La confianza de los empresarios alemanes ha mantenido su recuperación durante el mes de septiembre por quinto mes consecutivo tras el hundimiento que registró en la pandemia, según refleja el índice elaborado por el Instituto de Investigación Económica de Múnich (Ifo), que ha subido a 93,4 puntos desde los 92,5 puntos registrados en agosto.
Al mismo tiempo, los empresarios germanos continuaron mostrándose optimistas en su evaluación de la presente situación, cuyo indicador ha vuelto a mejorar en el mes de septiembre hasta los 89,2 puntos, desde los 87,9 del mes anterior, lo que supone su mejor lectura desde marzo.
Por su parte, las perspectivas empresariales de cara a los seis próximos meses han experimentado también otro repunte, alcanzado los 97,7 enteros, desde los 97,2 de agosto, lo que supone la mejor lectura desde noviembre de 2018.
«Las empresas volvieron a valorar la coyuntura actual como mejor que en el mes pasado. También esperan que sus negocios se recuperen más. La economía alemana se está estabilizando pese al alza en los números de contagios», ha destacado el presidente del Ifo, Clemens Fuest.
Entre los diferentes sectores, en el manufacturero la confianza económica registró un incremento «destacable», ya que muchas menos empresas valoraron su situación de negocios como «difícil». En el sector servicios, por el contrario, el índice se contrajo por cuarto mes consecutivo debido a las expectativas menos optimistas.
En el comercio, por su parte, la confianza económica aumentó en agosto de forma significativa, debido a que muchas empresas se mostraron «más satisfechas» con su situación de negocio actual y muchas otras asumieron que mejoraría más en los próximos meses. De su lado, el sector de la recuperación recuperó la confianza hasta su mayor nivel desde marzo, pese a que los pronósticos siguieron siendo pesimistas.
Análisis de DWS
Martin Moryson, Chief Economist Europe de DWS, destaca que mejoró la evaluación de la situación actual (de 87,9 puntos a 89,2 puntos), mientras que las expectativas de las empresas sólo aumentaron muy ligeramente (de 97,2 puntos a 97,5 puntos). La principal fuerza impulsora de esta evolución positiva es la industria, en la que el clima empresarial ha vuelto ahora a los niveles anteriores a la crisis, principalmente debido a las expectativas empresariales. En conjunto, éstas son tan positivas como lo fueron en 2017.
«Es probable que la razón de esta perspectiva positiva sea la disminución de los inventarios. La situación aún no se ha recuperado totalmente, pero el cierre industrial de los últimos meses ha creado una represión de la demanda. En cambio, el sector de los servicios ha tenido resultados considerablemente peores: si bien la evaluación de la situación se ha mantenido prácticamente estable, las perspectivas se han empañado un poco, lo que no es de extrañar en vista del aumento de las tasas de contagio y la preocupación por las nuevas medidas de prevención de infecciones. El sector de la venta al por menor se encuentra en buena forma: la elevada confianza de los consumidores, la buena situación del empleo y la reducción del impuesto sobre el valor añadido hacen el resto», opina este experto.
«Es interesante que las expectativas de los diversos sectores estén por debajo de la situación actual, con la única excepción de la industria, en la que las expectativas son considerablemente más altas respecto a la situación actual. Por el lado positivo, el potencial de decepción en el sector de los servicios ha disminuido un poco», concluye .
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