
El Tribunal General de la Unión Europea (TUE) ha anulado este miércoles la decisión de la Comisión Europea que exigió a Apple la devolución de 13.000 millones de euros más intereses en Irlanda por haberse beneficiado de ayudas fiscales ilegales, ha informado la institución en un comunicado.
La justicia europea considera que la Comisión Europea fracasó al intentar demostrar que esas ayudas suponían una ventaja incompatible con lo dispuesto en la legislación europea para salvaguardar el mercado interior.
Con este fallo, la Comisión Europea se ve presionada sobre el futuro de la reforma de la fiscalidad europea, ya que este mismo martes anunció su objetivo de frenar la planificación fiscal agresiva que alientan los sistemas tributarios de algunos socios, como Irlanda, Países Bajos y Luxemburgo.
Tanto Dublín como la multinacional tecnológica habían recurrido esta decisión de hace casi cuatro años ante el tribunal de Luxemburgo. En cualquier caso, las partes implicadas disponen de un plazo de dos meses y diez días para presentar un recurso de casación ante el Tribunal de Justicia de la UE, la instancia superior.
Cuatro años después
Como se recordará, Bruselas obligó a Apple en 2016 a devolver 13.000 millones de euros más intereses a Irlanda tras una investigación durante tres años que concluyó que la compañía había recibido ayudas de Estado ilegales.
Apple había elegido Irlanda para ubicar su principal sede fiscal europea. Irlanda cuenta con uno de los impuestos de Sociedades más bajos, de solo el 12,5%. Junto con este impuesto más bajo, la CE constató que el gigante tecnológico llegó a dos acuerdos con el Gobierno irlandés de 1991 y 2007 para beneficiarse de una cuantiosa rebaja en la factura tributaria. La empresa solo tributó el 1% en 2003, y ese tipo efectivo fue bajando hasta el 0,005% en 2004.
Con estos acuerdos Apple se ahorró el pago de impuestos por los beneficios obtenidos en Europa, Oriente Medio, África e India. Ante esta situación, el departamento dirigido por la danesa Margrethe Vestager decidió imponer entonces la mayor devolución de ayudas de Estado dictada hasta la fecha, con la advertencia de que Bruselas no será permisiva con la ingeniería fiscal que erosiona las bases fiscales de los países de la UE. Apple tuvo que devolver a Irlanda 13.000 millones de euros y 1.200 millones de intereses.
Como era de suponer, la empresa se mostró totalmente disconforme con este mandato, al igual que el Ejecutivo irlandés y el propio Gobierno de Washington. Y la respuesta de estas tres partes también fue contundente. Apple advirtió que la decisión tendría consecuencias en el continete; Irlanda rechazó que fueran ilegales esas ayudas y Trump no ocultó su malestar.
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