Pasen y vean, señores, que la función va a comenzar. No es el circo, son las Bolsas las que se han constituido hoy en el mayor espectáculo del mundo. Haciendo bueno el lema circense por excelencia, el «más difícil todavía», los mercados hicieron una doble pirueta con salto mortal. Cuando nadie daba un duro por ellos y con un infome del FMI absolutamente demoledor sobre la mesa, se fueron arriba como cuando los leones saltan por el aro de fuego al restallar el látigo del domador.
No es nada nuevo para los inversores veteranos, ya lo sé. Pero a pesar de los años que llevo en esto sigo mirando los gráficos y frotándome los ojos cuando pasan cosas como las de hoy. El CAC y el Ibex ya habían entrado en pérdidas y Wall Street había abierto con una bajada que no hacía presagiar nada bueno. Encima, el infome del FMI reconocía que la situación es mucho peor de lo previsto y que Europa está mal pero que Estados Unidos no va precismente mucho mejor.
Pues eso, que cuando temíamos lo peor, ocurrió lo mejor, lo imprevisto. Sin embargo, no es inexplicable, sino más bien al contrario. Piensa mal y acertarás es algo que en la Bolsa hay que hacer a diario, así que hagamos el ejercicio una vez más.
Empezó la sesión con cierta euforia por la mejor cara que presenta el drama griego pero con cautela ante la rebaja del rating de Italia, pero a eso del mediodía los mercados se quedaron sin alicientes, a la espera de la apertura en Wall Street y con un dato de sentimiento económico alemán realmente malo. Lógicamente, las Bolsas se encaminaron hacia abajo, aunque de una forma bastante más moderada de lo que cabía suponer. Sin embargo, las rebajas se agudizaron al conocerse el dato de viviendas comenzadas en Estados Unidos en el mes de agosto, que no puede calificarse ni como malo. Simplemente, refleja el desastre en que se encuentra el sector inmobiliario americano.
Entonces, ¿por qué la reacción ante un informe tan negativo del FMI si el caldo de cultivo ya era bajista? Sencillo, porque ese informe pone aún más contra las cuerdas a la Fed y a su presidente, Ben Bernanke, para que mañana den por inaugurada una nueva temporada de estímulos económicos, ya se llame QE3 o pongo el dinero que haga falta. Sin rebajar el paro, con el problema del déficit sin resolver y a poco más de un año para las elecciones presidenciales ya se suponía que Benanke estaba obligado a mover ficha. Ahora, en opinión del mercado, el FMI ha certificado esta opinión.
Ya saben, cuando pasan estas cosas, las compras de los más avispados se precipìtan. Los grandes y los listos quieren tomar posiciones antes de que las cosas ocurran porque es precisamente esta la forma de ganar dinero con bajo riesgo. Para ellos, mañana es tarde porque mañana y pasado mañana se conocerán las noticias que ellos tratan de anticipar y será entonces cuando se anime «la masa» que se entera de las cosas por los periódicos o la radio.
No quiero pensar hasta dónde puede llegar eso si se confirman las informaciones que ayer hablaban de un inminente acuerdo entre la troika y Grecia, pero al cierre europeo no había noticia alguna a este respecto. Sólo había índices que se habían puesto a subir como locos porque, entre otras cosas, desde el propio FMI se insinuaba oficiosamente que el BCE debería considerar una rebaja de los tipos de interés para quitar presión a la caldera europea.
Así llegamos al cierre, con el Dax destacado en cabeza apuntándose una ganancia del 2,88%, el FTSE un 1,98%, el CAC un 1,50% y el Ibex 1,70%. Y aún no ha pasado nada…
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