Hay un nuevo deporte y va camino de convertirse en olímpico: dar de palos a las acciones alemanas hasta dejar al Dax por los suelos. Parece que los inversores tienen un especial interés en que los dirigentes alemanes prueben en sus propias carnes a qué saben los ataques especulativos.
La principal novedad es que los especuladores (esos tipos tan malos a los que aluden los políticos cuando las cosas van mal) hoy han hecho subir las primas de riesgo española e italiana pero se han ensañado con el Dax en lugar de con el Ibex o el Mibtel.
¿Por qué? Por dos factores. El primero, técnico, es que sus acciones no han sufrido como el resto de Europa en desplomes anteriores y en esta ocasión han perdido los soportes habituales mostrando una debilidad inusual.
El segundo factor, en cambio, es político. La señora Merkel se ha empeñado en demostrar al mundo que Alemania es Europa y que es la que manda y el mundo ha tomado nota y está declarando a su manera lo que le parecen las iniciativas alemanas de los últimos tiempos.
Ya comenté ayer que el apoyo del Gobierno alemán a la reforma del Fondo de Rescate era en realidad un saco de bombas. Parece que los mercados hicieron una segunda lectura y han visto más o menos lo mismo, sacando la conclusión de que Alemania no puede ir tan bien cuando sus socios van tan mal y son tan desastrosos como parece demostrar la absoluta desconfianza alemana.
Pero, claro, nada de esto sería igual si no hubiéramos tenido un PMI de la Eurozona que ha registrado su peor dato desde 2009. Las previsiones de los gestores de ventas de las industrias europeas son sencillamente desoladoras y rápidamente se hace uno la pregunta ¿dónde están las todopoderosas industrias que ahora lo ven tan mal? Respuesta obvia: Alemania. En España apenas si hay valores industriales a los que arrearles estopa lo que, por una vez, nos beneficia.
Ya ve, señora Merkel, cómo un calcetín puede darse la vuelta a toda velocidad cuando uno sobrepasa determinados límites. Tanto sacar pecho conduce directamente a que te partan la cara. En el mercado es mucho mejor pasar desapercibido y el Dax ha sido el peor índice del mundo civilizado en el pasado mes de agosto. Será por algo.
Y conste que tuvieron suerte porque el dato del ISM manufacturero americano fue menos malo de lo esperado y se produjo un fortísimo a la par que extrañísimo rebote en el mercado americano que fue literalmente copiado por Europa. De no haber sido por esto, a estas horas estaríamos hablando de pérdidas superiores al 2% en el índice alemán.
¿Y el resto de Europa? Destacar la demostración de fortaleza del FTSE, que se desmarcó del resto a media mañana y buscó la zona de ganancias con solvencia apoyado en el alza del sector bancario, en especial del Royal Bank of Scotland. El resto de índices, a trancas y barrancas, logró entrar en ganancias y dejar al Dax en evidencia.
Al cierre, el Dax se dejó un 0,94%, en tanto que el FTSE avanzaba un 0,45%, el CAC un 0,28% y el Ibex un 0,49%.
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