EEUU, el país desarrollado con más pérdidas por el cambio climático

26/09/2020

Miguel Ángel Valero. Las subvenciones a las energías renovables y las medidas de eficiencia energética crean tres veces más puestos de trabajo por cada dólar invertido que los subsidios a los combustibles fósiles, asegura un informe de DWS.

A diferencia de lo que sucede en Europa, en Estados Unidos son las ciudades y los distritos, no los Estados, los que están liderando las medidas de protección medioambiental. «Tienen buenas razones para hacerlo», subraya un análisis de DWS.

No es de extrañar que el presidente estadounidense Donald Trump se sienta frustrado al comparar los incendios que están arrasando la costa oeste de EEUU con la relativa calma que vive Europa. Su explicación es que los europeos, que en muchos casos viven en ciudades rodeadas de naturaleza, están gestionando mejor el riesgo de incendio porque, por ejemplo, limpian los bosques más a menudo.

No obstante, parece que las condiciones meteorológicas llevan tiempo empeorando al otro lado del Atlántico. Como resultado, EEUU es el país desarrollado que incurre en más pérdidas financieras ligadas a fenómenos meteorológicos extremos.

Según datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU, entre 1980 y 2019 el país sufrió 263 catástrofes naturales, con un coste total de 1,77 billones$.

Como muestra el gráfico elaborado por DWS es más del triple de la cifra europea. La Agencia Europea de Medio Ambiente estima en 480.000 millones$ las pérdidas provocadas por este tipo de fenómenos en la Unión Europea entre 1980 y 2017 (último año para el que se dispone de datos oficiales). Son dos años menos que en la comparativa con EEUU, pero las diferencias son abrumadoras, pese al negacionismo sobre el cambio climático que enarbola Donald Trump.

Éste es uno de los factores que explica por qué la adopción de medidas a nivel local está mucho más generalizada en EEUU. que en Europa, en términos de porcentaje de población.

Un informe de NewClimate Institute revela que, en EEUU, 27 regiones y 121 ciudades se han comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta alcanzar la neutralidad. «Hablamos de más de 222 millones de personas, o el 60% de la población, y de casi la mitad de los estados estadounidenses, incluidos California, Luisiana y Nueva York», subrayan los analistas de la gestora del Deustche Bank.

En comparación, los compromisos equivalentes asumidos por las autoridades regionales o municipales europeas abarcan a 162 millones de personas, lo que representa el 36% de la población total de la UE.

Mientras que la Unión Europea en su conjunto se ha comprometido a ser neutra en carbono en 2050, la intención de la Administración Trump de abandonar el Acuerdo de París también explica que cada vez más gobiernos municipales y regionales, así como empresas e instituciones financieras, estén adoptando objetivos de emisiones neutras.

China se suma a la neutralidad de emisiones

Un aspecto en el que EEUU  y Europa sí coinciden es en la preocupación que muestran sus ciudadanos con respecto al cambio climático y las medidas necesarias. Según una encuesta de Ipsos-MORI realizada en abril de 2020, un 57% de los estadounidenses y de los alemanes afirma que sus respectivos Gobiernos deberían darle prioridad al cambio climático en sus respuestas ante la COVID-19.

Por si no fueran suficientemente ilustrativas las comparaciones entre EEUU y Europa sobre cómo afrontar el cambio climático, China ha entrado en el baile.

En lo que supone todo un hito en términos de acción por el clima, el presidente Xi anunció que China se ha propuesto que las emisiones de CO2 toquen techo antes de 2030 y lograr la neutralidad antes de 2060.

«La investigación demuestra que la mejor forma de estimular la creación de empleo es que los Gobiernos potencien la sostenibilidad medioambiental», resalta el análisis de DWS, que aporta un dato: las subvenciones a las energías renovables y las medidas de eficiencia energética crean tres veces más puestos de trabajo por cada dólar invertido que los subsidios a los combustibles fósiles.

«Y éste no es el único ejemplo de que las buenas políticas climáticas no solo no son un obstáculo, sino que pueden ser la solución a muchos problemas», concluyen en DWS

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