El fondo de recuperación refuerza el Pacto Verde en Europa

31/07/2020

Xavier Chollet (Pictet). El fondo acelera la tendencia hacia las energías renovables y movilidad eléctrica, generando oportunidades para las próximas décadas, con descorrelación respecto al crecimiento del PIB global.

Más del 30% del fondo de recuperación de la UE se va dedicar a acción climática.  Ello refuerza el Pacto Verde de Europa, cuyo objetivo es que la región sea la primera en el mundo en ser neutral en carbono para 2050.  Además la UE se ha comprometido a reducir para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero en 40 % respecto a niveles de 1990.  El presupuesto europeo 2021 a 2027 es de 1,04 billones€, 30% dedicado a acción climática, con objetivos de mejora del PIB y empleo, cambio climático y polución del aire, así como independencia energética.  De hecho el fondo de recuperación acelera la tendencia hacia las energías renovables y movilidad eléctrica, generando oportunidades para las próximas décadas, con des correlación respecto al crecimiento del PIB global.

Hay que tener en cuenta que el Pacto Verde pretende crear 700.000 puestos de trabajo para 2030 con prioridad en energías renovables (incluyendo hidrógeno limpio), redes eléctricas inteligentes, transporte -en particular vehículos eléctricos- mejora de conexiones ferroviarias y transporte público urbano, desalentar transporte aéreo para distancias de menos de 1.000 km, biodiversidad y protección y restauración de entornos naturales.  Según la Comisión Europea el bloque necesita 260.000 millones de euros en inversiones verdes adicionales anuales para alcanzar el objetivo de 2030 de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

La polución del aire mata a siete millones de personas

Una auditoría de 2017 basada en el marco de Límites Planetarios, que mide la huella ambiental en nueve dimensiones, ya mostraba que Europa hace una contribución desproporcionada al calentamiento global, con historial de pérdida de hábitat igualmente pobre, siendo responsable de alrededor del 10 % de la deforestación mundial. El presupuesto máximo de emisión de carbono en la región para los próximos 80 años es 70 giga toneladas, 0,9/año, pero las naciones europeas emiten cuatro anualmente y habrán sobrepasado el umbral mucho antes de 2040.

Hay que tener en cuenta que la polución del aire mata a siete millones de personas cada año, más que el tabaco y once veces más que el coronavirus CoVid-19 hasta el momento. De hecho supone 13% de las muertes y es segunda causa de mortalidad, no solo en países emergentes, afectando a todas las edades -90% de la población vive en lugares donde no se cumplen los niveles de calidad del aire recomendados por la Organización Mundial de la Salud-.  El carbón para electricidad es responsable del 50% de esta contaminación y transporte e industria/construcción 25% cada uno.

Ahora bien, para llegar a cero emisiones netas se requiere que se electrifique 80% del transporte, calefacción y usos industriales, que las energías renovables pasen de pesar 20% a 85% en el mix energético para 2050 -viento y solar de 10% a 70%- y que el crecimiento del consumo de energía, 2,5% anual entre 1965 y 2018 se reduzca a 1,2% entre 2018 y 2050.

Afortunadamente, a una creciente concienciación se unen iniciativas como la coalición RE100, liderada por The Climate Group, que reúne a globalmente empresas comprometidas con electricidad 100% renovable.

Plan Biden para una economía neutra en carbono

Además hay que añadir el plan Biden para una economía neutral en carbono para 2050.  Incluye un plan inversiones en energía limpia e infraestructuras de dos billones de dólares en cuatro años, además de objetivos de cero electricidad originada por carbón para 2035, extensión de subsidios a eólica y solar, instalación de 500 millones de paneles solares en cinco años (doble que el ritmo actual), incentivación del paso del vehículo convencional al eléctrico y superar a China como líder mundial en fabricación y despliegue de vehículos eléctricos, 500.000 puntos de carga financiados con fondos públicos, aumentar la compra federal en 400.000 millones de dólares para usos de energía limpia, como vehículos eléctricos y baterías, actualizar cuatro millones de edificios y dos millones de hogares en cuatro años e incentivos para actualizar y electrificar los electrodomésticos

Grandes ganadores y perdedores

El caso es que va a haber grandes ganadores y perdedores.  Los beneficiarios incluyen empresas activas en energías renovables, sobre todo eólica y solar, que ya son las fuentes más baratas de energía en muchos países, con cada vez menos subsidios; edificios verdes, así como movilidad eléctrica, incluyendo vehículos, infraestructura e I+D.

Las economías de escala han reducido los costes en un 80% en energía solar y 45% en eólica terrestre y para 2019-2040 puede darse una reducción adicional del 51 y 43% respectivamente.  En este segmento nos estamos fijando en empresas servicios públicos como Orstel, que ha proporcionado una rentabilidad del 156% en tres años al haberse convertido en operador puro de viento solar marítimo, con un múltiplo de valoración que ha pasado de cinco veces beneficios en 2016 a 16 actualmente.

Precio de los vehículos eléctricos a la par con los de combustible

Además las continuas reducciones de precios de baterías y progreso en potencia electrónica y semiconductores bajarán el precio de los vehículos eléctricos hasta la par con los de combustible convencional para 2025, teniendo en cuenta que el coste total de propiedad ya es menor.  Los motores eléctricos son 95% más eficientes, pues los de combustión tienen una transformación térmica de alto desperdicio de energía.

Además los responsables políticos, impulsados por consideraciones sobre calidad del aire y salud, cambio climático e independencia energética, siguen promoviendo el transporte de bajo uso de carbono y en grandes ciudades se espera la prohibición de vehículos de gasolina o diésel para 2030.

Según BNEF Electric Vehicle Outlook 2019 los vehículos de pasajeros eléctricos suponen 30% de las ventas mundiales y pueden llegar al 57% para 2040 y el número de vehículos eléctricos sobrepasar a los convencionales para 2037.  En este campo hay que destacar proveedores como Aptiv y Tesla, empresas relacionadas con servicios públicos como Schneider, almacenamiento de energía como Samsung y semiconductores –se utilizan 15 veces más que en vehículos convencionales- como Infineon y NXO. Sólo Volkswagen tiene previsto emplear 33.000 millones de euros los próximos cinco años en electrificación y que 40% de sus ventas anuales, 22 millones de vehículos, sean completamente eléctricos para 2030. Ello se ve favorecido por programa E-mobility en Alemania, anunciado el 3 de junio, de más de 10 000 EUR en subvención por compra de vehículo electrónico, nada para gasolina/diésel. Por su parte Francia anunciado el 1 de junio su propio programa de incentivos de movilidad eléctrica.

Hidrógeno: hay que esperar a que sea verde

Respecto al hidrógeno, aunque se espera mayor uso en transporte, así como almacenamiento de electricidad, hay pocas compañías, pierden dinero y sus cotizaciones son muy volátiles.  Esperamos más del hidrógeno verde, producido a partir de energía renovables, aunque de momento es diez veces más caro que el producido a partir de combustibles fósiles.

 

Xavier Chollet, gestor de Pictet Clean Energy.

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