Si el BCE sugiere un aumento del plan contra la pandemia, el euro estará bajo presión

09/09/2020

Enrique Díaz-Alvarez, Matthew Ryan y Roman Ziruk (Ebury). El BCE, en su reunión del jueves, debería inclinarse por una mayor flexibilidad, sobre todo después de los malos datos de inflación de la semana pasada. Cualquier declaración de Lagarde sobre la reciente fortaleza del euro o sobre el creciente temor a una segunda oleada de infecciones provocaría que los inversores se deshicieran de la moneda común.

El Consejo de Gobierno se reunirá en Frankfurt el próximo jueves,
un encuentro en el que sus responsables tratarán sobre cómo va la
economía de la zona euro después de que se hayan eliminado las
medidas de restricción en la mayor parte del bloque. Los
encargados de regular las tasas también evaluarán la efectividad
de la reciente flexibilización de la política monetaria del banco.

Tras su introducción en marzo -en el momento álgido del
terremoto en los mercados-, el BCE reforzó el Programa de
Compras de Emergencia para Pandemias (PEPP) tras su reunión de
junio. El banco comprará un total de 1,35 billones de euros en
activos hasta, por lo menos, finales de junio de 2021.

La mejora de los índices de actividad económica darán al BCE un
cierto estímulo, aunque la inesperada disminución en julio de las
ventas al por menor será motivo de preocupación. Sin embargo,el
punto central del debate probablemente será la importante
disminución de la inflación en la zona euro. Los datos que se
publicaron la semana pasada mostraron que el incremento de los
precios al consumidor en el bloque cayeron en territorio negativo
hasta agosto (por primera vez desde 2016): -0,2% frente al 0,2%
esperado.

Estos resultados son considerablemente inferiores a las previsiones
que el banco dio en junio y, aún más importante, la inflación básica
-que excluye la volatilidad de los precios de componentes de
alimentos y energía- podría ser peor. Este indicador se redujo a un
mínimo histórico del 0,4% interanual el mes pasado, muy por
debajo del 1,2% registrado en julio.

A diferencia de algunos de sus principales homólogos, el único
cometido del BCE es elevar la inflación en el bloque hasta casi su
objetivo del 2%. La falta de presión inflacionaria en el bloque será,
por lo tanto, una importante preocupación para el banco central y
puede centralizar las conversaciones del Consejo esta semana.

A continuación, presentamos las claves de este jueves:

1) Actualización de las previsiones económicas. Es probable que las
previsiones actualizadas del banco sobre el PIB pasen
desapercibidas -que seguirán más o menos sin revisiones-. Sin
embargo, dado que el IPC de la semana pasada no se revisó, sí que
quizás se produzca una revisión significativa a la baja de las
previsiones de inflación.

El Consejo de Gobierno podría incluso manifestar que los riesgos
para la inflación futura están orientados a la baja tras la fuerte subida
que el euro ha tenido recientemente (más del 5% frente al dólar
desde la reunión de junio), cuyo efecto tiende a bajar los precios. La
perspectiva del incremento del desempleo y una reducción del
crecimiento de los salarios cuando finalicen los planes de retención
de empleo también suponen un riesgo para las perspectivas de
inflación

2) Indicios de estímulos adicionales en el futuro cercano. Dados los
riesgos para la inflación, el BCE quizás abra la puerta a un aumento
del PEPP en cualquiera de las dos próximas reuniones del Consejo.
El economista jefe del BCE, Philip Lane, ya sugirió la semana
pasada que sus miembros están dispuestos a hacer más si fuera
necesario. Aunque no creemos que este mes haya una necesidad
inmediata, el banco podría usar la reunión de esta semana para
sentar las bases de un aumento (más adelante, posiblemente en
diciembre) del programa.

3) Observaciones sobre la fortaleza del euro. El euro ha subido en
los últimos días a su posición más alta frente al dólar desde mayo
de 2018, tras apreciarse un 9% desde mediados de mayo. Este
comportamiento, dado el impacto que tiene tanto en la supresión
de la inflación como en el empeoramiento de la competitividad de
las exportaciones, no es algo que el banco desee. Las
declaraciones de Lane de la semana pasada sobre que el tipo de
cambio “sí importa” sugiere que la solidez del euro seguramente
estará en la agenda del BCE en la reunión de este mes. Quizás se
aluda a esto de algún modo durante la rueda de prensa de la
presidenta Lagarde con el fin de frenar el reciente repunte de la
moneda.

En general, esperamos que el BCE se incline a una mayor flexibilidad
el próximo jueves, sobre todo después de los malos datos de
inflación de la semana pasada. Si el banco mostrara su preocupación
ante un período prolongado de deflación e insinuara que un
aumento del PEPP podría producirse este año, creemos que el
jueves el euro estaría bajo presión. Cualquier declaración de Lagarde
sobre la reciente fortaleza del euro o sobre el creciente temor a una
segunda oleada de infecciones también provocaría que los
inversores se deshicieran de la moneda común.

La decisión del BCE será anunciada a las 13:45 (CET) de este jueves,
con una rueda de prensa que seguirá 45 minutos más tarde.

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