El Banco de España ve «una suavización parcial y progresiva» del desplome desde mayo

25/06/2020

Miguel Ángel Valero. Este mensaje de moderado optismo sobre la evolución de la economía contrasta con la advertencia de que las consecuencias de la crisis provocada por la pandemia van a tener un "componente duradero". // Informe Trimestral de la Economía Española

El Banco de España señala que la caída del PIB español se ha intensificado «notablemente» en el segundo trimestre, debido al confinamiento, la suspensión de actividades no esenciales y las pérdidas de producción en la desescalada, con un descenso y una tasa de paro cercanos al 20%. Pero constata que desde principios de mayo, los indicadores apuntan a una «suavización parcial y progresiva» de esos desplome de actividad

El informe trimestral de la economía española muestra que  la pandemia del Covid-19 y las medidas introducidas para contenerla han tenido «efectos muy profundos» en la economía global. Aunque los países han emprendido estrategias de desescalada gradual de las medidas de distanciamiento, y la actividad económica «ha comenzado a retomar una cierta normalidad».

La gravedad de la pandemia y las medidas de contención aplicadas han dado lugar a una «profunda recesión»: tras caer el PIB un 5,2% en el primer trimestre, avisa de una «notable intensificación de la disminución» en el segundo. Pero el despliegue del plan de relajación del confinamiento modera esos descensos, aunque la actividad y el gasto se mantienen todavía claramente por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria.

En un escenario de recuperación temprana (pérdidas de producción algo menores de lo previsto en marzo) el PIB cedería un 16% en el segundo trimestre. En uno de recuperación gradual la economía caería un 21,8%.

Para el conjunto del ejercicio 2020 el Banco de España mantiene que el PIB retrocederá un 9% en el escenario de recuperación temprana; 11,6% en el gradual; y 15,1% en un escenario de riesgo.

Solamente en el escenario de recuperación temprana, el nivel del PIB al final de 2022 superaría al previo a la crisis, lo que subraya la posibilidad de que las consecuencias de la crisis tengan un «componente duradero».

Caida de la demanda y de las exportaciones

El Banco de España pronostica que todos los componentes de demanda experimentarán descensos pronunciados en el segundo trimestre, con caídas «muy acusadas» del consumo de los hogares y, en especial, de las de la formación bruta de capital fijo. El nivel casi nulo de actividad turística lleve a una aportación del sector exterior más negativa que en el primer trimestre. Y el consumo privado se ha visto lastrado por las medidas de confinamiento.

El crédito al consumo sufre una importante desaceleración, y el destinado a financiar la adquisición de vivienda, una caída «notable» en abril. La tasa de ahorro de los hogares, en cambio, experimenta un fuerte repunte en el segundo trimestre.

El empleo se ha visto muy afectado por la pandemia, si bien la afiliación mostró un aumento modesto en mayo, sobre todo en la construcción, después de los fuertes descensos observados desde mediados de marzo.

«Tras las intensas caídas acumuladas a partir de mediados de marzo, el empleo habría empezado a mostrar una cierta estabilización en mayo», valora el Banco de España, que atribuye este hecho al proceso de desescalada ya la disminución de los ERTE.

La tasa de paro experimentará un aumento significativo en el segundo trimestre. Tras crecer un 23,2% en abril y mayo, pasaría del 14,4% de la población activa del primer trimestre a cerca del 20% en el segundo trimestre.

Los costes laborales se moderaron en el primer trimestre por los ERTE, y el resto de indicadores salariales han mantenido una «elevada estabilidad» desde el inicio de la crisis, con un alza medio del 2% de las tarifas salariales de los convenios colectivos (6,5 millones de afectados) hasta mayo, frente al 2,3% del año pasado.

Como consecuencia de las medidas de confinamiento, la actividad económica está teniendo una evolución «muy heterogénea» durante el segundo trimestre, viéndose más resentidas las actividades relacionadas con los servicios, como el comercio minorista, el ocio, la restauración y la hostelería.

La repercusión de la crisis sanitaria en la economía española está siendo más intensa que en el conjunto de la zona del euro, con una caída del PIB del 5,2% frente al 3,6% en el primer trimestre, por las medidas «comparativamente más estrictas» de contención, pero sobre todo el mayor peso de la hostelería por la elevada actividad turística y la mayor tasa de temporalidad laboral.

El déficit público, que fue del 2,8% del PIB en 2019, podría alcanzar en 2020 el 9,5% en el escenario de recuperación temprana, 11,2% en el de reactivación gradual.

«En los próximos meses se espera que las presiones a la baja derivadas de la debilidad de la demanda prevalezcan sobre los aumentos de costes asociados a las dificultades de oferta durante el confinamiento», advierte el Banco de España.

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