La cumbre por videoconferencia de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea aprueba la creación de un fondo de recuperación ligado al presupuesto plurianual de la UE. Ahí todos de acuerdo tras cuatro horas de reunión telemática.
España ha jugado la baza de ser el país que hace la propuesta; un fondo de 1,5 billones de euros emitidos como deuda por la Comisión Europea, no por los Estados miembros.
Pero en lo que ya no hay unanimidad es en la letra pequeña de ese fondo, sobre todo en el importe y especialmente en cómo se va a repartir ese dinero.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, destaca la «gran voluntad política para trabajar juntos y llegar a compromisos», y que «todos hemos acordado trabajar en un fondo de recuperación específico, necesario y urgente, dedicado a los efectos de la crisis de la covid-19”.
La Comisión Europea debe presentar una primera propuesta del fondo de recuperación antes del 6 de mayo. Para ello, hará una evaluación de las necesidades financieras tras la pandemia. Pero se decanta por el billón y medio de euros que reclaman España, Francia, Italia y Portugal.
Alemania prefiere limitar el fondo a un billón de euros, aunque la palabra utilizada por la canciller Angela Merkel es «enorme».
Los países del norte, especialmente Países Bajos, defienden cantidades más austeras y sobre todo que sean préstamos que hay que devolver, no ayudas.
Así que la Comisión Europea tendrá que hilar fino. Su presidenta, Ursula von der Leyen, desvela que intentará la cuadratura del círculo, “un equilibrio correcto entre préstamos y ayudas”.
El Banco Central Europeo ha aportado su grano de arena al debate: la previsión de caída del 15% del PIB de la Eurozona, formulada por su presidenta, Christine Lagarde, es un argumento bastante convicente.
En el debate se abre la puerta a la participación privada en el fondo de reconstrucción., que será la mayor operación de endeudamiento jamás vista en Europa.
Técnicamente, el fondo de recuperación se basará en una ampliación del Marco Financiero Plurianual y en la emisión de 323.000 millones en deuda respaldada por los Presupuestos comunitarios. Estos recursos, más otros instrumentos financieros de nueva creación y la participación privada, permiten soñar con una inyección de 1,5 billones de euros, el 10% del PIB de Europa.
Por si las moscas, el presidente francés, Emmanuel Macron, avisa: “Europa no tiene futuro si no puede encontrar una respuesta a este shock excepcional”.
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