El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a sacar este jueves
sus armas de estímulo monetario, intensificando sus
esfuerzos para salvar la economía de la zona euro de la
recesión económica inducida por el COVID-19.
Aunque ya se esperaba un incremento del Programa de Compras
de Emergencia para Pandemias (PEPP) por parte del banco -dado
que al actual ritmo de compras el programa se habría agotado en
octubre-, el aumento de 600.000 millones de euros ha sido mayor
de lo previsto, con una dotación total de compras que asciende a
1,35 billones €. Como esperábamos, también se ha
ampliado la fecha de finalización del programa. El esquema, en
lugar de funcionar hasta finales de 2020, ahora lo hará al menos
hasta finales de junio de 2021. El banco anunció que también
reinvertirá en el PEPP los ingresos de la deuda que venza, como
mínimo, hasta finales de 2022.
Estas decisiones parecen dejar claro que el BCE tendrá poca
tolerancia a un aumento de los rendimientos de los bonos
europeos. Incluso después de anunciar en marzo -durante el punto
álgido de la pandemia- las enormes medidas de estímulo, los
rendimientos en muchos países del bloque, concretamente los
periféricos (sobre todo en Italia), han seguido siendo elevados en
comparación con los niveles anteriores a la crisis.
Esto es un serio problema para los países que, como Italia, ya
están luchando contra una elevada carga de deuda. Por ello,
creemos que la reducción de los rendimientos en toda la zona del
euro debería proporcionar un margen adicional para que los
gobiernos aumenten el gasto fiscal con el fin de apoyar sus
economías.
En cuanto a la rueda de prensa del banco, podría decirse que la
principal noticia fue la revisión de las proyecciones del PIB del
BCE. El BCE espera que la economía del bloque se contraiga en
un 8,7% este año, rozando los pronósticos más bajos del escenario
‘medio-grave’ dibujado por Lagarde en abril. Se espera que la
actividad se recupere en 2021, aunque sólo parcialmente, con un
crecimiento del 5,2% el próximo año y del 3,3% en 2022.
La reacción en los mercados fue la esperada. La rentabilidad de los
bonos cayó, especialmente entre los países periféricos: Italia (con un
descenso de 16 bps en el rendimiento a 10 años), Grecia (-14 bps),
España (-12 bps) y Portugal (-10 bps). Como habíamos previsto, el
euro también se recuperó tras el anuncio, inicialmente en más de
medio punto porcentual frente al dólar y después mejorando a
medida que avanzaba el día.
Seguimos siendo optimistas con el euro y creemos que las grandes
medidas de estímulos monetarios y fiscales anunciadas en el
bloque deberían permitir que la economía de la zona euro se
recupere más rápidamente que la de Estados Unidos.
A pesar del gran aumento de las compras de activos del banco, el
BCE tiene todavía algunas herramientas más a su disposición. Una
de ellas sería ampliar las compras de activos para incluir los bonos
basura (es decir, los que están por debajo del grado de inversión).
Aunque Lagarde sostuvo que este punto no fue debatido en la
reunión, creemos que podrá ser uno de los temas a tratar durante
la próxima reunión del Banco Central en julio si la situación
económica empeora, algo que no esperamos por ahora.
Enrique Díaz-Alvarez, Matthew Ryan y Roman Ziruk (Ebury)
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