Otro alemán abandona el BCE, y ya van dos, en desacuerdo con la compra de bonos nacionales por parte del banco europeo. Juergen Stark le ha hecho una peineta a Jean Claude Trichet y esta vez no se ha podido revestir, aunque se ha intentado, de aquél «asuntos personales» con que se tapó la salida de Axel Weber, hasta entonces candidato a presidir la institución que abandonó el BCE y el Bundesbank, renunció a suceder a Trichet y aceptó una oferta de un grupo bancario suizo..
Sencillamente, no les gusta que el BCE compre bonos de los países atacados por los mercados porque consideran que eso erosiona la independencia del BCE. El problema es que no proponen alternativas. ¿Si no intervenimos, qué hacemos, dejar caer a todos los que sean señalados como objetivo?
En principio, yo también creo que el BCE no debe comprar deuda. Y lo creo porque no puede transmitir la sensación de «actúo porque me obligan las circunstancias». Eso alimenta nuevos ataques a la espera de que el BCE vuelva a actuar de nuevo y así hasta el infinito. Pero ¿qué hacer si no compramos bonos? Toda vez que los críticos tampoco aceptan los Eurobonos, al menos podrían plantear una alternativa.
Ahí está precisamente el problema. El mercado interpreta que el BCE actúa al tuntún y sin un plan de acción claro, por mucho que Trichet señale aquello de «estamos preparados para hacer lo que tenemos que hacer en cada momento». Y percibe que hay una fuerte oposición interna y que siempre proviene de la parte alemana. Ya es casualidad.
Recuerden a la señora Merkel poniendo trabas a todo en el terreno político y de decisiones de necesario consenso. Recuerden a Axel Weber dimitiendo y saliendo por la puerta de atrás del BCE y del Bundesbank para cabreo de la propia Merkel, que aspiraba a usarle como ariete en su enfrentamiento con todos sus socios europeos. Y ahora otro alemán. Muchos alemanes ¿no?
Pues eso. El mercado está percibiendo cada vez más una Europa sin Alemania o en la que Alemania no juega el papel que debería. Y eso tiene que doler. Por lo pronto, ha dolido en forma de derrumbe de los índices, otro más, que viene a significar «señores, son todos ustedes unos irresponsables«. Y sí, lo son.
Dije el otro día que están jugando con fuego y hoy voy a ir un paso más allá: parece que quieren una nueva recesión; hacen todo lo posible para que llegue y trabajan afanosamente por conseguirlo. Luego tendrán la culpa el mercado y los especuladores y nos olvidaremos de esta banda de irresponsables, los unos y los otros, que no recuerdan jamás que detrás de cada una de sus decisiones, de sus actos, hay consecuencias que son sufridas por personas de carne y hueso. Personas que pierden su trabajo, que no encuentran otro y que cada vez están más fuera que dentro del sistema.
Aquí están los resultados de tan afanoso trabajo, en forma de paro, en forma de desaceleración econoómica, en forma de contestación social y, finalmente, en forma de desastre bursátil. Aunque algunos digan lo contrario, los mercados no pueden ir indefinidamente contra el sentido común y tarde o temprano terminan por reflejar lo que siente la gente. Ahí lo tienen. La gente las pasa canutas y la Bolsa también. A ver si las autoridades despiertan a lo de la Bolsa, porque lo de la gente parece darles absolutamente igual desde hace ya muchos años.
Este es el mensaje de los mercados al BCE. Se llama «me derrumbo porque los que deben sacarnos de este atolladero son incapaces de hacerlo y de ponerse de acuerdo en nada», así de fácil.
Al cierre, los índices europeos reflejaban un trastazo de consideración. El Dax perdió un 4.04%, el FTSE un 2.35%, el CAX un 3,60% y el Ibex otro 4.44%. Hoy Wall Street tampoco vino a salvarnos. Bastante tienen con lo suyo. Se lo cuento eta noche.
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