El 11 de abril del 2018 prácticamente todos los diarios abrían su portada con la detención de Tamara Carrasco en un operación policial contra los CDR (Comités de defensa de la república). Como es ha habitual algunos asumieron la nota policial e incluso hicieron interpretaciones. “Detenida una cabecilla de los CDR por actos terroristas” titulaba El Mundo, mientras La Razón señalaba “Operación para descabezar a toda la cúpula de los CDR” y el ABC iba más allá poniendo en boca de la acusada la afirmación “si paramos el puerto de Barcelona sería brutal”. Mas descriptivos fueron los titulares de La Vanguardia, El País o El Periódico que coincidían en señalar que el juez de la Audiencia Nacional acusaba a miembros del CDR de terrorismo.
La detenida fue trasladada a la Audiencia Nacional quien le acusó de terrorismo, rebelión y sedición y tras estas graves acusaciones la confinó en su ciudad de Viladecans, donde pasó más de un año y medio confinada, prohibiñendole incluso visitar a su madre que vivía en un pueblo vecino y se había accidentado. Paralelamente las acusaciones se iban retirando y transfiere el caso a los juzgados catalanes.
La sociedad catalana nunca dio credibilidad a las acusaciones que se formulaban contra Tamara Carrasco y todos los partidos del arco parlamentario (salvo el PP, Ciudadanos y con la boca pequeña, los socialistas) consideraban que se trataba de un montaje policial, de la misma manera que son incrédulos con la versión policial de la “Operación Judas” que también encarcelaron a siete personas detenidas en el diversos pueblos del Vallés y a los que acusaban de tener material para fabricar explosivos y, entre otras cosas, preparar una operación para asaltar el Parlament (pese a la peligrosidad de los hechos denunciados, todos están en libertad con cargos).
La operación que llevó a la detención de Tamara Carrasco se basaba en un mensaje grabado en whatsapp a unos amigos en las que comentaba una reunión de los CDR y les informaba de las protestas que planeaban realizar.
La semana pasada se celebró el juicio y el día 6 la jueza del juzgado penal 25 de Barcelona, María Lluïsa Maurel no sólo emitió una sentencia absolutoria para la acusada sino que calificó de “poco seria” la investigación policial y recrimina que cuando se hacen acusaciones tan serias como son las de terrorismo “no se indique la fuente por la cual se obtuvo el mensaje base de toda la investigación”. La juez además critica a la Guardia Civl que incluso en el caso de que el mensaje se hubiera difundido, su contenido tampoco era delictivo.
Evidentemente muchos medios de comunicación que en su día hicieron un despliegue informativo han escondido la resolución del caso- A excepción de la prensa catalana que por razones obvias no lo podía ocultar, los grandes medios o se han limitado a ignorarlo o lo han dado en un muy segundo plano.
Como denuncia el abogado de Tamara, Benet Salellas, en este caso como en tantos otros se ha aplicado la justicia del enemigo y a la ahora absuelta nadie le compensara las angustias y el sufrimiento que ha padecido por una actuación irregular de la justicia durante los dos últimos años.
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