Una colección de pins bajo el nombre Enjoy Barcelona con la inscripción de Barcelona que muestran el dibujo de unos tironeros, de tops manta, de manteros, de una prostituta ofreciendo sus servicios o de un señor haciendo sus necesidades, lateros; cargas de los Mossos… han propiciado que el Ayuntamiento de la ciudad abriera un expediente a la librería del Museu d´Història por vender “pins que promueven actividades incívicas”. Estos pins son obra del equipo de diseñadores Arcadi Royo y Malgalida Montoya, quienes lamentaron que desde el Ayuntamiento “quieran esconder una Barcelona que es real y existe”.
La librería La Central –una de las más prestigiosas de Barcelona- tiene la concesión para gestionar la tienda del citado museo. La librería, a instancias municipales, retiró la venta de estos objetos, mientras el consistorio les recordaba “que esta no es la imagen que se ha de proyectar de la ciudad desde un equipamiento municipal..
La decisión municipal se vio respaldada por el conseller d´Interior, Felip Puig, quien consideró que la actuación municipal era “necesaria” y con ella se simbolizaba el fin de una “permisividad absurda”·. El conseller insistió que desde hace un tiempo se ha dado permisividad a la ruptura de valores que han situado a la capital catalana otras ciudades del país como centro mundial de nudistas, top manta y grafiteros y consideró que una cosa es la libertad de expresión y otra que “desde espacios públicos institucionales se apoye y difunda valores de la transgresión” cuando han de difundir “valores basados en la excelencia, el civismo y la convivencia”..
Más multas que nunca
El Ayuntamiento también presentó el balance provisional de los servicios municipales durante un verano que han visitado la ciudad más de un millón y medio de turistas. Por ello la guardia urbana –que ha contado con la colaboración de los Mossos d´Esquadre- ha reforzado con 210 nuevos agentes su despliegue por la ciudad, especialmente en los centros de mayor afluencia turística o en los acontecimientos multitudinarios, priorizando la actuación contra la venta ambulante y las personas que hacen sus necesidades en la vía pública.
En estos dos meses han realizado 2.715 denuncias relacionadas con la venta ambulante. También han tramitado 3.747 denuncias relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, así como 1.686 por orinar en la calle. Además decomisaron 301,839 productos, la mayoría latas de cerveza seguidas de productos incautados a los manteros. En cambio las denuncias por ir sin camiseta por la ciudad han sido mínimas
Desde que el poder autonómico y la mayoría del municipal están en manos convergentes se ha intensificado notablemente la lucha contra las actividades irregulares e incívicas con una política de mano dura. Se ha escenificado con la presencia conjunta de los Mossos y la Guardia Urbana en los transportes públicos de Barcelona y –especialmente- en combatir a los manteros. Felip Puig insiste en recortad que también “quien compra al top manta es cómplice de una actividad ilícita” y prometió avanzar en cuatro frentes: Perseguir esta actividad ilegal y que “es un delito que no nos podemos permitir”; aplicar la ley de extranjería a los vendedores foráneos, perseguir a los que les proporcionan el material y finalmente “concienciar a los compradores que cometen una atentado contra nuestra economía que ayuda a la economía sumergida”.
De momento la presencia de manteros por la geografía catalana sigue siendo muy abundante y la presión policial lo que ha propiciado es que busquen nuevas ubicaciones. Por otra parte esta política de “ley y orden” puede provocar acabar con el espíritu liberal de la ciudad, donde desde el tardo franquismo era un símbolo de libertad, donde se podía hacer de todo siempre que no se molestara al vecino. Por ello fue una ciudad de moda, pero incluso en los últimos años de gestión socialista este carácter de la ciudad lo iban cambiando por la Barcelona de diseño, de “mírame y no me toques”.
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