economía global, aumentar la confianza, mantener la estabilidad financiera y prevenir efectos económicos profundos y prolongados», señala el comunicado.
El G-20 se han comprometido a llevar a cabo una revisión regular del plan de acción aprobado a medida que se desarrolle el impacto de la pandemia de Covid-19 y han anunciado que realizarán un seguimiento de su implementación e informarán del mismo, y cualquier actualización adicional, en la reunión de julio, así como en la Cumbre de Líderes del G20 de noviembre.
«Estamos listos para actuar con prontitud y tomar cualquier otra acción que pueda ser requerida», añaden los ministros de Finanzas.
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