Y ahora se sorprenden

12/09/2011

Miguel Larrañaga. 12-09-2011

Grecia revela que solo le queda dinero para pagar las nóminas y las pensiones de octubre y las Bolsas europeas caen, como sorprendidas. Se insinúa que alguna agencia de calificación sopesa seriamente rebajar en bloque el rating de la banca francesa. Y algunos se sorprenden. El mercado se desploma de nuevo ante el temor de una quiebra griega en toda regla. Y los más se sorprenden. ¿Nos toman el pelo?

Que a Grecia solo le queda dinero hasta octubre es cosa sabida desde que comenzó a hablarse del segundo rescate, así que hace bien el país heleno en recordarlo. Hay prisa y todos la tienen. Los griegos porque quieren saber de una puñetera vez si tienen que empezar a imprimir dracmas y los demás porque quieren saber si los griegos van a ser capaces de poner algún orden no ya en sus cuentas públicas, que también, sino en la propia estructura del Estado.

No nos engañemos. Con Grecia nos hemos equivocado de cabo a rabo al exigir profundas reformas económicas. Habría que haber exigido una reforma del modelo de Estado. Allí tiene toda la pinta de existir una estructura político-administrativa y de no existir ningún tipo de estructura financiero-recaudatoria, así que tendríamos que haber empezado por el principio. De nada sirva que suba el IVA si no tiene medios para exigir su recaudación, o que implante un impuesto sobre piscinas y se declaren seis en todo el país.

A tal punto llega la ineficacia administrativo-recaudatoria, que se insinúa que el nuevo impuesto sobre la vivienda, aprobado el domingo a toda prisa, será recaudado a través del recibo de la luz. Se supone, o quiero suponer, que esto es así porque la compañía de la luz sí sabe cuántas casas hay y el Estado no, además de que la empresa eléctrica tiene capacidad para cobrar y el Estado no la tiene.

¿De qué reformas estamos entonces hablando en Grecia? ¿Qué más dan las leyes que dicte el Gobierno si no tiene una maquinaria del Estado para poder llevarlas a la práctica? ¿Por qué no han empezado todos por el principio? ¿Acaso porque eso sería tanto como reconocer que Grecia entró en el euro sólo por razones geoestratégicas y de gasto militar con empresas alemanas y francesas?

Llegados a esta última pregunta retórica obtenemos la respuesta al caos de la banca francesa. Tienen deuda griega para empapelar la Torre Eiffel y han apoyado operaciones comerciales de sus empresas de defensa en Grecia como para perder el sentido. ¿Y ahora se sorprendan de que les vayan a pasar por la piedra del rating?

Lo peor de todo es ver a la señora Merkel pidiendo hoy junto a Durao Barroso que se apruebe con rapidez el rescate griego por parte de los países que aún deben aprobarlo. Eso sí que me sorprende a mí porque tengo por cierto que quienes se han echado al monte lo han hecho convenientemente jaleados por la propia Ángela Merkel.

Es cierto que Grecia y sus cuentas falsificadas nos han hecho un roto impresionante. Pero no es menos cierto que las ganas de la señora Merkel de «ejemplarizar» con Grecia nos han colocado a un paso del abismo. Ha conseguido que España e Italia se pongan las pilas (relativamente) pero el precio que estamos a punto de pagar se antoja excesivo para todos.

Les recuerdo a todos cuantos tienen algún poder de decisión en esta crisis que encender la mecha de un mercado bajista es relativamente sencillo, pero pararlo es muy complicado y más aún si todas sus recetas consisten en prohibir los cortos. La prueba la tienen en lo ocurrido en las dos últimas sesiones, aunque en la de hoy nos ha salvado los muebles una sorprendente apertura al alza en Wall Street.

El maquillaje de esa apertura sorpresa al otro lado del Atlántico permitió al Dax y el FTSE tomar algo de aire y evitó males mayores en el maltrecho CAC. Aún así, al cierre el Dax se ha dejado un 2,27%, el FTSE un 1,63%, el CAC un 4,03 y el Ibex un 3,41%.

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