La firma de servicios de inversión Rentamarkets pronostica un mayor incremento de la volatilidad en la parte final de 2020 con la segunda ola de rebrotes de la Covid-19, las elecciones presidenciales en EEUU y la negociación del Brexit, que se complicará con dificultades para la liquidez».
En «un mercado dominado por un retorno de la volatilidad antes las incógnitas que se presentan», el socio y director de inversiones de Rentamarkets y gestor del Rentamarkets Sequoia FI, Ignacio Fuertes, explica que se ha optado por «reducir momentáneamente» su exposición al riesgo.
La firma busca «negocios de calidad» comprados a un precio razonable para sus carteras de renta variable, y por «bonos de elevada calidad crediticia» en sectores como el tecnológico o el energético para renta fija.
“Diversificamos el núcleo de Narval por dos motivos. Primero, porque esto impide que una pérdida individual sea inasumible para el resto de la estrategia y lastre al total del fondo. Y segundo, porque permite combinar la robustez de las empresas defensivas con la mayor rentabilidad esperada de las cíclicas”, José María Díaz y Juan Díaz-Jove, los gestores del fondo de renta variable de la firma. Durante el tercer trimestre, el núcleo defensivo y las posiciones satélites generaron pérdidas, mientras que el núcleo cíclico aportó toda la rentabilidad de la cartera más que compensando a las dos anteriores.
Entre las empresas españolas, destacan Faes Farma, mientras mantienen una posición en Metrovacesa como apuesta complementaria a corto plazo, por sus activos reales.
Explican que compraron Meliá Hotels en marzo y vendieron menos de un mes después con unas ganancias del 30% para invertir en Intercontinental, «una de las mejores empresas del mundo de este sector». En esta actividad cuentan con acciones de Boooking y Ryanair. Creen que el turismo «todavía puede ir a peor antes de ir a mejor» y que se recuperará más despacio que otros sectores. Uuna vez hecha la purga», las empresas con buenos balances serán las que tengan más recorrido a largo plazo.
La cartera de ‘Narval FI’ está estructurada en torno a empresas «estratégicas», con un sesgo de calidad, de sectores defensivos, como Alcon o Bunzl, y cíclicas, como Nokian Tyres o Ashtead. Las empresas defensivas suponen un 42% del núcleo de la estrategia, mientras que las cíclicas pesan un 47%. En las posiciones más tácticas y con mayor rotación, que suponen el 10% de la cartera, hay valores como Inchcape o Electrolux.
‘Rentamarkets Sequoia FI’, que gestiona crédito corporativo y deuda gubernamental, apuesta por bonos de elevada calidad crediticia como son los del sector tecnológico (Amazon, Alibaba, Apple o Tencent) o energético (Shell, Equinor o Total). Ha vendido posiciones en hoteles, aerolíneas, automóviles, y CoCos y otras emisiones de entidades europeas, de modo que la posición de liquidez se ha incrementado hasta el 41% de la cartera. Al mismo tiempo, ha reducido la duración a 1,5 años, «por la poca protección que aporta a estos niveles».
El ‘Rentamarkets Narval FI’ generó un rendimiento del 1,81% en el tercer trimestre de 2020, alcanzando un rendimiento en el año del 5,39%. Por su parte, el fondo ‘Rentamarkets Sequoia FI’ sumó un 1,9% en el tercer trimestre y en el año avanza un 6,13%, el más rentable en su categoría
Rentamarkets cuenta con más de 21.000 clientes y unos 760 millones€ bajo asesoramiento y gestión. En cuanto a la gestión discrecional el grupo tiene mandatos por unos 220 millones, de los que la gestora se hace cargo de unos 60 millones.
Máxima prudencia en la gestión de carteras
Rentamarkets dispone de un Servicio de Gestión de Carteras, dirigido por Juan Pablo Calle. Actualmente ofrece cuatro tipos de carteras por perfil de riesgo: Activa, Dinámica, Moderada y Conservadora. Calle pone el foco en los beneficios aportados por la diversificación, especialmente “en estos momentos de incertidumbre reflejados en la diferencia de rentabilidades de las clases de activo y zonas geográficas”.
Y recomienda cautela, “sobre todo teniendo en cuenta que la vuelta de verano vino acompañada con un aumento de las infecciones por COVID-19 que está provocado dudas sobre la velocidad de la recuperación económica, especialmente en algunos sectores”. A esto se añade el incremento de la volatilidad como consecuencia de la incertidumbre en el frente político, “sobre todo las elecciones americanas”.
Como resultado, las carteras se han rotado con mayor frecuencia de la habitual en 2020 para poder adaptarse a los fuertes vaivenes que ha experimentado el mercado. La asignación actual está dando mayor peso a fondos que sean muy flexibles en su gestión, con preferencia en renta variable por fondos globales capaces de adaptar sus inversiones a diferentes zonas geográficas o sectores y, en renta fija, por fondos que invierten en deuda corporativa y con duraciones medias.
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