Los analistas destacan la preocupación por un euro fuerte

10/09/2020

diarioabierto.es. Es la primera referencia al tipo de cambio en una declaración introductoria del Banco Central Europeo desde enero de 2018.

Frederik Ducrozet, economista de Pictet WM, destaca que el BCE ha mantenido la proyección de precios al consumo para 2022 en 1,3% y aumentado la central de 0,9% a 1,1%, a pesar del euro más fuerte y la brecha de producción. «Sigue siendo una inflación inaceptablemente baja y se acerca un baño de realidad, pues llevará tiempo que veamos inflación en el mundo post-Covid, dada la demanda deprimida, con una inflación subyacente que puede seguir rondando niveles de agosto hasta finales de año», opina.

«El caso es que la historia del BCE está marcada por episodios de vacilación, sólo para verse obligado a hacer más en una etapa posterior. Aunque ha indicado que «probablemente utilizará en su totalidad» el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PCEP), los mercados necesitarán más.  En última instancia volverá a aumentar el Programa, probablemente en 500.000 millones de euros en diciembre. La esperanza es que sea el último paso, a medida que la política fiscal tome el testigo de apoyo a la recuperación.  También esperamos que en diciembre aumente el multiplicador de reservas bancarias mínimas de seis a ocho veces para el cálculo de las exentas de remuneración a interés negativo», añade.

Además, este experto destaca que «el BCE ha mencionado el (alto) tipo de cambio como un lastre para la previsión de inflación: “el Consejo de Gobierno evaluará cuidadosamente los datos, incluido la evolución del tipo de cambio»».  Es la primera referencia al tipo de cambio en una declaración introductoria desde enero de 2018.

«Aunque el BCE estime que un euro más fuerte refleja una creciente confianza en la moneda única, deprime la inflación subyacente y probablemente sea un problema ante el cambio estructural de la Reserva Federal hacia un objetivo de inflación media», avisa.

La inflación subyacente está en mínimos récord, con riesgo de desanclado de las expectativas. Además una Reserva Federal facilitadora más tiempo implica un dólar débil más tiempo y la apreciación de EUR reduce las proyecciones de inflación subyacente al menos en 0,2 %.

Mientras la recuperación es frágil y desigual y se puede debilitar hasta fin de año, con abundantes riesgos globales (Brexit, elecciones estadounidenses; comercio mundial, volatilidad en renta variable), cuando el impacto de las medidas en el crecimiento puede no llegar hasta 2021. Por su parte la compras de activos supondrá la mayor parte de la emisión adicional de deuda soberana hasta 2021. La historia del BCE es de flexibilización preventiva, pero los instrumentos de política monetaria actuales son suficientemente flexibles para emplearse más.

«¿Qué pasaría si el BCE tratara de converger hacia la inflación del 2% permitiendo un exceso? La inflación promedio tendría que ser 6% para alcanzar la tendencia en dos años, 3,8% en cinco años y 3,3% en siete años», concluye Frederik Ducrozet

Diaphanum interpreta que el BCE admite que no hay motivos para sobrerreaccionar a la apreciación del euro pero seguirá de cerca su impacto en la inflación. El BCE no ha ampliado el programa de compra de activos ni ha reducido adicionalmente los tipos de interés a pesar de la moderación de la confianza empresarial durante el mes de agosto, la debilidad del consumo por la recaída de la pandemia en algunos países europeos y la apreciación del euro en más de un 11% desde finales de marzo.

Lagarde admite que de momento no hay razones para sobrerreaccionar a la apreciación del tipo de cambio, impulsada recientemente por el cambio de estrategia de la Fed, pero sí lo irán monitorizando por su impacto sobre la inflación.

Este comentario unido al hecho de que de momento no han discutido ampliar adicionalmente los estímulos, han impulsado el euro a niveles de 1,19 dólares frente a los 1,12 de principios de año, lo que supone una revalorización superior al 6%.

En su actualización del cuadro macroeconómico prevén una recesión del -8% acompañado de una inflación del 0,3%, recientemente presionada a la baja por el recorte del IVA en Alemania y los bajos precios energéticos.

» No han sorprendido las decisiones aunque el mercado esperaba algún comentario adicional para limitar la apreciación del euro durante los últimos meses, agravado por la última política monetaria de la Fed», resalta.

Paul Diggle, economista principal de Aberdeen Standard Investments, cree que «el BCE fue desconcertantemente halcón en su reunión». «Hizo revisiones al alza de sus previsiones de crecimiento e inflación, y en la conferencia de prensa Christine Lagarde sonó un poco más optimista en las perspectivas de lo que creemos que está justificado. Con el fuerte rebote inicial ya perdiendo fuerza, y la inflación básica en mínimos históricos, creemos que el BCE se verá obligado a una mayor relajación más adelante en el año».

Ulrike Kastens, Economist Europe de DWS, concluye que el euro fuerte es una fuente de preocupación para el BCE. «No hay grandes sorpresas para los inversores. La política monetaria permanece sin cambios pero la voluntad del banco de ajustar todos sus instrumentos de política monetaria si es necesario sigue en pie». «Sin embargo, la novedad es la inclusión del tipo de cambio en la declaración introductoria, lo que es una clara señal de la preocupación del consejo del banco central. Aunque el tipo de cambio no es el objetivo del BCE, como Lagarde ha subrayado en varias ocasiones, se está vigilando cuidadosamente el efecto amortiguador de la apreciación del euro sobre la inflación a medio plazo. Como ya se espera que no se cumpla el objetivo de inflación, una apreciación significativa del euro no es, por supuesto, bienvenida», razona.

«No se ha dado ninguna indicación de que se vaya a aumentar la relajación cuantitativa, pero Lagarde ha dejado claro que se utilizará plenamente toda la dotación del Programa de Compra de Emergencia Pandémica (PEPP por sus siglas en inglés). Aunque el BCE es algo más optimista sobre las perspectivas económicas – las previsiones de crecimiento del PIB se han revisado al alza por primera vez en mucho tiempo – seguimos esperando una recuperación económica desigual en los próximos meses en la eurozona. El BCE también subrayó que la incertidumbre seguirá siendo muy alta. Por lo tanto, mantenemos nuestra opinión de que el BCE no podrá evitar un nuevo aumento del PEPP, tal vez antes de finales de este año. El BCE seguirá siendo altamente expansivo durante mucho tiempo. En pocas palabras, su trabajo aún no ha terminado», argumenta.

 

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