
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dirige a la reunión del Consejo Europeo en la que se debate sobre el presupuesto a largo plazo de la UE para 2021-2027 y el fondo de reconstrucción.
El futuro de Europa está en juego en Bruselas, en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra el 17 y 18 de julio. Se decide sobre el presupuesto comunitario para los próximos siete años y también sobre el fondo de recuperación, con dos bloques muy separados: los austeros o ‘frugales’, con Países Bajos y Suecia a la cabeza, que piden recortes y créditos, no subvenciones, y España, Italia, y Portugal, que reclaman una gran inyección de recursos para reconstruirse tras la pandemia y buena parte de ese dinero no haya que devolverlo.
Sobre la mesa, la última propuesta elaborada por el presidente del Consejo Europeo, que mantiene el tamaño del fondo de reconstrucción en 750.000 millones€ y la proporción de transferencias y préstamos, lo que cuestionan Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Austria o Finlandia. Holanda reivindica que un Gobierno tenga capacidad de vetar los planes de reformas del resto de socios si considera que no son lo suficientemente ambiciosos o no recogen reformas laborales o de pensiones adecuadas, lo que rechaza de plano Pedro Sánchez, argumentando que «Europa se construyó con acuerdos, no con vetos«.
En el presupuesto de la UE, los países del Norte quieren recortes programas de gran interés para España, como los fondos agrícolas o los de cohesión.
Y países como Hungría o Polonia se oponen a que se incluya un mecanismo para el acceso a las ayudas vinculado al respeto del Estado de derecho. «No estamos de acuerdo con un análisis arbitrario del Estado de derecho. No hay razones para vincularlo con las negociaciones presupuestarias», clama el primer ministro placo, Mateusz Morawiecki.
«Los ciudadano no esperan menos de nosotros»
El primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, afirma que no existe «absolutamente ninguna razón para no conseguir un acuerdo», porque «lo que está en juego son los principios de unidad y solidaridad europea».
«No debemos perder la visión general. Nos enfrentamos a la mayor depresión desde la Segunda Guerra Mundial, será necesario hacer concesiones pero tenemos que estar seguros de conseguir una solución ambiciosa porque nuestros ciudadanos no esperan menos de nosotros», señala el conservador giego.
El primer ministro de Letonia, Arturs Krisjanis Karis, destaca que «son tiempos difíciles y necesitamos tener una decisión sobre el persupuesto y el plan de recuperación». En nombre de mi país, queremos un resultado y seguiremos trabajando hasta que lo logremos», remarca.
En medio de las presiones de líderes de toda Europa, de muy diferente afiliación ideológica, el primer ministro de Lituania, Gitanas Nauséda. reconoce que «no soy tan optimista, pero creo que será un gran paso adelante». La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, anuncia unas negociaciones «bastante difíciles», pero se muestra «esperanzada» sobre la posibilidad de encontrar «soluciones comunes» y que «cada Estado tenga su voz y voluntad para lograr compromisos».
La canciller alemana, Angela Merkel, reconoce que, a pesar de los avances conseguidos para acercar las posturas de todas las capitales europeas sobre el presupuesto comunitario y el fondo de recuperación, las diferencias son todavía «muy, muy grandes», por lo que ha anticipado unas negociaciones «muy difíciles».
Pero «sería deseable» que «hubiera una gran predisposición al compromiso por parte de todos» los líderes para conseguir un acuerdo «que sea bueno para Europa y las personas» y de una «respuesta a las dificultades económicas».
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, señala que ha llegado el momento «de la verdad y la ambición» porque «el proyecto europeo está en juego».»Estamos viviendo una crisis inédita sanitaria, pero también económica y social y eso requiere mucha más solidaridad y ambición«.
Los líderes de la UE deben «saber encontrar un compromiso» para relanzar la economía europea, poner en marcha una «nueva soberanía tecnológica, industrial y ecológica» y también tener «solidaridad con las regiones más tocadas».
«Soy optimista pero también prudente», zanja.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, es «consciente» de las «divergencias existentes» en Europa, pero los países deben ser capaces de «superarlo» con «gran determinación», no sólo «por los intereses de los ciudadanos italianos que han sufrido y están sufriendo», sino también «en el interés de todos los europeos».
La primera ministra belga, Sophie Wilmès, está «muy satisfecha» con la propuesta de acuerdo planteada por la Comisión y el Consejo europeos. Y recuerda que «la Unión hace la fuerza».
El primer ministro búlgaro, Boyko Borisov, recalca que es una cumbre «extremadamente importante» en la que espera que sea posible «alcanzar un consenso» pese a las diferencias, pero deja caer que hay políticas «tradicionales» en el marco financiero plurianual, como la agrícola o la de cohesión, que son «muy importantes»
El presidente del Consejo europeo, Charles Michel, reclama a los líderes de la Unión Europea «valentía política» para lograr un acuerdo sobre el plan de recuperación. «Incluso aunque sea difícil, estoy convencido de que con coraje político es posible alcanzar un acuerdo», señala. «No se trata solo de dinero, sino de personas, del futuro europeo y de nuestra unidad». de si «queremos una Europa más sólida, más robusta, capaz de resistir los golpes que afrontamos».
Defensa de los intereses nacionales
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cree que los líderes europeos están «obligados todos a llegar a un acuerdo», para dar una respuesta a los ciudadanos que «están sufriendo en primera mano» las consecuencias del coronavirus, no solo desde el punto de vista sanitario, sino también en el plano económico y social.
El fondo de recuperación debe transformar las economías europeas en «economías mucho más resilientes, verdes, digitales, inclusivas», en donde la cohesión territorial y social «sea una de sus principales objetivos».
Acude a la cumbre «con el ánimo constructivo de llegar a un acuerdo», pero también de defender intereses nacionales en cuestiones clave como la política agrícola o el modo en que se defina la gobernanza del fondo de recuperación, así como en «dónde están las políticas en las cuáles se tiene que centrar ese fondo».
António Costa, primer ministro portugués, confía en que sean capaces de lograr «un acuerdo rápdo este fin de semana», porque la Comisión Europea presentó una «excelente propuesta» a partir de la cual el presidente de Consejo, Charles Michel, ha hecho un «gran esfuerzo para acomodar los puntos de vista de todos». «Ahora nos corresponde a nosotros responder a las preguntas y necesidades de nuestros ciudadanos para una recuperación vede, inteligentes e inclusiva», remarca.
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, aporta su granito de arena en forma de tribuna en el diario ‘Cinco Días’, en el que afirma que es «fundamental» aprobar «cuanto antes» un fondo de recuperación con un «tamaño proporcional» a las necesidades de financiación generadas por la pandemia.
Para maximizar sus efectos sobre el crecimiento futuro, esta estrategia debería complementarse con una agenda de reformas «ambiciosa», que afronte los desafíos estructurales de las economías europeas.
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