El cese del coronel Pérez de los Cobos “es incompatible con los principios esenciales en los que se basa nuestro Estado de Derecho, la separación de poderes y el imperio de la Constitución como norma fundamental que nos hemos dado todos los españoles como salvaguarda de una convivencia pacífica”. Comunicado de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) sobre el ministro del Interior, Grande Marlaska, magistrado también al que la mayoría de las asociaciones de jueces y de la abogacía consideran inhabilitado para seguir ejerciendo como ministro y para volver a la judicatura.
“Señor Sánchez, lo suyo va más allá del oportunismo político, la falta de seriedad personal y la incompetencia profesional. A veces pienso observándole que debe sufrir usted algún tipo de enajenación mental”. Fragmento de la carta al Presidente del Gobierno de Cecilio Madero Villarejo, director general adjunto de Competencia y Monopolio en la Comisión Europea.
Son sólo algunas de las opiniones que en las últimas semanas se están difundiendo en los medios de comunicación sobre el Gobierno y sobre algunos de sus miembros, que se unen a la constatación de hechos y actitudes, recientes unas y otras no olvidadas, como la desvergüenza de un vicepresidente segundo del Gobierno que se alinea con nacionalistas y separatistas y firma un manifiesto por la libertad de los Jordis, y que busca un enfrentamiento social acusando de golpistas a la oposición para conseguir su objetivo de destruir el sistema democrático.
Una ministra de Igualdad, Irene Montero, que admite que conocía antes de la manifestación del 8-M la amenaza del coronavirus, pero que ni lo dijo entonces, “ni lo voy a decir”. Todo ello en un lenguaje choni y pijo, impropio de una persona que ostenta un cargo público. ¡Jo tía, que fuerte!
O un ministro de Consumo, Alberto Garzón que considera desprecia el turismo al que considera un “sector estacional, precario y de bajo valor añadido”. Una actividad esta que aporta el 13 por ciento del Producto Interior Bruto, genera el 12 por ciento del empleo en este país y el que España es líder mundial en calidad, servicio y en tecnología.
Y, un ministro también, José Luis Ábalos, este de transporte, que acude en vista nocturna al aeropuerto de Barajas para rendir pleitesía a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la dictadura sangrienta de Maduro en Venezuela, además de para evitar el control de unas maletas, que no eran valija diplomática, y cuyo contenido se desconoce pero que se sospecha estaba relacionado con actividades de dudosa o ninguna legalidad.
Todo esto sin hablar, para no extenderme, sobre los errores y mentiras del Ejecutivo en la gestión de la pandemia, sus pactos con los herederos de ETA, el nepotismo y las puertas abiertas para colocar amiguetes y enchufados en la Administración y en las empresas públicas, su asalto a la división de poderes, sus restricciones a la libertad de expresión o su enrocamiento en el poder y el abuso del Estado de Alarma para intentar eludir sus responsabilidades.
En esta manos es en las que estamos en uno de los momentos más dramáticos de nuestra historia. Como decía recientemente el que fuera Padre de la Constitución, Miquel Roca Junyent, “no podemos aplaudir a quienes juegan con los valores democráticos”. Fin de la cita.
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