Wall Stret dejó en la víspera una percha de la qu los índices europeos intentaron «colgarse» en la apertura. De hecho, la buena sesión en Nueva York propicio un inicio de sesión alcista que pronto se complicó sobremanera debido a la escasa demanda de bonos italianos en su subasta de deuda. El mercado está hipersensible y a los italianos no les qudó más remedio que subir los tipos de la colocación para conseguir dinero fresco.
Seguramente este fue el hecho que faltaba para constatar lo que Obama había subrayado en la noche europea: el auténtico problema no está ya en Grecia., sino en la traslación de la tensión sobre la deuda a países como España e Italia. Los mercados se precipitaban al vacío sin nada ni nadie que lo impidiera hasta que comenzaron a surgir los rumores y los no rumores.
Primero fue Merkel la que subrayó que decarta absolutamente una quiebra de Grecia, si bien reiteró la necesidad de que los helenos cumplan los compromisos adquirido para el segundo rescate. Poco más tarde corrió la especie de una visita relámpago de Merkel y Sarkozy a Atenas. Al presidente francés no le va la vida en ello pero sí la banca, amenazada con degradación masiva de su «rating».
Fue aparecer el rumor en escena y empezar a correr los índices. La novedad es que ya no corrían hacia abajo, sino hacia arriba, lo que es raro en los tiempos que corren. Al final el rumor se quedó en conferencia telefónica con el presidente griego mañana para intentar entre los tres un acuerdo definitivo a la crisis. Menos es nada y los mercados lo agradecieron, en especial los valores del sector financiero, que salieron catapultados.
Todo esto está muy bien, pero cabe pensar que se trata del último cartucho. El mercado ha sentenciado ya a Grecia, al euro y a las Bolsas de la Eurozona y si este último esfuerzo no se traduce en resultados rápidos y concretos las caídas a las que hemos asistido se van a quedar en nada comparado con las que vendrán.
Bienvenido sea el nuevo esfuerzo pero más nos vale a todos que no sea más de lo mismo. El mercado quiere creer en que es posible como lo demuestra la subida de hoy. Al cierre, el Dax avanzó un 1,85%, el FTSE un 0,87%, el CAC un 1,41 y el Ibex un 2,53%. Una nueva decepción sería la puntilla.
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