Antes de la reunión, el mercado contemplaba la posibilidad de
que Powell interviniera con optimismo y apuntara a que el informe
de nóminas estadounidense de la semana pasada -notablemente
fuerte- fuera un signo de una recuperación económica más rápida
de lo esperado. Sin embargo, no hubo tal optimismo ni en la
rueda de prensa de Powell ni en el informe de la Reserva Federal,
y el presidente llegó a advertir que los riesgos del coronavirus
seguían siendo elevados y que existe una mayor probabilidad de
que el banco central americano tome medidas adicionales para
apoyar la economía.
Algunas de las claves a futuro que extraemos de la reunión fueron
la actualización por parte de la FED de las proyecciones
económicas y de los tipos de interés. Con respecto a la primera, el
banco declaró que espera ahora que la economía de EE.UU. se
reduzca en un 6,5% en 2020 y que el desempleo disminuya
-aunque siga siendo elevado- en un 9,3% durante este año. Éstas
son, por supuesto, estimaciones consensuadas: la opinión real de
los miembros del Comité es muy variada, y las autoridades prevén
una contracción del PIB de entre el 4% y el 10% este año.
Además cabría tener el cuenta el dot-plot (diagrama de puntos) de
la Reserva Federal, que muestra dónde espera cada miembro del
Comité que se sitúen los tipos en los próximos años. Como
anticipamos antes de la reunión, estos fueron revisados muy a la baja
para mostrar que la mayor parte de los miembros espera que los
tipos de interés se mantengan sin cambios en el futuro más cercano
(es decir, de aquí a finales de 2022).
Hubo economistas que llegaron a pronosticar que algunos miembros del FOMC podrían estar contemplando tipos más altos en 2022. Sin embargo, finalmente,
sólo dos han creído que las tipos se elevarán para entonces, y los
quince restantes no prevén ningún cambio. Un aspecto
potencialmente positivo es el hecho de que ningún miembro del
Comité parece estar a favor de los tipos de interés negativos, algo
que el mercado había empezado a valorar en mayo.
El dot-plot, junto a la promesa del banco de seguir comprando
activos al ritmo que sea necesario, refleja el firme compromiso del
banco de que seguirá haciendo lo que sea necesario para apoyar a
las empresas y los hogares durante lo peor de la recesión. Es
evidente que queda mucho trabajo por hacer para que la economía
estadounidense vuelva a los niveles anteriores a la crisis, por lo que
la promesa de la Reserva Federal de seguir siendo flexible en el
futuro inmediato puede considerarse alentadora para los mercados.
Sin embargo, a pesar del dot-plot y del tono poco optimista de las
declaraciones, la reacción en los mercados de divisas ha sido
bastante contenida. El euro subió levemente frente al dólar,
aunque esta mañana abrió el mercado de Londres a un nivel más
bajo que el que tenía antes de la reunión. Las divisas de mayor
riesgo -como el dólar neozelandés y el australiano- han sido las
más beneficiadas, aunque incluso las ganancias de estas se
deshicieron rápidamente. Creemos que esto puede deberse a que
el anuncio fue, en general, como el mercado había esperado, y la
mayoría de los inversores ya estaban preparados, como nosotros,
para la promesa de la FED de mantener los tipos en niveles
mínimos en el futuro cercano.
Enrique Díaz-Alvarez, Matthew Ryan & Roman Ziruk (Ebury)
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