La demanda de oro en todo el mundo fue de 4.355,7 toneladas en 2019, según los datos ofrecidos por el Consejo Mundial del Oro, una asociación sin ánimo de lucro que integran las principales empresas extractoras del munfo. De ellas, se estima que en torno al 60% (unas 2.500 toneladas) fueron procesadas por las refinerías suizas, a las que llega tanto mineral procedente de las explotaciones mineras como del reciclaje.
Esta cifra justifica la tranquilidad que ha provocado en el mercado de este metal precioso la reapertura de tres de las más importantes refinerías helvéticas, ubicadas en el cantón de Tesino, que se vieron obligadas a cerrar durante dos semanas a finales de marzo a causa del COVID-19.
Una decisión que generó desabastecimiento en un mercado en el que por el mismo motivo se está incrementando de forma espectacular la demanda.
“Fue un inconveniente que, afortunadamente, en Degussa apenas sufrimos por el remanente de existencias que teníamos, que nos permitió continuar atendiendo a nuestros clientes con bastante normalidad a través de nuestra tienda online”, afirma Tomás Epeldegui, director en España de Degussa, firma que comercializa oro físico de inversión.
Las tres refinerías reabiertas procesan alrededor de 1.500 toneladas de oro cada año, lo que garantiza el suministro a los inversores. Su reapertura se ha producido en momentos en los que el precio del oro ha alcanzado máximos históricos. El 13 de abril la onza llegó a los 1.762 dólares, muy cerca de los 1771 dólares, el nivel máximo que logró en septiembre de 2012.
Casi una tercera parte del oro que se procesa en las refinerías de todo el mundo procede del reciclaje. En 2019 fueron 1.304,1 toneladas, según los datos del Consejo Mundial del Oro.
“Estas cifras reflejan lo importante que es la labor de recompra del metal precioso, especialmente en momentos como el actual, cuando mucha gente se ve afectada por las consecuencias económicas que acompañan a la crisis del COVID-19 y necesita liquidez. En Degussa seguimos estando también a disposición de los clientes que necesiten que les compremos sus productos de inversión (lingotes o monedas)”, apunta Epeldegui.
Aconseja vender oro a compañías que cuenten con la acreditación de la LBMA, la London Bullion Market Association, que es la asociación de profesionales del mercado que operan con oro y plata más importante del mundo «Lo más recomendable es vender el oro en empresas acreditadas para obtener un precio justo”, insiste Epeldegui.
El director de Degussa en España recuerda las ventajas de diversificar las inversiones y dedicar una parte del abanico al oro físico, “un producto que actúa como seguro del resto, mantiene el valor a través del tiempo y proporciona liquidez en cualquier lugar y en cualquier momento”. A todo ello, añade la exención de pagar IVA por normativa europea del oro físico de inversión, es decir, los lingotes de 2 o más gramos de una pureza igual o superior a 995 milésimas y las monedas de pureza superior a 900 milésimas, acuñadas con posterioridad al año 1800, que sean o hayan sido moneda de curso legal en su país de origen y que sean comercializadas habitualmente por un precio no superior en un 80% al valor de mercado del oro contenido en ellas.
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