Recomendaciones para tratar con un jefe tóxico si trabajas desde casa

23/06/2020

Gonzalo Martínez de Miguel, director de Infova. Si estás teletrabajando, aplica la distancia mental.

Muchas personas se vieron aliviadas al pensar que la posibilidad o la obligatoriedad de teletrabajar, supondría alejarse de ese jefe tóxico que siempre está presente en alguna empresa, aunque cada día sea menos habitual. Jefes que aceptan que la mala educación, la antipatía, la exigencia en exceso, la frialdad o el control absoluto son la base de la buena dirección de equipos.

Para la desgracia de quienes tienen un jefe así, el teletrabajo no ha supuesto una liberación, todo lo contrario. Su situación puede ser incluso peor, cuando la actitud de estas personas se traslada desde la oficina al hogar, un espacio tan privado. Todavía hay mucho jefe equivocado. La principal consecuencia es que nuestra casa, en lugar de ser un entorno para el descanso y la desconexión, se convierte en un lugar que acoge, inevitablemente, todos nuestros problemas laborales. No es que te lleves el estrés de la oficina a casa, es que se presenta allí y entra sin preguntar.

Pero, ¿cómo se comportan en la distancia los jefes tóxicos? Son personas que han decidido liderar pensando en que es necesario estar constantemente encima de los miembros de su equipo; intentando justificar que, a pesar de la distancia, él o ella debe está presente. ¿Cómo? Con sus llamadas o emails de control, o mediante la planificación, incluso diaria, de reuniones para que cada uno explique en qué punto se encuentran sus tareas. Y sin darse cuenta de la excesiva pérdida de tiempo que esto supone, sobre todo cuando el trabajador tiene que explicar una y otra vez lo mismo, y esperar a que sus compañeros cuenten lo suyo, en lugar de centrarse en las tareas pendientes de sacar adelante.

La desconfianza, un indicador
Un gran indicador de un jefe tóxico, en estos momentos, es la desconfianza. Desconfianza que siempre ha estado presente —pues piensa que él haría el trabajo mejor que nadie— pero que ahora se ve agravada con la distancia.

Además, no entienden que aun trabajando desde casa existe un horario. Los jefes de este tipo aún consideran que el mejor trabajador es quien pasa más horas delante de la pantalla, en lugar del que es más efectivo. Por ello, consideran normales las llamadas o el control a deshoras, en fin de semana, etc. Su excusa es que es tan buen líder que es incapaz de desconectar de su vida laboral.

Crédito: Andrea Piacquadio (obtenida en pexels.com y modificada).

Cuando estos comportamientos no son una excepción, sino que se han convertido en el comportamiento habitual del jefe, hay algunas estrategias para poder sobrellevar la situación. Recomendaciones que, sobre todo, implican distancia mental:

  1. Establece una línea que no vas a tolerar. Por descontado que no se pueden tolerar ni los gritos, ni los insultos, ni los malos modos, ya sea en la oficina o desde casa. Tampoco aceptes que diariamente recibas correos, o llamadas fuera del horario, más cuando no están justificadas; apaga el teléfono y el ordenador al finalizar tu jornada. No lo enciendas el fin de semana, aunque tengas la tentación de saber si ha pasado algo.
  2. En reuniones o llamadas no te involucres mucho en las conversaciones cuando no se hable estrictamente de trabajo. Cuando si estén justificadas, intenta ser claro, rápido y concreto, explicando qué tareas estás llevando a cabo. Y trata de no dar opción a que te entretengan más de lo necesario, entrando en otros temas que no te corresponden.
  3. Si te lo puedes permitir, deja un espacio de tu casa que sea exclusivo para trabajar, ya sea una habitación a modo de despacho o un rincón en cualquier estancia. Una vez que la jornada se haya terminado cierra la puerta. Se trata de dejar allí los problemas o el mal humor. Si no es posible, guarda el teléfono, el portátil que estés usando. Aleja los elementos de trabajo de tu campo visual cuando no estés trabajando, para no volver inconscientemente a la oficina mientras te relajas, estás con tu familia, etc.
  4. Realiza tu horario y tu trabajo, sé firme defendiendo tu labor, pero no busques el enfrentamiento directo ni intentes que cambie su actitud. Las personas a quienes el poder hace groseras, impertinentes o altivas, solo dejarán de serlo cuando pierdan ese poder. Enfrentarte tan sólo hará que pierdas más tiempo, o que incluso te provoque una ansiedad a la que no puedas dejar de darle vueltas.
  5. Ya sea en casa o en la oficina, trabaja tu autoestima, no dudes de tu valía profesional. Normalmente, los buenos profesionales con una autoestima sólida están menos expuestos a las actitudes de este tipo de jefes, que prefieren atacar al más débil para no dejar de hacerle sentir más pequeño.
  6. Recuerda que tienes derecho a tener un buen jefe. Si tu jefe te intoxica, busca otro lugar dentro o fuera de tu empresa. No te conformes porque acabarás pagando un precio enorme, física y emocionalmente.
  7. Mientras buscas otro lugar para trabajar, no pierdas la perspectiva ni el sentido del humor. Considéralo como lo que es, una persona equivocada, con problemas de autogestión personal, que está asustado y tiene un poder limitado sobre ti, a pesar de lo que te pueda parecer.

Gonzalo Martínez de Miguel es director de Infova (en Twitter, @infova), una empresa especializada en formación y desarrollo directivo. Desde 1997, sus responsables han contribuido a potenciar las capacidades de los profesionales de empresas nacionales e internacionales, al tiempo que han puesto en marcha el Centro de Alto Rendimiento La Arena, el Observatorio de Comportamiento Humano en la Empresa y la editorial Infova Ediciones. Además, Infova ha desarrollo numerosas metodologías cuya validez han contrastado cientos de profesionales.

 

 

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