No hay tratamiento sin diagnóstico. Metodología para unos pactos

24/04/2020

Hernando F. Calleja.

La naturaleza de los problemas económicos sobrevenida con la pandemia es inédita y sólo muy parcialmente conocida. Conocemos las causas, pero ignoramos su alcance y los estragos que puede producir en el corto, medio y largo plazo.

Ante tanta incertidumbre y perplejidad, el más inmediato recurso ha sido la apelación a unos pactos nacionales que salgan al paso del caos y sienten las bases de la recuperación que algunos llaman ya reconstrucción. No es difícil que prenda la esperanza en la sociedad con la idea de unos pactos generales, a pesar de la conciencia muy extendida de que los políticos actuales no tienen ni una vaga noción de altruismo en su conducta pública actual.

Aunque los Pactos de la Moncloa, que fueron un ensayo general del consenso constitucional, se lograron en una España completamente distinta a la de nuestros días, si se pueden sacar consecuencias, especialmente metodológicas, de aquella experiencia que hoy serían útiles.

Como el muñidor principal de aquellos Pactos, Enrique Fuentes Quintana, ha escrito en reiteradas obras y análisis, la clave de bóveda de los pactos fue el hallazgo de un un diagnóstico compartido. ¿Disponemos hoy de un diagnóstico compartido? No, en absoluto. Y no lo tenemos porque no creo que en este momento nadie haya creado un grupo de trabajo que con seriedad, conocimientos y experiencia se ponga a ello. Debería ser un grupo relativamente reducido, multidisciplinar y capaz de dar un enfoque político a los problemas económicos que se nos vienen encima.

Porque esa es la segunda premisa, que las soluciones, soportadas técnicamente, tienen que ser políticas, es decir, debatidas y aprobadas por las Cámaras. Es fundamental asentar desde el principio que, cualesquiera pactos a los que se llegara, seguirían un curso legislativo ordinario, para dar validez legal a todo lo pactado y asumiendo el riesgo cada uno de que, algunas cosas pueden ser retocadas por las mayorías correspondientes o mediante consenso de los partidos políticos signatarios.

En consecuencia, si la idea de los pactos ha salido de un partido minoritario como Ciudadanos, pero ha sido recogida por el Gobierno, lo primero que debe de hacer es poner en marcha el equipo del diagnóstico compartido. Podría ofrecerles una larga lista de profesionales de acreditados valor, experiencia y patriotismo, que pondrían lo mejor de sí mismos para hacer esta tarea en tiempo récord y sin pedir nada a cambio.

Otro grupo, igual de competente y comprometido, trabajaría en paralelo, según fuera recibiendo documentos del primer grupo, para diseñar el modelo económico resultante o mejor, tendencialmente necesario, para nuestro país en el medio plazo y fijando los medios necesarios para llevarlo a cabo.

Entonces es cuando los partidos políticos se sentarían a la mesa para buscar consensos compatibles con los diagnósticos y los planes. Ahí es donde la política, los políticos, tendrían que dar un paso al frente para sumar ideas propias y ajenas.

Firmados los acuerdos, el Gobierno los lleva a las Cámaras. Y es la representación de la soberanía popular la que asume ante los españoles, la responsabilidad final del proceso.

Todo lo que he dicho por delante creo que entra en contradicción con lo que se está haciendo. Una propuesta de pactos, cuyo contenido los presuntos pactantes desconocen. Falta de metodología, guión y estructura. Y lo que es más importante, falta de una mínima dosis de confianza para que esto sirva para algo.

El Gobierno cree que se puede pactar algo tocando a rebato para que un tropel de grupos acudan a ver qué saca cada uno. Resultado desolador, reparto de despojos y nada constructivo, aunque implique sacrificios.

El principal partido de la oposición, pretendiendo, a mi modo de ver, muy torpemente, que todo se inicie en las Cámaras, a través de Comisiones inconexas, cuyo cometido no sería otro que polemizar ad aeternum, perdiendo el tiempo y desgastando el hálito de esperanza de la gente, para acabar con soluciones que serían cualquier cosa menos consensuadas.

Miren un poco el retrovisor y miren mucho hacia adelante. España espera y ustedes tienen la obligación.

¿Te ha parecido interesante?

(+1 puntos, 1 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.