La excepcional crisis sanitaria creada a nivel global por la pandemia del coronavirus (Covid-19) ha puesto de actualidad una modalidad de trabajo hasta ahora minoritaria y solo reservada a un muy reducido número de profesionales. El teletrabajo, esto es, el trabajo a distancia desde el hogar y sin necesidad de desplazarse a diario al puesto de trabajo, ha sido impuesto en estos últimos meses a un gran número de empleados de empresas de muy distintos sectores, en un esfuerzo por contener la propagación del virus y no exponer a un buen porcentaje de la población mediante la presencia en la oficina.
Las empresas tuvieron que adaptar en cuestión de días sus modelos de negocio para poder continuar con su actividad ante las restricciones de movimiento impuestas por la crisis sanitaria. Un cambio de chip que, aunque no exento de inconvenientes, en la inmensa mayoría de los casos ha culminado en éxito y ha demostrado que el teletrabajo opuesto al trabajo presencial puede traer un gran número de ventajas tanto para las compañías como para sus empleados. Tanto es así, que son ya muchos los que opinan que el teletrabajo ha llegado para implantarse y quedarse entre nosotros, más allá del actual contexto impuesto por la pandemia del coronavirus.
No obstante, para que esta nueva cultura del trabajo desde casa tenga una implementación real a medio y largo plazo, deberá tener en consideración una serie de factores que puedan garantizar que las ventajas de esta modalidad superan con creces a los posibles inconvenientes. Y, qué duda cabe, entre estos factores destaca el que el profesional que trabaje desde casa cuente con el correcto equipamiento para ello, sin que se resientan su productividad laboral, su salud física y mental, o su vida personal. Algo que no siempre se antoja fácil en este nuevo contexto, sin contacto presencial con el resto de compañeros y, a menudo, con las limitaciones impuestas por la propia falta de espacio físico en el entorno de nuestros hogares.
Sí al trabajo desde casa, pero siempre con el equipamiento adecuado
Muchos de nosotros ya lo hemos experimentado en estos últimos meses, o hemos oído hablar de ello a familiares o amigos. El teletrabajo ha traído situaciones en las que nos hemos visto obligados a hacer auténticos juegos malabares para combinar nuestra productividad y atención a nuestras tareas con la atención a nuestros niños (también confinados en casa sin poder acudir a clases y sin siquiera poder salir a la calle) o la atención a ciertas labores del hogar de las que resulta imposible desconectarse. Una vídeo conferencia interrumpida por el llanto de un bebé o por nuestra mascota es tan solo un ejemplo de situaciones en las que se nos antoja complicado distinguir y separar el entorno del trabajo del de las realidades domésticas de nuestro hogar.
Claro está que las circunstancias personales de cada uno de nosotros difieren. Aquellos teletrabajadores que vivan solos sin pareja, hijos o compañeros de piso lo tendrán, en principio, mucho más fácil a la hora de abstraerse de posibles distracciones que puedan darse en el hogar y que nunca enfrentaríamos en el entorno de una oficina. Pero tanto en unos casos como en otros, será siempre fundamental el que nuestra empresa pueda garantizar que dispongamos en casa del equipamiento adecuado, correcto y necesario para que la experiencia del trabajo a distancia sea gratificante y se convierta en una experiencia de éxito tanto para el empleador como para el empleado.
Las herramientas básicas para el éxito del teletrabajo
Además de decidir la ubicación en tu hogar desde la que decidas trabajar, adaptándola en términos de equipamiento como mesa y sillas con la correcta ergonomía o la idónea iluminación para trabajar unas 8 horas al día, será fundamental contar con las herramientas tecnológicas adecuadas para que el trabajo desde casa se convierta en una experiencia laboral satisfactoria. Comenzando con elementos básicos como disponer de un buen alargador usb, por ejemplo, la clave para una exitosa adaptación al teletrabajo estará en proporcionar al empleado procedimientos de comunicación remota y herramientas de gestión de datos que le permita desempeñar sus tareas diarias con normalidad, tal y como lo haría desde la oficina.
Un reto este que se antoja fundamental para que los diferentes equipos de trabajo sigan pudiendo funcionar como tal, es decir, sin perder la esencia del esfuezo hacia la consecución de objetivos comunes, todo ello a pesar de la distancia física. Aunque cada empresa y modelo de negocio pueda requerir de soluciones específicas, una de las herramientas fundamentales para interactuar será un buen servicio de video conferencia (como Zoom o Bluejeans), además de la gestión de documentos en la Nube que faciliten el acceso a la información necesaria en cada momento. Los imprescindibles documentos de texto (Word), hojas de cálculo (Exel) o presentaciones (PDF) serán también básicos a la hora de involucrar a todos los implicados en un mismo proyecto de trabajo. A su vez, herramientas como la popular Slack no solo permiten chatear, sino hacerlo con varios compañeros a la vez, mantener video conferencias o cargar documentos online. En cualquier escenario, nuestro trabajo desde casa y el uso de las consiguientes herramientas deberá contar con las mismas medidas de seguridad que las que la compañía aplica al trabajar desde una oficina.
El drama de la pandemia de la Covid-19 ha traído como resultado la generalización del trabajo a distancia desde casa. Y son muchos los expertos que opinan que el teletrabajo ha llegado para quedarse entre nosotros, más allá de la mejora general de la situación sanitaria creada por el virus y el levantamiento de las medidas de confinamiento. Y ello es posible gracias al uso de las herramientas laborales adecuadas, la gran versatilidad de la telefonía inteligente y el desarrollo de aplicaciones que no hacen sino mejorar nuestra vida laboral. Estos últimos meses han demostrado que el trabajo en equipo y los resultados de una empresa no tienen porque resentirse como consecuencia de no trabajar desde una oficina. Algo impensable hace solo unos años cuando la gran mayoría de las empresas se mostraban particularmente reacias a permitir esta modalidad de trabajo para sus empleados.
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