Hasta el momento, la recuperación de la actividad a nivel global tiene forma de V. De ahora en adelante, parece más probable que se estabilice o crezca ligeramente, dado que las economías están trabajando para recobrar su potencial residual en los próximos trimestres y a lo largo del año 2021. En este sentido, expertos de Lombard Odier analizan el punto en el que se encuentran las principales economías a nivel global (EEUU, Europa, China y Japón):
1. Europa: Cómo lograr una reapertura por etapas:
Europa sufrió pronto las graves consecuencias del coronavirus, que pilló a la mayoría de los países desprevenidos. En un primer momento las políticas de respuesta fueron desiguales y, en algunos casos, tímidas, lo que volvió a situar en primer plano las desigualdades entre los Estados miembros. Hoy aquella imagen parece ya distante.
Las medidas de contención han logrado controlar la pandemia y los Gobiernos han podido comenzar a desbloquear su actividad algo antes de lo esperado. La recuperación económica, por su parte, se ha asentado y marcha a buen ritmo.
Bill Papadakis, experto en estrategia macroeconómica de Lombard Odier, asegura que
“aparte de las medidas esenciales adoptadas en el terreno sanitario, los diferentes países desplegaron un apoyo presupuestario considerable, incluidos los Gobiernos que a menudo se muestran reacios a este tipo de estímulos -como el alemán, que anunció medidas que suponen actualmente cerca del 10% de su PIB-. La ejecución de programas a corto plazo en el ámbito del empleo desempeñó un papel clave en esta respuesta normativa y no solo protegieron los ingresos de decenas de millones de trabajadores, sino que también minimizaron la perturbación que sufrió el mercado laboral”.
El hecho de que se esté elaborando una respuesta común, como el Fondo de Recuperación de la Comisión Europea y la agresiva intervención monetaria del Banco BCE, que ha proporcionado unas condiciones favorables para los préstamos bancarios al reducir los tipos de interés y ampliar la gama de garantías admisibles, es alentador.
Esto último ha permitido que la rentabilidad de los bonos permanezca en niveles bajos en la zona del euro y que se libere un margen presupuestario esencial para los gobiernos cuyo déficit aumentará de un modo sustancial en el futuro próximo. “En cualquier caso, no hay tiempo para la complacencia: tenemos por delante grandes desafíos. Uno muy importante consistirá en retirar las políticas actuales y hacer la transición hacia otras mejor adaptadas al mundo postCovid” asegura Papadakis.
2. Estados Unidos, un giro a peor
Para Papadakis, “al inicio de la crisis, EEUU contaba con dos ventajas en comparación con muchos otros países. Por un lado, el tiempo, dado que la pandemia golpeó en primer lugar a Asia y después a Europa. Esto le proporcionó un tiempo precioso para actuar. Por otro, el arsenal fiscal y monetario prácticamente ilimitado del que disponen los responsables políticos, así como la voluntad de utilizarlo para suavizar el impacto de esta gran crisis exógena. Estos factores permitían albergar ciertas esperanzas para el país, puesto que se esperaba que tanto los efectos sanitarios como económicos de
la epidemia fueran más limitados. De hecho, se logró contener con éxito el importante brote inicial que afectó al área metropolitana de Nueva York aunque cada vez está más claro que parte de ese tiempo de ventaja se desaprovechó en varios Estados, donde se levantaron las restricciones de manera prematura, ansiosos por reactivar sus economías con rapidez”.
Este giro de los acontecimientos plantea un reto muy importante para las perspectivas de la economía estadounidense, pues las autoridades están volviendo a imponer algunas medidas de contención y es probable que consumidores y empresas limiten sus actividades mientras los índices de infección sigan siendo elevados.
Indudablemente, la evolución de la epidemia será una variable clave para determinar hasta qué punto se mantiene esta tendencia.
“Mientras, pese a que no cabe duda de que las políticas de apoyo adoptadas no tienen
precedentes y han contribuido a mitigar la gravedad de la contracción económica en los
últimos meses, su falta de automatismo supone un riesgo potencial. Dicho de otro modo, de no aprobarse otro paquete de estímulo fiscal considerable en breve, la economía de EEUU podría hallarse al borde de un ‘acantilado fiscal’. Además, a medida que se aproximan las elecciones y ambos partidos van entrando en modo campaña, el riesgo de confrontaciones políticas va en aumento, lo que eleva la probabilidad de cometer errores” cita Papadakis.
3. China: optando por la prudencia
China se está recuperando. Los indicadores económicos habituales y los datos de mayor frecuencia sugieren que el PIB creció por encima del 10% (intertrimestral) en el segundo trimestre, revirtiendo así en gran medida la histórica contracción que sufrió de enero a marzo. Además, el éxito del país en la contención de la epidemia también jugará en su favor. “El PIB chino prevemos que crezca un 2% en todo el año. Asimismo, es probable que se introduzcan exenciones de las cotizaciones a la
Seguridad Social, proyectos de infraestructura financiados mediante déficit y otras medidas de gasto y reducción de ingresos por un importe equivalente al 4,5% del PIB, un estímulo adicional similar al paquete de medidas fiscales que se desplegó durante la gran crisis financiera mundial. También es probable que el Banco Popular de China aplique algunos recortes adicionales en los tipos de interés de referencia y al coeficiente de reservas obligatorias” comenta Homin Lee, Experto en Estrategia Macroeconómica asiática de Lombard Odier.
Cabe mencionar que la inversión imprevista de las condiciones relativas al ámbito de la salud pública entre China y el resto del mundo ha aliviado la presión que sufría Pekín, permitiéndole maximizar sus políticas de estímulo. El conservadurismo del Gobierno refleja quizás el deseo de los responsables políticos chinos de conservar cierto margen de maniobra para hacer frente a posibles riesgos a medio plazo, como una eventual intensificación de los conflictos geopolíticos con EEUU.
Las elecciones presidenciales de noviembre hacen inevitable que los numerosos puntos de fricción entre EEUU y China puedan dar lugar a numerosos titulares los próximos meses.
Aun así, la competencia estratégica en las esferas de la diplomacia regional, la tecnología y las capacidades militares que son un proceso a largo plazo por naturaleza, es improbable que causen una perturbación profunda en el futuro inmediato.
4. Japón, un curioso caso de Covid-19
Desde el punto de vista de su lucha contra el Covid19, Japón se encuadra en una categoría propia. El país experimentó una oleada de infecciones en abril, pero consiguió superarla sin una intervención masiva del Estado. Así, el país encontró la forma de reducir la tasa total de infecciones y proteger su sistema sanitario.
Esto apunta a la elevada eficacia de la utilización de las mascarillas y de la disciplina personal basada en el sentido común, que lleva a sus ciudadanos, por ejemplo, a evitar los espacios cerrados o aglomeraciones.
Para Lee, “desde el punto de vista de las consecuencias económicas, prevemos una
contracción elevada de un dígito en el segundo trimestre sobre el primero. Se trataría, por tanto, del tercer trimestre consecutivo de caída del PIB. En cualquier caso, frente a sus colegas del G-7, los resultados de Japón en 2020 serán bastante respetables. La magnitud de la contracción no fue tan grave como en EEUU o Europa, debido a que las restricciones no fueron tan radicales como en estas regiones y a que la estabilidad de la situación en materia de salud pública permite una reanudación más sólida de la actividad económica”.
La buena salud financiera de la que goza el sector empresarial, la fortaleza de su mercado de trabajo y las excepcionales políticas de apoyo adoptadas contribuirán a que la economía japonesa se recupere durante el segundo semestre, a la par que otras grandes economías.
Este año, las políticas están dominadas por los estímulos fiscales. “Dado que Abe está
decidido a apoyar el crecimiento, es perfectamente posible que se estudie la posibilidad de aprobar otro gran presupuesto suplementario en otoño en el caso de que se produzca un retroceso inesperado del crecimiento mundial o en la lucha contra la Covid-19” asegura Lee.
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