El rascacielos más famoso del mundo, modelo de ahorro energético

19/09/2011

Á. García Moreno. Es uno de los edificios más famosos gracias al cine y una fantasía para muchos. Convertido en un mito, un icono de la ciudad de los rascacielos. celebra su 80 aniversario con una profunda transformación. Y lo hace en lo que va a ser otro icono del nuevo siglo: la eficiencia, el ahorro y la sostenibilidad energética.

Según anunciaron ayer Empire State Building Company, Jones Lang LaSalle y el U.S. Green Building Council, el edificio ha obtenido la certificación LEED GOLD, el certificado medioambiental creado por el US Green Building Council y refrendado por el Green Building Certification Institute. Un logro histórico para el rascacielos más famoso del mundo que no significa otra cosa sino que reconocer con los máximos honores un trabajo de modernización energéticamente eficiente.

Y no es para menos. Con las mejoras y reformas, el Empire State Building prevé reducir en un 38% su consumo energético y ahorrar 4,4 millones de dólares (unos 3,2 millones de euros) en su factura de energía anual gracias al nuevo sistema de eficiencia energética que ha implantado. De hecho con la puesta en marcha de este sistema ha convertido a este edificio de oficinas en el inmueble más alto y conocido de Estados Unidos que logra la calificación energética LEED Gold, según informó Jones Lang LaSalle.

El Empire State Buiding, de unos 265.000 metros cuadrados de superficie, celebra su ochenta aniversario en tanto mientras finaliza su proceso de renovación para afrontar las necesidades de los negocios del siglo XXI.   En el marco de esta mejora, la consultora y la firma Johnson Controls han sido los encargados de implantar el nuevo sistema de medición y modernización energética.

Según explicó Jones Lang LaSalle en un comunicado, además de la eficiencia energética, que el rascacielos obtenga esta certificación se debe también a la instalación en el edificio de sanitarios con muy bajo caudal de agua; uso de productos ecológicos de limpieza y control de plagas; reciclaje de las basuras de los inquilinos y los escombros de obra; uso de productos de papel reciclado; uso de moquetas con materiales procedentes del reciclaje y revestimientos de paredes, pinturas y adhesivos con baja emisión de gases; un programa de implicación de los inquilinos, incluida la medición del gasto individual, un nuevo sistema de gestión de energía de los usuarios y compromisos obligatorios ecológicos en las cláusulas de contrato.

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