La crisis por el Covid-19 es más profunda, pero mucho más corta

03/07/2020

Marcos Hernández, directivo en SIA Funds. El mundo no cambiará tras la pandemia.

Los acontecimientos de los últimos cuatro meses han demostrado lo grave que puede llegar a ser una pandemia, para la sociedad en general y para los inversores. Dejando de lado el aspecto sanitario, no se trata sólo de que los precios de las acciones se puedan desplomar, sino también del impacto de la pandemia en la economía real (el precio de las acciones es la realidad subyacente a largo plazo). La cuantía de los daños dependerá, básicamente, de dos factores: la duración de la pandemia y lo que hagan los gobiernos para mitigar sus efectos negativos.

Una gestión adecuada de la pandemia podría haber resuelto ya gran parte del problema, pero muchos países no lo están haciendo bien. Y si bien lo peor ya ha pasado, no habrá una solución total hasta que se desarrolle una cura o una vacuna.

La economía mundial se recupera
Esperamos que, tras una fuerte recesión en el segundo trimestre, con caídas de dos dígitos del PIB en la mayoría de los países afectados, la recuperación de la economía mundial comience en el tercer trimestre. Y estimamos que se vaya acelerando a medida que entramos en 2021, año en el que el PIB global se recuperará con fuerza, con un crecimiento en torno al 5%.

Hemos estado siguiendo el ciclo industrial como un indicador importante durante años. En términos generales, los ciclos industriales duran de seis a ocho trimestres y esperábamos que el último ciclo, que comenzó a finales de 2017, terminase a finales de 2019, con una recuperación industrial en 2020 y 2021. El patrón habitual del ciclo industrial se iba ajustando al progreso de los fundamentales: la mejora del comercio entre EEUU y China, un Brexit suave y una recuperación gradual de la economía china, todo se estaba materializando a finales de 2019.  Sin embargo, en lugar de la recuperación que esperábamos, tuvimos el brote de Covid-19 y la recesión mundial, que ha provocado dos trimestres de increíble caída industrial, extendiendo el actual ciclo bajista a 10 trimestres. El lado positivo de esta caída es que podemos anticipar dos eventos de baja visibilidad con relativa certeza:

  1. El mínimo trimestral del ciclo industrial será el Q220.
  2. El mínimo anual será el 2020, ambos de los cuales suelen coincidir con el mínimo del mercado de valores, por razones obvias.

Esto significa que el mínimo de la Bolsa ha quedado atrás y que el año 2021 debería ser mejor que el 2020, excluyendo nuevos black swans (cisnes negros). Es cierto que todavía hay riesgos: una segunda ola de Covid-19 en el segundo semestre, la falta de acuerdo en la negociación de Brexit, el problema China-Hong Kong, y las tensiones entre EEUU y China, todo lo cual podría tener graves consecuencias. Además, el ritmo de la recuperación es todavía muy incierto, lo que es normal al principio de cada crisis. Pero siempre hay una larga lista de riesgos que hay que gestionar y que normalmente no se materializan.

El mundo no cambiará
Creemos que la recuperación será más rápida de lo previsto y que la pandemia no cambiará las principales tendencias estructurales globales. En cuanto a la velocidad de la recuperación, tres factores, además del precedente de la fuerte recuperación de la economía China, nos llevan a ser optimistas:

Primero. Las medidas de apoyo de los gobiernos, que en promedio alcanzarán entre el 5 y el 15% del PIB, son colosales y reemplazarán la pérdida de la demanda privada. Los gobiernos están tratando básicamente de compensar la caída de la demanda para asegurar que la falta de actividad económica de sus países no se convierta en una depresión económica. Y la respuesta ha sido dramática: las medidas de apoyo del gobierno en los EEUU y Europa no tienen precedente, compensando más de la mitad del déficit de demanda esperado. Por eso es probable que la recesión actual no se convierta en una depresión y, gracias a los avances médicos, no debería durar mucho más de un año.

Segundo. La mayoría de los países han implementado planes para apoyar a las empresas, grandes o pymes, y el empleo, y creemos que una parte importante de la actual pérdida de puestos de trabajo podrá recuperarse en el segundo semestre de 2020. Además, gracias al buen trabajo de los bancos centrales, el flujo de crédito se está manteniendo y sigue funcionando mucho mejor que en la crisis financiera mundial de 2008/09.

Tercero. Gracias a los extraordinarios esfuerzos de los gobiernos, las instituciones públicas y privadas y las empresas farmacéuticas, creemos razonable esperar que uno o varios medicamentos no sólo mitiguen los efectos del virus, sino que también lo eliminen en un futuro previsible. Existen varias vías, la más importante es el desarrollo de anticuerpos monoclonales específicos, que muy probablemente conducirán a un tratamiento bastante eficaz. Por supuesto, también se están desarrollando vacunas. En este momento hay más de 120 proyectos serios en marcha, muchos con diferentes enfoques.

Es bastante normal extrapolar las negativas condiciones económicas actuales a medio y largo plazo, y pensar que estas condiciones se van a mantener en el tiempo y que el mundo tiene que cambiar. Pero normalmente ocurre lo contrario: la tormenta pasa y volvemos a la normalidad. La globalización, el turismo, la educación, los viajes de negocios, la restauración… volverá a la normalidad, con algunos cambios marginales, eso sí. Con la excepción de dos o tres sectores, habremos pasado página en un plazo de 12 a 18 meses y es muy probable que tengamos una vacuna para finales de año, lo que cambiaría por completo las reglas del juego. La otra cara de la moneda es que algunos países están acumulando grandes déficits y deudas públicas, un problema que tendrán que abordar después de la recuperación.

Crédito: Gerd Altmann (pixabay.com)

Si tomamos como referencia la crisis financiera mundial de 2008/09, y empezamos con el mínimo de marzo de 2009 (cuando se esperaba que los bancos se derrumbaran y las empresas cerraran a un ritmo vertiginoso), el mercado de valores tardó sólo siete trimestres en recuperar los niveles anteriores a la crisis. La crisis por el Covid-19 es sin duda más profunda, pero también mucho más corta, por lo que creemos que nos recuperaremos mucho antes.

Marcos Hernández, director de Inversiones en SIA Funds.


Marcos Hernández
es director de Inversiones de SIA Funds, gestora de fondos suiza enfocada en la búsqueda de buenos negocios/empresas con rentas crecientes a largo plazo, y que cotizan con descuento. Para ello resulta clave estimar cuáles serán los beneficios futuros del activo, calcular su valor intrínseco y aprovechar la volatilidad de los precios en Bolsa para comprar barato. Su principal objetivo consiste en proteger el capital invertido y obtener un retorno del 10-12% anual, mediante la búsqueda de empresas sólidas en las que puedan invertir a largo plazo a un precio de entrada atractivo. Actualmente, gestiona tres fondos: Classic, Natural Resources y Stability, con algo más de 300 millones de euros bajo gestión..

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