El director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José María Méndez, asegura en el XI Encuentro Financiero de KPMG que las operaciones de fusión CaixaBank-Bankia y Unicaja-Liberbank son «una buena noticia», ya que permitirán mejorar la eficiencia del sistema sin generar efectos negativos sobre la competencia, dado el «elevado grado de competitividad» que caracteriza al mercado español.
En el sistema financiero europeo existe actualmente «un exceso de capacidad instalada» en un contexto marcado por la creciente digitalización y aparición de nuevos competidores.
«Aunque se lleven a cabo varias operaciones de integración, esto no debe tener efectos negativos ni sobre la competencia ni sobre el servicio prestado a los clientes», asegura.
«Inevitablemente» el impacto de la pandemia sobre la economía real se trasladará a las entidades financieras en forma de morosidad, lo que unido a las expectativas de mantenimiento de los tipos de interés negativos «no deja más remedio que seguir trabajando para recuperar la rentabilidad». Esto puede hacerse por la vía de los ingresos, fidelizando a los clientes y migrando hacia un modelo menos dependiente del margen financiero y más basado en comisiones, una tendencia que «tardará tiempo en materializarse» y que «se ve condicionada por una fuerte resistencia de tipo cultural», ya que los clientes no están acostumbrados a pagar por servicios que han sido gratuitos en el pasado, como las transferencias o domiciliaciones.
Los bancos también pueden recuperar rentabilidad reduciendo costes, mediante la digitalización, que tiene un impacto positivo sobre la eficiencia a medio plazo, y las integraciones, que permiten generar economías de escala.
El director general de CECA señala que la asignatura pendiente sigue siendo la de las integraciones transfronterizas, que se enfrenta a retos derivados de la falta de avances en el proyecto de integración europea, como una integración financiera y fiscal europea todavía insuficiente, una Unión Bancaria incompleta y un proyecto de mercado europeo de capitales al que todavía le falta mucho recorrido..
El «papel clave» de la banca en la canalización de la política monetaria a la economía real en la pandemia de extenderse en esta segunda oleada del coronavirus hacia una función «igualmente relevante» en las medidas de estímulo fiscal orientadas a la recuperación.
Esto pasa por «adoptar un rol activo en la implementación del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia», como canalizador de los fondos europeos, gracias a su elevado grado de capilaridad, su conocimiento de las pymes en los distintos sectores de actividad y su experiencia en el análisis de viabilidad y la implementación de proyectos de financiación para proyectos de inversión.
«Esta tarea de canalización de los fondos, en combinación con medidas financieras adicionales, puede generar un efecto multiplicador que maximizaría el impacto del plan en la economía nacional, reduciendo con ello los plazos de recuperación de los niveles de bienestar previos a la crisis», ha asegurado Méndez, quien ha apelado a la colaboración entre el sector público y el sector privado para asegurar el éxito del plan nacional.
Debe hacerse un «ejercicio sólido» de análisis de viabilidad que permita «discriminar los negocios viables que necesitan un apoyo temporal, de aquellos que han dejado de serlo». «Mantener empresas no viables de forma artificial no conduce a ninguna parte, pues lo único que se hace es retrasar el reconocimiento del problema. Es preciso canalizar la financiación hacia aquellas empresas que tengan capacidad de recuperar la senda de la rentabilidad en el medio plazo, así como hacia nuevos proyectos de futuro para un mundo post-Covid», concluye.
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