Un año de duración. La firma de moda Adolfo Domínguez ha presentado un ERTE o expediente de regulación temporal de empleo para el 84% de su plantilla – unos 900 trabajadores –, que se prolongará entre el 1 de julio de este año, y el 30 de junio de 2021; y cuyos planteamientos no han gustado a los sindicatos, dos de los cuales, se han desmarcado de la propuesta.
Según la dirección, el ERTE, que sustituye al presentado en marzo por causa de fuerza mayor, se fundamenta en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, y permitirá la incorporación paulatina de la plantilla en función de la reapertura de tiendas y de la recuperación de la demanda.
Adolfo Domínguez, con sede en Galicia y una treintena de tiendas repartidas por todo el territorio internacional, pretende así adaptar su estructura a la lenta desescalada y recuperación de la demanda que se presume en España; un país donde se concentran una treintena de sus cerca de 400 tiendas repartidas por todo el mundo, de la cuales la firma tan solo ha conseguido mantener abierta unas 65, debido al cierre obligado por la pandemia mundial de coronavirus.
Los sindicatos no firman el ERTE
Los planes de la compañía no han gustado a los sindicatos que han anunciado, en el caso de CCOO, su intención de no firmar el expediente presentado por la empresa, al que tachan de “imposición” y de cuya eficacia dudan, tanto por la parte económica, como por las condiciones de seguridad y salud que prevé para la vuelta al trabajo de sus trabajadores.
En primer lugar, el plan despierta la inquietud sindical por la propia reducción de efectivos que obligarán a menos personal a atender funciones crecientes, como es el control de aforo y que se cumplan el resto de medidas dictadas por las autoridades, además de la habitual llevanza de la tienda; “algo imposible”, remarcan desde CCOO.
Tampoco gusta que la dirección haya desechado la idea de un ERTE rotativo, tal y como les solicitaron; algo que, afirman, perjudica a los contratados a tiempo parcial, que solo cobrarían una prestación por el 70% de su base de cotización.
En este sindicato preocupa además que el personal de limpieza vaya a ser el último en ser desafectado, cuando, debido a la situación de pandemia, debería prevalecer la limpieza y desinfección.
Por su parte, el sindicato CIG también ha criticado el rechazo de la empresa a recuperar parte de las vacaciones y pagas extras de los empleados, así como un complemento salarial que minimice las pérdidas de los trabajados durante el ERTE, afirmaron al diario La Región.
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