A mí empieza a pasarme lo que al bueno de Obélix. Al genial personaje de comic le parecía que los romanos estaban locos, pero a mí empieza a pasarme con los alemanes. Ahora quieren que el Bundestag tenga voz y voto sobre la ampliación de poderes del Fondo de Rescate Europeo, lo que equivale a decir que se consideran a si mismo y sin tapujos los guardianes de la ortodoxia en el euro.
Al margen de otras consideraciones que más adelante detallaré, lo de los alemanes es de una prepotencia lindante en lo inasumible por el resto de los socios. El Gobierno de Merkel ha dado su brazo a torcer y apoyará la reforma europea, pero para que sus parlamentarios se queden tranquilos exige que todo pase por el Bundestag. Ellos y solo ellos tendrán capacidad para decidir si se compra tal o cual deuda o si se ayuda a tal o cual país. Alguien tiene que pararles los pies deprisita a estos patanes y a sus delirios de grandeza.
La reforma del Fondo de Rescate tiene por objetivo que pueda actuar más rápido y con mayor eficacia, amén de ampliar las herramientas a su alcance para conseguir el objetivo de estabilidad en el mercado de deuda. Que cualquier cosa deba ser votada por el parlamento alemán va contra la misma esencia de la reforma, ya que retrasa el proceso de actuación y elimina de un plumazo el factor sorpresa tan necesario en muchas ocasiones para luchar contra la especulación cuando esta galopa libremente.
Y en segundo término, esta idea calará de inmediato en otros países, que exigirán tener los mismos poderes. Ya veo a 17 parlamentos votando si se pueden comprar letras españolas cuando para que sea efectivo el asunto deberían haberse comprado semanas antes de la votación.
O son retrasados mentales o saben perfectamente lo que están haciendo, que no es otra cosa que dinamitar el euro desde dentro. Las contradicciones son aún mayores cuando se les llena la boca al hablar de «más Europa» o de la unificación de las políticas económicas cuando en realidad parece que quieren que el ministro alemán de finanzas sea el que diseñe la política económica de toda la Eurozona.
No digo yo que esté mal esa idea, pero si eso es lo que quieren que lo digan de una vez para saber a qué atenernos y actuar en consecuencia. Si nos parece bien a todos, nos ahorramos un montón de comisarios y eurofuncionarios y delegamos el poder en el alemán de turno. Y si nos parece mal, les callamos la boca de una vez y santas pascuas.
El caso es que, sin embargo, que el Gobierno alemán haya aprobado la reforma del Fondo de Rescate ha sentado bien a los mercados europeos, que ven en ello una «suavización» de la intransigente postura de la señora Merkel. En el mercado, cualquier cosa que signifique que las crisis de deuda podrán ser atajadas con mayor diligencia sienta bien, pero hay que leer la letra pequeña y no quedarse en los títulares. Esto traerá problemas y hay grandes posibilidades de que volvamos a las andadas.
Pero, entre tanto, celebraremos que los índices se han dado un homenaje de consideración, apoyados por algún buen dato americano, que todo hay que decirlo. El Dax ha avanzado un 2,50%, el FTSE un 2,39%, el CAC un 3,07% y el Ibex de nuestras entretelas un 3,24%.
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