El plan «discreto» de la Fed

12/09/2011

M. L.. 12-09-2011

La sesión en Wall Street ha sido de las raritas y finalmente se ha resuelto de la forma más inesperada, con sensibles avances en todos los índices a pesar de todos los pesares. Pero ya saben que no me gusta quedarme en la mera estadística final, que para eso les bastará con consultar cualquier página web. Lo que yo intento es desentrañar, cuando lo consigo, claves del mercado que nos den pistas de por dónde van los tiros.

Pues bien, todo indica que los tiros van por el sitio más inesperado. O bien pensado, por el que cabía esperar. Empecemos por el principio. Una apertura sorprendentemente alcista llevó al Nasdaq y al S&P 500 al terreno positivo tras las pérdidas iniciales a pesar de la que estaba cayendo en Europa. Cabe decir que el movimiento fue acompañado de un fuerte volumen, y que fue al disiparse el volumen cuando los índices comenzaron su trayectoria descendente.

Ahí entraríamos en la segunda fase del mercado, de la que huyen los traders intradiarios con sistemas basados en el volumen o la volatilidad porque aseguran que los movimientos tienen menos amplitud y, por tanto, se reducen las posibilidades de ganar. Hoy podemos decir que el mercado se orientó a la baja, pero no que la sesión entrara en movimientos de poca amplitud. De hecho, los índices volvieron a las pérdidas y cotizaron por debajo de sus niveles de apertura.

Pero cuando todo parecía perdido reapareció el volumen en la última hora de operativa. Un volumen inusualmente alto y que compraba masivamente. Ciertamente, el último tramo de la sesión suele representar siempre un aumento del volumen, pero por lo general no es tan abrumadoramente coincidente en una misma dirección, en este caso en el de las compras. Tan salvaje fue el movimiento que los índices no solo volvieron a terreno positivo (incluido un Dow Jones que hoy estuvo algo más remolón), sino que obtuvieron finalmente jugosas ganancias, en especial el Nasdaq Composite.

Hasta aquí la descripción de los hechos y desde aquí mi humilde interpretación: están poniendo sacos de dinero para que esto no se caiga y lo hacen en los momentos decisivos, la apertura y el cierre. Pero no están poniendo un saco ni dos, están poniendo carretas y carretas llenas de sacos, lo que no deja de llamar la atención.

¿Qué querría decir esto? Pues lo que vengo exponiendo desde hace meses. El mercado está muy difícil, eso es evidente, pero a un año de las elecciones presidenciales quien tiene que poner toda la carne en el asador lo va a hacer. Desde el plano político, Obama va lanzado con su plan de empleo, al que hoy ha calificado como «un seguro contra una recaída en la recesión».

Convenientemente aderezado con un plan de infraestructuras, el presidente afronta el tramo final de su mandato «tirando la casa por la ventana» a pesar de que va a tener que afrontar recortes del déficit. Sus preferencias están claras, ya que se ha mostrado dispuesto a recortar en el Medicare antes que en el plan de empleo, una oferta que despierta las simpatías republicanas.

Desde el plano económico, la Fed nos ha «convocado» la próxima semana para desvelar sus propios planes para reactivar la economía. Los planes públicos se acercarán bastante a una QE3 aunque estoy por asegurar que huirán de esta denominación, pero Bernanke ya advirtió que están dispuestos a tomar medidas que nunca antes fueron tomadas. Los planes «discretos» ya están en marcha.

No duden ni por un segundo que los movimientos en la apertura y el cierre de hoy responden a una estrategia clara. Los grandes, desde luego, han recibido ya suficientes señales para saber lo que tienen que hacer. No es la primera vez que lo hacen ni será la última. Todo aquél que haya leído la biografía de Alan Greenspan escrita por Woodward recordarán el primer capítulo, en el que se explicaba como afrontó el crash de 1987. No digo yo que la situación sea la misma pero creo firmemente que la estrategia sí lo es. Comprar, comprar y comprar para que esto no acabe en un crash.

Desde luego, el primer interesado en que esto no termine como todo hace presagiar es Ben Bernanke. Si todo cae, va a tener trabajo extra con el sistema financiero americano porque va a ser el principal perjudicado. Viene tocado desde las «subprime» y Lehman Brothers y dificilmente aguantaría un segundo asalto serio sin llevarse por delante a Bank of America.

¿Y dice usted que Bernanke en persona insta a los grandes a comprar? Ni mucho menos. Eso no funciona así. Aquí el papel estelar lo tiene el «tapado de la Fed», el presidente de la Reserva de Nueva York. En las «maniobras» de mercado es el jefe, por orden de Bernanke, ya que es quien mantiene el contacto diario con los poderosos. La Bolsa ha vivido siempre de lo mismo, rumores, confidencias, pistas…

En fin, que entrar a saco a primera y última hora es una estrategia tan vieja en el mercado como el mercado mismo. En la apertura se evitó que la preocupación por la jornada europea trocara en pánico y en el cierre se deja una «percha» de la que los mercados europeos deben intentar colgarse mañana. No digo yo que lo vayan a conseguir, pero ya verán como lo intentan al menos. Y tampoco digo que esto vaya a pasar todos los dias, pero sí creo que ocurrirá cuando el mercado esté en posiciones de soportes relevantes. De hecho, amenazaba seriamente con romper el canal trazado en las últimas semanas y el cierre ha vuelto a ponerle dentro. ¿Curioso? No. Es la Bolsa misma. Piensa mal y acertarás y cuanto más retorcido seas, mejor.

Total, que al cierre todos contentos, con el Dow subiendo un 0,63%, el S&P 500 un 0,70% y el Nasdaq Composite un 1,10%.


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