La Comisión Europea (CE) ha dado a conocer su propuesta de Fondo de Recuperación de la UE, que denomina «Next Generation EU» (UE de Próxima Generación), de 750.000 millones de dólares, alrededor de 5,4% del PIB de la UE. 500.000 millones se distribuirían como subvenciones y 250.000 millones como préstamos. La mayor parte estará disponible entre 2021 y 2024, aunque parte podría estar para 2020. La simulación de la Comisión Europea, basada en diferentes criterios, sirve de referencia para próximos debates y no son cifras oficiales, pero Italia obtendría 81.100 millones de euros, España 77.300 millones y Francia 39.000 millones.
Tiene tres objetivos: apoyar la inversión y reformas para hacer frente a los efectos del coronavirus, incentivar la inversión privada y desarrollar medidas para prevenir una crisis similar en el futuro. El elemento principal es el «Fondo de Recuperación y Resiliencia», de 560 000 millones (310.000 millones en subvenciones y 250.000 millones en préstamos). Ambas partidas estarán condicionadas a reformas en los países receptores. Se priorizarán inversiones ecológicas y la transformación digital y los planes nacionales podrían tener que ser aprobados por mayoría cualificada de los Estados miembros.
Masiva señal política
Aunque las cantidades de «UE de próxima generación» no son masivas, la señal política si lo es. Tanto que podemos estar al borde de un cambio histórico.
Hay que tener en cuenta que las propuesta de la CE ha venido precedida por una similar franco-alemana, que rompe tabúes en algunos países, en particular Alemania y en relación con la emisión común de deuda y transferencias entre países. Incluso si los tabúes permanecen, pues la propuesta es para amortiguar el impacto económico del Covid-19, la propuesta es en cualquier caso un primer paso hacia la unión fiscal, es decir, un posible cambio de juego para la integración europea.
Esta crisis ha afectado a países mucho más grandes
¿Por qué Alemania ha dado un giro? Probablemente y en gran parte por razones económicas. Los países de la euro zona afectados por la crisis de deuda soberana de 2011 fueron principalmente pequeños con vínculos limitados con Alemania. Pero esta crisis ha afectado a países mucho más grandes con vínculos comerciales mucho más importantes con Alemania. Puede haber otras razones. La sentencia del Tribunal Constitucional alemán a principios de este mes, al haber puesto un signo de interrogación respecto a una mayor participación del Bundesbank en las compras de activos del BCE, puede haber acelerado la propuesta.
Recursos propios nuevos
Para permitir mayor endeudamiento la CE aumentará el límite máximo de recursos propios (importe máximo que los Estados miembros pueden solicitar para financiar gastos de la UE) de forma excepcional y temporal hasta 2 % de la renta nacional bruta de los Estados miembros, 1,4 % inicialmente. Se reembolsará mediante presupuestos de la UE, no antes de 2028 y a más tardar 2058, con recursos propios nuevos (como una ampliación del sistema de derechos de emisión de gases de efecto invernadero; ajuste de límites de carbono para determinados sectores, impuesto digital a empresas con volumen de negocio anual global superior a 750 millones de euros o impuesto a grandes empresas que se benefician del mercado único de la UE).
Respuesta europea a la crisis: 2,4 billones
El fondo Next Generation formaría parte del marco plurianual actualizado, el presupuesto a largo plazo de la UE. La CE propone un presupuesto de la UE renovado, que asciende a 1,1 billones al menos entre 2021 y 2027, con lo que la potencia total de fuego presupuestaria ascendería a 1,85 billones. Así que la respuesta europea a la crisis ascendería a 2,4 billones, teniendo en cuenta medidas de emergencia ya acordadas por valor de 540.000 millones.
Los bonos emitidos por la CE serían elegibles para el programa de compra de activos del BCE, que compraría parte de este Fondo de Recuperación.
El enfoque en transición verde y digital y condicionalidad facilita que los «cuatro frugales», suavicen posiciones
Ahora bien el presupuesto de la UE tendrá que ser aprobado por unanimidad del Consejo Europeo (27 Estados miembros), obtener mayoría simple en el Parlamento Europeo y ser ratificado por los parlamentos nacionales. Es probable que varios aspectos de la propuesta tengan resistencia. Los llamados «cuatro frugales», Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suecia, se han mostrado reacios a contemplar subvenciones o aumento del presupuesto de la UE. Sin embargo, el enfoque en la transición verde y digital y su condicionalidad puede hacer que estos países suavicen posiciones. Las negociaciones no serán fáciles y el proceso legislativo largo. Pero, aunque se tarden varias cumbres de la UE, hay margen para a un compromiso. Será necesario un acuerdo sobre los principales elementos para este verano.
En caso de que no llegar a un consenso se podría llegar a un Fondo Intergubernamental de Recuperación creado por una «coalición de Estados dispuestos». Naturalmente, tal resultado enviaría una mala señal sobre la cohesión europea.
La próxima fecha clave es el 11 de junio, cuando se reúne el Eurogrupo de ministros de finanzas y los días 18 y 19 de junio, cuando se reúne el Consejo de la UE.
Citando a Jean Monnet, «Europa se forjará en la crisis y será la suma de soluciones adoptadas en las crisis». Efectivamente, las crisis pasadas han puesto de relieve los defectos críticos del diseño de la UE. Pero también han facilitado el progreso hacia una mayor integración. Covid-19 no parece que vaya a ser una excepción.
Nadia Gharbi, economista de Pictet WM
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