M&M, salvar a Europa en todos los sentidos

21/05/2020

Hernando F. Calleja.

Podría decir que una vez más, pero Merkel y Macron, tanto monta,  han tenido que ser los que se hayan puesto de nuevo a conducir a la opinión pública de la Unión Europea en esta dura travesía del desierto. Tengo que decir con cierta urgencia que Ángela Merkel, además, ha hecho un derroche de generosidad con el presidente francés, dándole casi todo el protagonismo de las explicaciones. Macron tiene todavía mucha carrera por delante, ella ya está de retirada. Europa sale ganando en todos los sentidos.

La cifra pactada por ellos, para dar una pista a la Comisión Europea es casi lo de menos, con ser muchísimo. Medio billón de euros es, ciertamente mucho dinero. Pero hay dos ejes principales del acuerdo que conviene resaltar. El primero, el plan europeo para la salida de la crisis; el segundo, no en orden de importancia, el esquema financiero.

Constatación importante. Hay un plan. Y este se resume en ejes esenciales. La puesta en marcha de una estrategia sanitaria europea es una necesidad que se ha revelado inaplazable. La pandemia actual, no sólo ha herido a los países miembros, si bien en diverso grado, también ha debilitado a la Unión como tal. Acaso hasta hace unos meses nadie consideraba que la sanidad necesitara elevarse a política común. Hoy creo que nadie duda de que es perentoria. Instrumentar una política sanitaria común no sólo puede evitar desastres como el que estamos viviendo, sino también el efecto defensivo y disolutivo que se ha dado en algunos países con sentimiento comunitarios más débiles.

La instrumentación de un fondo para la solidaridad y el crecimiento no necesitaría de más argumentos. Basta su simple enunciado para comprometer a todos los estados miembros y, dentro de éstos, a los gobiernos y sus respectivas oposiciones. Europa debe de retomar la senda del crecimiento económico por muchas razones, pero, fundamentalmente, porque no se puede conformar con ser el mayor espacio de libertad del mundo. Debe ambicionar objetivos concretos de bienestar para sus ciudadanos. Crecer para multiplicar, podría llamarse este fondo (Cedo gustosos los derechos).

Y en ese crecimiento, se inscriben los otros dos ejes de actuación que redondean el plan M&M . La aceleración de la transición ecológica y digital, que se dice pronto, pero en ambos casos es muy compleja y requiere un esfuerzo inversos gigantesco y el fortalecimiento de la capacidad y soberanía industrial europea. Permítanme que aquí haga una digresión. En la economía global, Europa se ha abandonado industrialmente en brazos de países con potenciales industriales enormes y competitividades falseadas. Países en los que no rige la economía de mercado y que no actúan limpiamente ni en sus regímenes sociales ni, por supuesto, en las libertades formales. Hemos cebado esas industrias y ahora padecemos sus prácticas que van de lo irregular a lo moralmente intolerable.

Nos queda hablar del esquema financiero, que es una demostración de fineza negociadora y de posibilismo. No me voy a extender demasiado, tiempo habrá,, pero si es urgente señalar que no se tratará de créditos retornables, sino de aportaciones finalistas, que no incidirán en la deuda de los respectivos países que ya está muy por encima de lo prudente. Se lanzarán a los mercados, como ha explicado Macron, “en nombre de la Unión Europea” y “tienen vocación” de ser devueltos a través de fondos comunitarios y no de los países.

Hay plan y va a haber dinero. Yo confío en que los políticos españoles lo empleen con rectitud, honradez extrema y eficacia. Europa no trabaja para financiar la demagogia de nadie.

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